Fermín Farinha tras una semana en Israel: innovación, conflicto y lecciones para Uruguay

Diputado Fermín Farinha.

El diputado nacionalista por Paysandú, Fermín Farinha, integró una delegación de 15 legisladores uruguayos que viajó días pasados a Israel durante siete días, invitados por la embajada de ese país.
El objetivo del viaje, desarrollado en una agenda intensa “de 7 de la mañana a 10 de la noche”, fue obtener de primera mano una visión de la realidad israelí: su ecosistema de innovación, su organización social y productiva, y el impacto del conflicto en la vida cotidiana de la población.

“Tenía muchas preguntas: sobre el país, sobre la innovación, sobre el conflicto. Una cosa es lo que uno ve en los medios, otra es hablar con la gente que vive ahí”, resumió Farinha.

CURIOSIDAD, INNOVACIÓN Y PAYSANDÚ EN EL MAPA

Farinha afirma que aceptó la invitación movido por tres grandes motivos: curiosidad personal, interés por la innovación y la oportunidad de generar vínculos útiles para su departamento.

Por un lado, buscaba “desarmar prejuicios” y contrastar la información que llega por la prensa con testimonios directos de israelíes, inmigrantes y especialistas en Medio Oriente. Por otro, le interesaba conocer el modelo que convirtió a Israel “en una referencia mundial en desarrollo tecnológico, pese a la escasez de recursos naturales y un contexto de seguridad complejo”.

Además, el legislador sanducero procuró “dejar puertas abiertas” para eventuales intercambios que puedan beneficiar a Paysandú, en áreas “como la agroindustria, la lechería o la tecnología aplicada al sector productivo”.

“No fui con una carpeta a ‘vender’ Paysandú, porque era una delegación nacional, pero sí con la idea de abrir canales de diálogo. Si después alguna de esas puertas se traduce en algo concreto para el departamento, mejor”, señaló.

UNA AGENDA INTENSA

Durante la semana, la delegación visitó dos kibbutz (comunidades de organización cooperativa y comunitaria), el Parlamento israelí, universidades y el hospital Sheba, en las afueras de Tel Aviv, que “se prepara para establecer un hub de innovación en salud”.

En los kibbutz, Farinha pudo observar un modelo de vida comunitaria que, según dijo, cambió mucho respecto al imaginario de décadas atrás: “Hoy tienen otra realidad, más integrada al mercado, pero conservan un fuerte componente de voluntariado y organización colectiva”.

En el hospital Sheba la delegación conoció el área de biosimulación, donde se utilizan sistemas de inteligencia artificial y escenarios virtuales para entrenar a médicos sin intervenir sobre pacientes reales. “Es como un simulador de vuelo, pero aplicado a la medicina. Tienen más de 100 patentes y más de 100 startups vinculadas al hospital. Incentivan a sus propios médicos a innovar, a generar patentes, y comparten esa lógica con la academia”, explicó.

COEXISTENCIA Y CONFLICTO

Uno de los focos de interés del legislador era conocer el impacto del conflicto en la vida diaria. En Jerusalén, sostiene, encontró “una convivencia que matiza la imagen de enfrentamiento permanente”.
“En Jerusalén conviven las tres religiones. Hay espacios sagrados para cada una que se superponen, pero en la práctica hay tolerancia y vida cotidiana compartida. Hay sectores extremistas que reivindican la posesión absoluta de ciertos lugares, pero la realidad es que en la ciudad hay convivencia”, relató.
La percepción cambia, dice, al acercarse a las fronteras con Gaza o con Líbano, donde operan grupos como Hamás y Hezbolá. “En las fronteras la gente vive en incertidumbre permanente, más aún después del 7 de octubre de 2023. Nos hablaron de 89 puntos de ingreso de terroristas desde Gaza y de ataques coordinados desde Líbano. Esa realidad no es la misma que la de Jerusalén o Tel Aviv, aunque esas ciudades también han sufrido ataques”, explicó.

Farinha insiste en una distinción que considera clave: “El problema no es entre israelíes y palestinos, sino entre el pueblo judío y grupos terroristas como Hamás o Hezbolá. Esa diferencia suele perderse cuando la discusión se simplifica en ‘Israel versus Palestina’.”

INNOVACIÓN EN CONTEXTO DE AMENAZA

Uno de los aspectos que más impactó al legislador fue la capacidad de Israel de desarrollar un ecosistema de innovación robusto en un país pequeño, con pocos recursos naturales y con un presupuesto de defensa elevado.

Según lo que allí les transmitieron, Israel destina casi un 5% de su presupuesto a investigación, desarrollo e innovación. “En Uruguay todavía discutimos cómo llegar al 6+1% en educación”.

UN WHISKY ISRAELÍ Y UNA PUERTA PARA PAYSANDÚ

Entre las visitas industriales, Farinha menciona una experiencia particular: la primera fábrica de whisky israelí, surgida de la iniciativa de investigadores de distintas áreas que buscaron producir localmente un producto que el país antes solo importaba.

“Israel”, señala, “no tiene tradición ni escala en cultivo de cebada, ni desarrollo propio de semillas como sí posee Uruguay. Tampoco cuenta aún con capacidad de malteo similar a la de plantas instaladas en departamentos como Paysandú”.

“Ahí vimos una oportunidad: les comenté que en Paysandú tenemos procesamiento y malteo de cebada, con desarrollo nacional de semilla. Ellos van a hacer una primera experiencia de plantar cebada en un kibbutz. Si se abre la posibilidad de un intercambio, la puerta quedó planteada”, comentó. Para el diputado, este es un ejemplo concreto de cómo un viaje de este tipo puede derivar –si se le da seguimiento– en vínculos productivos o tecnológicos de interés para el país y, en particular, para su departamento.

UNIVERSIDAD HEBREA DE JERUSALÉN Y UN CONVENIO CAÍDO

Farinha también aprovechó la visita para conocer de cerca la Universidad Hebrea de Jerusalén, institución que, según remarcó, se ubica entre las 50 mejores del mundo y es la única en Israel que reúne en un mismo campus facultades de Agricultura, Veterinaria y un Centro de Estudios Latinoamericanos con cursos en español.

El diputado lamentó la decisión del gobierno uruguayo de eliminar un convenio que existía con esa universidad, expresando que “me enteré allá de que sanduceros habían hecho prácticas allí en materia de lechería. Era una oportunidad muy valiosa, porque la barrera del idioma se atenúa al haber cursos en español, y porque Israel está muy interesado en trabajar con una ganadería extensiva como la uruguaya para hacer experimentación”, dijo. Según le transmitieron en la universidad, Uruguay tiene una “gran capacidad de investigación”, pero “buena parte de sus trabajos no se publican en revistas indexadas, lo que limita su visibilidad en las bases de datos que nutren a la inteligencia artificial”.

“MIRAR LA MITAD DEL VASO LLENO”

Más allá de los datos técnicos y las reuniones, el diputado asegura que la experiencia le cambió la perspectiva sobre la realidad uruguaya. “Tomar contacto con esa sensibilidad, con la vida cotidiana en un país en permanente estado de amenaza, te hace valorar mucho más lo que tenemos: extensión territorial, recursos naturales, una convivencia pacífica. Muchas veces nos quedamos mirando la mitad del vaso vacío y no vemos la mitad llena.” Farinha cree que Uruguay tiene “mucho para aprender” de la resiliencia israelí, “no para copiar modelos, sino para fortalecer su propia identidad y apostar más decididamente por la innovación y el conocimiento”.

La visita, resume, fue “intensa, exigente y positiva” porque dejó temas abiertos para profundizar, y una certeza que repite varias veces: “El conflicto no es contra el pueblo palestino, sino contra el terrorismo. Y la innovación que han desarrollado en ese contexto desafiante deja muchas lecciones para Uruguay”.