Fundada en octubre de 1910, Soda La Capital es una de las empresas más emblemáticas de Paysandú. Julio Mannise, cuarta generación al frente de la empresa, repasó los cambios que marcaron su historia y los desafíos de mantenerse vigentes sin perder la esencia familiar.
Cuatro generaciones de la familia Mannise han mantenido viva la tradición, adaptándose a los tiempos sin renunciar a la identidad que la distingue. “Es tanto un privilegio como una responsabilidad enorme”, dijo, destacando que es “única en mantener su actividad en este rubro de forma ininterrumpida, y es además la única empresa sanducera que continúa fabricando agua”.

“Yo soy en este momento la cuarta generación de la empresa. Y la cuarta generación superando esa barrera de la tercera generación, como expresa el dicho popular que dice que se llega hasta la tercera, somos la prueba de que se puede sobrevivir por más de tres generaciones y han pasado muchas cosas en estos 115 años”.
TRADICIÓN Y MODERNIZACIÓN
A lo largo de su historia, Soda La Capital ha sabido equilibrar la tradición con la innovación. Cada generación tuvo su propio desafío y su momento de cambio. “En eso se da la particularidad que evidentemente en cada generación hubo un cambio hacia la modernización y hacia la adaptación que se necesitaba en ese tiempo bien marcada”, explicó Mannise. “A mí me tocó vivir la transición del agua con gas hacia el agua sin gas. Hay una tendencia bastante marcada hoy día de darle más prioridad al agua sin gas y nosotros tuvimos que adaptarnos a eso. Me tocó pensar en equipos nuevos, en maquinaria nueva, en envases nuevos, y le tocó a mi viejo cuando se dio la transición entre sifones de vidrio –que si bien hasta el día de hoy seguimos produciendo y somos la única fábrica en Uruguay que sigue produciendo sifones de vidrio– hacia el sifón de plástico, que es lo más divulgado. Es como que cada generación tuvo su bisagra, su quiebre, hacia modernizarse, adaptarse o dejar de existir. Lo que ha caracterizado a los Mannise en general es que nunca echaron para atrás, siempre cerraron los ojos y se animaron al cambio”.
EL VALOR DEL VÍNCULO CON LA GENTE
Soda La Capital no solo forma parte de la historia comercial de Paysandú, sino también de su vida cotidiana. El reparto puerta a puerta es parte esencial de esa relación con los clientes. “Por supuesto que es con el producto, pero también hay un tema de servicio”, señala Mannise. “Lo que tiene la sodería en particular es que es un producto que se reparte de puerta en puerta, a la casa de familia directamente.
Entonces muchas veces pasa que la vinculación que tiene el cliente con el producto es a través del repartidor, es como que humaniza más el producto el hecho de que alguien llega hasta la puerta de tu casa. Habla de la marca. Nosotros siempre priorizamos la calidad por sobre la cantidad, entonces somos muy selectivos a la hora de tener nuestros repartidores en la calle. Creo que va por ese lado lo que se recuerda, porque además pasaron muchos productos muy emblemáticos, la Bolita, el Veranol, el sifón, pero también está quien te lo lleva, en la forma, el día, la hora. Realmente el reparto tiene un sistema tan aceitado hoy día que saben decirte hasta un rango de hora en que pueden estar con una tolerancia de 15 minutos o media hora de error”.
LOS PRODUCTOS DE HOY
Aunque en otras épocas elaboraban refrescos, hoy la empresa está concentrada en el agua, con o sin gas. “Hoy día tenemos únicamente agua, porque lo que era refrescos se hizo hasta hace unos años atrás, después lo dejamos por un tema de competitividad y costos. Hoy en día nos dedicamos exclusivamente al agua, que es la línea con gas en sifones clásicos de vidrio y de plástico, y también en botella. Todo eso retornable. Luego el agua sin gas, que tenemos bidones descartables de 6 litros y después la línea más que nada para dispensadores, bidones de 10, 12 y 20 litros, con dispensadores domésticos y de oficina”, detalló.
La distribución se realiza directamente a domicilio y a empresas. “Tenemos siete móviles en la calle”, precisó.
DESAFÍOS Y NUEVAS COSTUMBRES
Como toda empresa familiar con larga trayectoria, Soda La Capital enfrenta desafíos vinculados a los cambios en los hábitos de consumo y en la vida cotidiana. “Es algo que me tiene muy ocupado”, reconoció Mannise. “Siento que ha cambiado mucho el modelo familiar. Antes había por mucho más tiempo personas en la casa, hoy en día todos trabajan, el hogar de repente queda vacío y no hay gente para recibir la mercadería. La juventud también es algo que me tiene ocupado, en cómo captar al público joven, sobre todo en el tema sifón. Eso es un desafío importante para mí”.
UNA MARCA QUE PERDURA
El nombre de Soda La Capital sigue siendo sinónimo de calidad y de historia. “En la ciudad y en todo el Uruguay el rubro sodería es bastante reducido”, comentó. “Tenemos colegas en Salto, en Durazno, en Ciudad de la Costa, y La Capital siempre ha estado involucrado en todo lo que es, sobre todo, sifones. Y, es un referente a nivel nacional, sobre todo porque sifones de vidrio nadie te llena. Somos los únicos que seguimos produciendo sifones de vidrio y todavía queda un público”.
La cobertura de la empresa abarca prácticamente todo el departamento. “En Paysandú llegamos a casi todo el departamento y vamos hasta San Javier. Tenemos la proyección de volver a Young, estamos por empezar a ir a Chapicuy, y en Paysandú es casi como EL TELEGRAFO, que son empresas del mismo año. Hay empresas emblemáticas en Paysandú y creo que La Capital es una de de ellas”, expresó.
Mannise concluyó con una reflexión que explica la permanencia: “Me gustaría hacer hincapié en que su permanencia se debe a que es una empresa familiar. Vos venís acá y no vas a encontrar un CEO, un director; me vas a encontrar a mí, a mi papá, hasta hace unos años a mi abuelo, hasta hace unos años a mi madre. Es nuestra vida la fábrica, el producto y los clientes. Por eso es que perduró tantos años, porque es nuestra casa”.

