Bajo un sol implacable y un calor intenso, que obligó a los organizadores a repartir gorros y abanicos con el logo de UTE –el evento estaba pactado para el mediodía de ayer–, autoridades nacionales, trabajadores, exfuncionarios y vecinos se congregaron al pie de la represa Rincón del Bonete, cercana a Paso de los Toros, para celebrar los 80 años de la mayor obra hidroeléctrica del país. El acto, desarrollado en grandes carpas montadas al borde del embalse, desplegó discursos, reconocimientos, música tradicional y un repaso histórico sobre una infraestructura que cambió la matriz energética del Uruguay y su capacidad de pensarse a sí mismo como un país capaz de sostener proyectos de gran escala.
En el escenario, la presidenta de UTE, Andrea Cabrera, abrió la ceremonia con un mensaje institucional y de memoria histórica. “Es un orgullo, un honor para mí estar presidiendo esta empresa que tanto quiero. Que es mi casa y que hoy les abre la puerta a todos ustedes para que conozcan una parte de nuestra casa y nos acompañen en este festejo”, dijo ante un auditorio repleto, donde se mezclaban los uniformes actuales de UTE con los exfuncionarios convocados especialmente para recibir un reconocimiento.
El acto incluyó la proyección de un video con imágenes de archivo, el descubrimiento de una placa conmemorativa y la presentación de un sello filatélico alusivo a los 80 años de la central. Entre los presentes estuvieron el presidente Yamandú Orsi –que no habló en el acto formal pero sí en rueda de prensa al final–; la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona; la ministra de Transporte, Lucía Echeverry; los intendentes de Tacuarembó y Durazno, Wilson Esquerra y Felipe Algorta; y el presidente del Correo, Gabriel Bonfrisco.

Un hito que definió el rumbo energético
En su discurso, Cabrera reforzó la idea de que Rincón del Bonete es la base simbólica y material sobre la que se construyó la soberanía energética uruguaya. “Rincón del Bonete fue un hito en lo que fue el inicio de nuestra soberanía energética. Fue un paso sumamente importante”, afirmó.
La presidenta de UTE se permitió un breve desvío del libreto para compartir una noticia operativa que, según dijo, también encarna un giro estratégico: “Estamos trayendo gas de Argentina, tenemos cinco máquinas funcionando en Punta del Tigre con gas. Nunca podíamos. Estamos trayendo en este momento, se están generando con gas traído de Argentina”.
Pero el centro de su mensaje estuvo en el legado histórico de la obra inaugurada en 1945. “Esta represa es un hito ingenieril, una estructura que desde su comienzo y a lo largo del tiempo ha logrado sobrevivir a todos los embates que se le han presentado”, expresó, y añadió que la central resultó ser un “símbolo de soberanía nacional, y lo es desde mucho antes de que se hablara de soberanía energética”.
Cabrera destacó que la historia que se celebra hoy continúa en las nuevas generaciones de técnicos –“muchos de los técnicos que trabajaron en esas represas se formaron acá”– y anunció que UTE publicará un libro conmemorativo que se presentará el año próximo.
El servicio público como política de Estado
La ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, dedicó buena parte de su intervención a reconocer el trabajo de los funcionarios de UTE, tanto en el pasado como en la operación diaria del sistema. “Tienen la camiseta puesta. Están 24-7 los 365 días del año y eso es un trabajo bastante silencioso para la ciudadanía”, dijo, antes de subrayar que la estabilidad del suministro eléctrico es uno de esos servicios que solo se nota cuando falta.
Cardona trazó un puente entre los inicios del siglo XX, cuando José Batlle y Ordóñez impulsó la creación de las empresas públicas, y los desafíos contemporáneos. “Creo que fue un visionario, nos dejó todas las empresas públicas desde 1912 en adelante”, afirmó, y apuntó que esa musculatura institucional sigue siendo “motor de desarrollo”, tanto en energía como en telecomunicaciones y logística.
“La primera piedra de una política de soberanía energética fue esta represa”, insistió. “El servicio público al servicio de la ciudadanía es lo que representa esta represa y toda su gente que la sostiene”.
La ministra también situó la obra dentro de la agenda actual: movilidad eléctrica, conectividad, electrificación y políticas sociales. “Tenemos que tomar decisiones hoy”, dijo, para sostener un rumbo que definió como “la energía que nos une”.
Orsi: historia, geopolítica y resiliencia
Al finalizar la ceremonia, y ya bajo la sombra de un árbol fuera de la carpa, el presidente Yamandú Orsi habló con la prensa sobre el significado histórico de Rincón del Bonete. Recordó las dificultades enfrentadas durante su construcción, marcada por la Segunda Guerra Mundial.
“Ocurrió en 1937, empezaba la obra por los alemanes, estalla la guerra y no podían venir las turbinas porque no las dejaban cruzar el Atlántico. Ahí hubo que cambiar de puntería y terminaron concretando con empresas estadounidenses”, explicó. “La geopolítica influye, pero también hay que ingeniárselas para que no nos paralice”.
Orsi subrayó el salto técnico y político que implicó la represa para el país. “Tener una real dimensión de lo que significó para la ingeniería uruguaya en aquella época, para la energía”, dijo, destacando la continuidad de una obra que en diciembre de 1945 comenzó a generar electricidad en un entorno mundial convulsionado.
Un aniversario con espíritu comunitario
El programa concluyó con un ágape musiclizado por artistas locales, incluidos payadores que improvisaron versos alusivos a la historia de la represa. El clima no restó participación ni afecto. La presencia de exfuncionarios homenajeados dio al acto un tono familiar y emotivo, reforzado por la insistencia de todos los oradores en el valor comunitario de Rincón del Bonete.
Como sintetizó Cabrera en su cierre: “Con esta represa dijimos soberanía, dijimos desarrollo, dijimos historia, continuidad y convicción. Rincón del Bonete es de todas las personas que habitan el territorio uruguayo”.

