Inmaculada, en Amazon y HBO Max

Bajo su apariencia de sencilla película de terror, Inmaculada esconde algunas complejidades que, además de su factura, la vuelven muy recomendable.

Siempre que hablamos de los temas religiosos hay que tener en cuenta que el enfoque puede ser muy diferente si viene de la parte latina (incluída Europa), que si viene de la parte anglosajona, particularmente la estadounidense.

Porque mientras el catolicismo es todavía la religión imperante en América Latina y Europa, en Estados Unidos la que está a la cabeza es la rama protestante, y como todos sabemos, es algo bastante diferente.
De ahí que cuando aparece una película de Hollywood tratando un tema que tiene que ver con la Iglesia católica, sabemos a lo que atenernos. Ven al catolicismo más como una secta siniestra que como a una iglesia cualquiera. Y así han realizado bastantes mamarrachos y también películas atendibles, como Inmaculada.

¿Por qué es atendible? Para empezar porque en gran parte es “de género”, en este caso terror, y el asunto de la religión ahí deja de ser el tema central para ser un pretexto. Sin embargo, no por ser un pretexto deja de ser una subtrama fundamental.

A ver, tenemos a una novicia recién llegada (Sydney Sweeney, que otra vez prueba que es mucho más que una cara y un cuerpo bonito), a un convento en Italia. Prácticamente no ha tenido vida aparte de la iglesia y es más devota que la madre Teresa.

La vida en el convento es dura y trabajosa, pero ella se entrega a todas sus tareas con vocación y hasta con alegría. Hasta que un día ocurre lo increíble: queda embarazada. Perjura que jamás ha estado con un hombre, por lo que su embarazo es tomado como un milagro.

Todo lo que viene después tiene que ver, justamente, con una mirada hipercrítica al catolicismo, con sus ritos, costumbres, motivos ocultos y conspiraciones. Al menos es así como lo ve esta película dirigida por el joven Michael Mohan, que viene haciéndose un nombre a tener en cuenta no solo dentro del cine de terror, sino también en el cine en general.

Más allá de lo bien que está la Sweeney en un papel en que deja todo, lo logrado de los climas ominosos del convento o la inteligente utilización de algunos personajes secundarios, no hay que pretender encontrar una maravilla en este filme, aunque sí un ejercicio de tensión muy efectivo.

Y hay algo más. Este joven director Mohan es muy vivo en cuanto a utilizar aquí (su primera película de terror) el género para hurgar en temas bastante profundos. Porque si hubiese filmado un drama con pretensiones, ya estarían atacando a la película los eternos defensores de la religión. Si es que la película tuviera el suficiente éxito y proyección masiva, por supuesto.

Pero como hizo una película “de terror”, que solo será vista por los seguidores del género, ya que el espectador más “serio” sigue pensando que una película así no puede considerarse de valor, Inmaculada pasará debajo del radar de los vigilantes de la religión y la moral.

A pesar que lo que hace en la escena final protagonista podría ser la imagen más apócrifa y antirreligiosa que se haya filmado alguna vez. Pero repito, ningún beato lo notará jamás.

Es la libertad que da el hacer una película para cierto público que otras personas no verán nunca.
Aunque sea tan buena como Inmaculada.

Fabio Penas Díaz