Alarmante: sífilis aumentó 64% en 5 años en Argentina

El último Boletín Epidemiológico Nacional publicado en Argentina, que comprende desde el 28 de diciembre al 3 de enero, confirmar un importante aumento de casos de sífilis en el vecino país. El Ministerio de Salud informó que en el acumulado de las semanas epidemiológicas 1 a 53, se confirmaron 55.183 casos de la infección de trasmisión sexual. El número, que leído así puede llegar a ser difícil de dimensionar, se explica mejor con la comparación con la mediana del período 2020–2024. El promedio por año de ese período, es de 33.751, y el de 2025 arroja una alarmante suba de 21.612 casos, un aumento del 64% respecto a la mediana de los cinco años anteriores.

¿Qué está pasando?

“Tengo bien presente que hay varones que tienen vergüenza de comprar preservativos. Quizás no se rehúsan a usarlo, pero tampoco lo compran, que es algo que la mujer esperaría tener en el momento, y entonces se tiran el lance”. La escena narrada por una joven de 20 no explica todo pero sí una parte de la suba dramática de casos de sífilis.

Es sabido que hace ya varios años, muchas relaciones sexuales se inician con sexo oral. “Principalmente, de chicas a chicos; obvio que no al revés”, ironizó la joven consultada, que pidió reservar su nombre. Lo que se sabe mucho menos (y las campañas de difusión parecen flaquear, en este punto) es que, sin preservativo, el sexo oral también es un camino de transmisión de sífilis, dado que el famoso chancro con el que se inicia la enfermedad –lesión que puede aparecer sin estar asociada a dolor o molestias– suele surgir tanto en la boca como en los genitales. La bacteria se mueve hábilmente entre los tejidos de la pareja sexual, a través de los fluidos que toman contacto con esa lesión.

Las únicas maneras de prevenir el contagio de sífilis son el uso correcto del “preservativo masculino y del preservativo femenino, y de un producto que en Argentina no se comercializa, que es el campo de látex”, explicó Facundo Gómez, ginecólogo y médico de planta de tracto genital inferior en el Hospital General de Agudos “Bernardino Rivadavia” de la Ciudad.

Una experiencia en el consultorio

“Uno les pregunta cómo son sus hábitos sexuales. Es una pregunta de rutina averiguar cómo se cuidan. Y ahí uno hace un asesoramiento respecto del uso correcto del preservativo, algo que debe ocurrir desde antes que el miembro masculino tenga contacto con los genitales, el ano o la boca de la otra persona”, explicó Gómez.

Se mostró preocupado por las cifras. Le parecen especialmente llamativas a la luz de que, “con la mayor conversación sobre la sexualidad que se propició gracias a las redes sociales, las pacientes en el consultorio también se sinceran y hablan mucho más que antes, incluso las más grandes, que quizás tienen una nueva pareja sexual y ahora lo comentan con mayor soltura”.

Pero este sinceramiento trae aparejados algunos sinsabores, compartió: “Te dicen que el preservativo lo usan poquito, sólo cuando el hombre va a acabar. O te explican que ellas se cuidan (con métodos de control del embarazo) y que él, igual, acaba afuera, algo que por supuesto no evita el contagio de enfermedades de transmisión sexual”.

“¿Qué les digo yo? Les hacemos un tamizaje de estas enfermedades y les indicamos la necesidad de usar preservativo, en especial si no tienen una pareja estable. Diría que el 80% son receptivas cuando les explicás. Pero hay una minoría, quizás un 20%, que te dicen ‘me cuido con implante’, algo que no previene las ETS, o ‘mi pareja es alérgica al forro’. O también, ‘a mi pareja le aprieta’”.

Las fases de la enfermedad

La sífilis tiene cura. Se indica un tratamiento fuerte con antibióticos y, contó Gómez, se debe hacer un seguimiento posterior para chequear la finalización del cuadro infeccioso. No se desarrolla inmunidad contra la enfermedad y, de hecho, mucha gente (por no cuidarse) contrae sífilis más de una vez.
La mayoría de los pacientes llega a la consulta transitando la enfermedad en su fase primaria: “Es la que se da ni bien la persona tiene contacto con la bacteria. Al poco tiempo puede aparecer el chancro, que es una úlcera o llaguita en los genitales con inflamación de ganglios linfáticos en la ingle. Es un cuadro indoloro y sin secreción, que tiende a pasar inadvertido”.

“Pero lo que vemos mucho también son cuadros secundarios, cuando el chancro se disuelve (deja de ser visible) después de un mes. La infección persiste y se agrava. Se muestra más ‘florida’ en la parte genital, con aparición de verrugas características que pueden ser confundidas con un cuadro de HPV. En un par de semanas, esas verrugas pueden estar exacerbadas”, agregó el profesional.

Por las molestias, la persona suele acudir a la consulta: “Tiene bultos, dolor y puede tener feo olor, dada la sobreinfección que muchas veces se presenta. Además, pueden aparecer máculas rojas en manos y pies o lesiones en las comisuras de los labios, como boqueras, además de lesiones en dorso y cuello”.
En cuanto al tercer estadío, que puede presentarse con alteraciones neurológicas, el médico remarcó que son los casos que menos se ven. Es que, aunque las consultas por sífilis muchas veces son tardías (lo que aumenta las chances de contagios a terceros previo al abordaje clínico), “la enfermedad, o suele agarrarse antes de llegar a ese punto, o si llega a ese estadío severo, no suele ser tratada en una consulta ginecológica”.