El pasado sábado se realizó en Baldomero Vidal 2326, de 17:00 a 22:00 horas, una feria muy particular, que pese a ser la primera vez que se lleva a cabo, contó con muy buen marco de público, ya sea con quienes fueron expresamente como con quienes pasaban por ahí y movidos por la curiosidad, ingresaban.
Una de sus organizadoras, Rosina Norbis dio a EL TELEGRAFO detalles de esta iniciativa, “la feria fue pensada con el fin de promover las muchas opciones de terapias de sanación alternativas, que a la vez ofreció una propuesta vivencial.
Quienes asistieron pudieron experimentar diferentes cosas, como meditaciones y talleres en vivo, clases de yoga, baños sonoros (Gong, Cuencos y Campanas), toque de tambores chamánicos. Fue una oportunidad para que el público pudiera experimentar, informarse, conocer a las terapeutas, así como también varios productos naturales”.
Además de las actividades (todas gratuitas), varios estands permitían informarse y comprar insumos sobre: Reiki, Tarot, Tameana, Barras de Access, Masajes Terapéuticos, Registros Akáshicos, Angeloterapia, Limpieza Energética, Yoga, Insumos energéticos de alta vibración, Comida saludable, Jugos y licuados. “Fue una jornada donde las diferentes prácticas se sucedían una tras otra para que la gente pudiera sentir la paz y la energía, una experiencia liberadora y sanadora”, explicó Norbis,
Agregó que “el objetivo fue dar a conocer y promover otros caminos que acompañan a las terapias tradicionales en tratamientos sobre salud o tranquilidad mental. Existen muchos caminos para estar en armonía y acercarnos a sentirnos mejor. Esta fue la primera edición, ya teníamos la idea de continuar haciéndola cada tres o cuatro meses, pero el interés que despertó en la gente nos confirmó que debemos volver a hacerla con cierta frecuencia. No suele hacerse en Paysandú una feria tan vivencial, con un ambiente familiar que incluyó la presencia de los niños”.
Según pudo saber este medio, el nombre de “charrúa” fue elegido para reinvindicar un poco las raíces, “ellos tuvieron una rica historia en cuanto al sentido de comunidad, de ayuda mutua, del amor a la tierra y hacia los demás. Esa cooperación de los charrúas es lo que replicamos, porque si bien muchas de nosotras hacemos las mismas terapias, no nos vemos como competencia, todas somos distintas y a la gente le va a vibrar más una u otra terapeuta; trabajamos unidas para mostrar que lo que tenemos en común es el deseo de ayudar a que el otro se sienta bien, mejor. Promovemos una energía laica, libre de todo dogma; nos dedicamos a trasmitir técnicas que van a ayudar, herramientas para que la persona identifique bloqueos, o puedan sanar algún tema físico que derive de algo emocional, ya que todos somos sicosomáticos”, concluyó.


