Buenos Aires (Por Horacio R. Brum).- “Yo…argentino”, es una vieja expresión popular empleada a este lado del Río de la Plata para desligarse de responsabilidades en una situación complicada o difícil. Por estos días, la frase tiene un equivalente político, que se oye con cada vez más frecuencia en las conversaciones de café: “Yo no lo voté”. La derrota estrepitosa del partido del presidente Milei en las elecciones de diputados y senadores en la provincia de Buenos Aires, realizadas el 7 de setiembre, y la concesión de un paquete de ayuda económica por parte de Estados Unidos, que se agrega a todo tipo de créditos –desde el del Fondo Monetario Internacional hasta los de algunos bancos privados internacionales– pedidos por la Casa Rosada, parecen dejar en claro que poco marcha de acuerdo a los planes con que Milei llegó al gobierno. “Endeudarse es inmoral”, dijo el presidente cuando era candidato y la misma idea la ha empleado para criticar al Congreso por la aprobación de leyes para apoyar económicamente a los discapacitados o a las universidades públicas. Sin embargo, la Secretaría de Finanzas del gobierno, que regularmente emite informes sobre la deuda pública, comunicó que en agosto la deuda de la administración central aumentó en 7.028 millones de dólares, para llegar a un total de 454.239 millones.
Por otra parte, las últimas mediciones de la pobreza difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) están siendo cuestionadas, por basarse en parámetros demasiado viejos y considerar sólo la pobreza por ingresos. Según el Indec, el 31,6% por ciento de los argentinos es pobre; en teoría, un descenso espectacular respecto del primer semestre de 2024, cuando el índice fue del 52,9%. Sin embargo, varios analistas e instituciones confiables que miden la pobreza, como el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), manifiestan que la estadística oficial no refleja la realidad de muchos hogares del país. La UCA sostiene que, aunque la cifra de la caída de la pobreza es real, su magnitud se encuentra sobrerrepresentada por la medición, porque se emplea como referencia de base la Encuesta Nacional de Hogares de 2004-2005. Además, las autoridades no incluyen en sus cálculos la pobreza multidimensional, que se refiere a aspectos como la calidad de la vivienda y el acceso a la educación y la salud. Si bien existe un Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), para el Ministerio de Capital Humano el mismo es “una medición no oficial, elaborado a modo de ejercicio de aplicación”.
Gracias a la aplicación de este instrumento, recomendada por las Naciones Unidas, Chile y Uruguay pudieron ajustar las estadísticas a las condiciones de la vida real de sus habitantes y detectar un mayor número de pobres. En Argentina, la aplicación del IPM podría llegar a revelar que el 61% de la población tiene problemas vinculados a la pobreza. Según el director del Centro de Investigación y Acción Social de la Compañía de Jesús Rodrigo Zarazaga, hoy la diferencia entre una persona pobre y una de clase media “son ocho días”; con el ingreso que tiene, “uno llega al 12 (del mes) y el otro llega al 20”, pero el 20 ambos tienen que ver cómo juntar más recursos para llegar a fin de mes. Así, sostiene Zarazaga, se debe recurrir al trabajo precario, a las ollas populares o directamente a la mendicidad. Un dato que da la perspectiva del problema es que, para el Indec, un hogar de cuatro personas no es pobre si tiene un ingreso superior a 800 dólares, pero el estudio semestral de la Defensoría de la Tercera Edad revela que un jubilado necesita 1.500 dólares para no caer en la pobreza. Los recortes del gobierno han afectado el suministro gratuito de medicamentos; la desregulación de los alquileres complica el presupuesto de la gran cantidad de adultos mayores que son inquilinos y el presidente Milei está en una pugna con el Parlamento por una ley para mejorar los haberes, que este cuerpo aprobó. Actualmente, más del 60% de los jubilados cobra un promedio de 250 dólares y todos los miércoles hay grupos de pasivos que se enfrentan a la represión policial, al manifestarse frente a la sede del poder legislativo.
Aunque la Casa Rosada ha apostado todas sus fichas a las demostraciones de amistad de Donald Trump, por el momento el apoyo estadounidense se reduce a promesas, que supuestamente se cumplirían después de las elecciones parlamentarias de octubre. Lo cierto es que las autoridades tienen un afán por acumular dólares (para pagar los intereses de las deudas y sacar del rojo a las reservas del Banco Central), similar a las medidas que tomaban los gobiernos kirchneristas. En los últimos días de setiembre, el BC dispuso que cualquier persona o empresa que compre dólares al cambio oficial no podrá operar en el mercado de los dólares financieros durante 90 días; poco después, se prohibió a las “billeteras virtuales” –plataformas electrónicas en las cuales los usuarios depositan sumas para el uso diario–, vender libremente la divisa norteamericana. También, en una decisión que provocó el desagrado y la desconfianza entre los productores agropecuarios, se dio un plazo de tres días para negociar las reservas de cereales sin pagar el impuesto conocido como “retención”, otra herencia del kirchnerismo, que el presidente prometió eliminar en varias oportunidades. Como no había verificación de la tenencia física de los granos, unas pocas grandes multinacionales hicieron declaraciones juradas de ventas, para después comprárselos a los productores medianos y pequeños a menor precio. Este negociado está agitando al campo, que ya realizó varios “tractorazos”.
Los jubilados, los kirchneristas, los agricultores y todos los que manifiestan disconformidad con el rumbo de la economía son vistos como enemigos por el mandatario, quien afirmó en una entrevista reciente en el canal A24: “La economía argentina se venía expandiendo muy fuertemente durante la primera parte del año…Pero del otro lado decidieron empezar a atacar y salieron a romper todo, básicamente lo que ves es un esquema destructivo instrumentado desde el Congreso de la Nación”.
Las teorías conspirativas tampoco son nuevas respecto de los gobiernos anteriores, cuando el kirchnerismo tildaba de “destituyente” cualquier intento de la oposición para poner límites a su poder, pero los principales diarios referentes de la comunidad financiera internacional ya abandonaron su optimismo respecto del personaje que, dos años atrás, fue visto como un fenómeno político interesante. En Estados Unidos, el Wall Street Journal (WSJ) escribió que la peculiar relación de Milei con su hermana, convertida en la integrante más poderosa del gabinete, es una carga para el futuro del proyecto político presidencial. La “pequeña vendedora de tortas en Instagram”, según el WSJ, es una “copresidenta”, con más autoridad que cualquier ministro. Al otro lado del Atlántico, el británico Financial Times (FT) lanzó días atrás una dura crítica al plan económico del presidente Javier Milei, asegurando que “esta dinámica no es sostenible” y que “la crisis se agudiza” en Argentina. La semana pasada el FT volvió a la carga, a causa del escándalo que envuelve al diputado mileísta José Luis Espert, por sus relaciones con un capo del narcotráfico. Este caso, sostuvo el diario de Londres, “se suma a una creciente lista de problemas” que enfrenta Javier Milei antes de los comicios legislativos del 26 de octubre, cuando buscará ampliar su representación en el Congreso.
Durante los dos días previos a la conclusión de esta nota, este corresponsal hizo tres viajes en taxi, cuyos choferes suelen ser el barómetro de la opinión de la calle. Ninguno de ellos apoyaba a Javier Milei y todos coincidieron en que la economía de la vida real, no la macroeconomía que el presidente maneja en sus planillas de cálculo, va en deterioro, porque, aunque la inflación parece controlada, los sueldos siguen perdiendo poder adquisitivo y el consumo no repunta. El lunes 6, mientras todo su equipo económico estaba en Washington para conversar sobre el salvataje que podría enviar Trump, el presidente de la República Argentina subió al escenario del Movistar Arena, donde presentó su libro titulado: La Construcción del Milagro, y cantó y bailó con aires de rockero ante varios miles de seguidores…

