¿El teletrabajo ayuda o perjudica a las mujeres?

El teletrabajo plantea cada día más interrogantes sobre diversos aspectos de una modalidad de trabajo que ha llegado para crecer, reafirmando su importancia y utilidad, pero también para dejar a la vista situaciones que deben ser atendidas y solucionadas de inmediato. En la entrega de hoy vamos a referirnos al teletrabajo y su efecto en el trabajo de las mujeres.

Investigación UdelaR

Desde el Grupo de Investigación de Sociología de Género (Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República), a partir de antecedentes internacionales y los datos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) de 2020, se analizó la probabilidad de teletrabajar según diferentes variables relevantes para poder aportar una mirada sociológica, ante un proceso jurídico que regula el mundo del trabajo, que se presenta como neutro, y mediante el cual se reproducen las desigualdades de género. (…) “Si bien el teletrabajo era una modalidad existente antes de la pandemia, se produjo un aumento de las personas que recurrieron a él debido a la necesidad de mantenerse en el hogar para prevenir los contagios. Existe un debate en torno a la modalidad de teletrabajo como oportunidad para la autonomía económica de las mujeres. El debate se sitúa entre quienes afirman que permite a las mujeres articular con menores tensiones los cuidados familiares y el trabajo remunerado, que genera posibilidades de mantener el empleo y la autonomía económica; y quienes afirman que, al igual que el empleo a tiempo parcial, el teletrabajo es una ‘trampa’ para las mujeres ya que reproduce la división sexual del trabajo ubicando a las mujeres en los hogares y sobrecargándolas de las exigencias de las tareas que demandan el hogar y el empleo”.

Salud mental

El trabajo “Condiciones laborales, riesgos y teletrabajo en Uruguay” cuyas autoras son Soledad Nión Celio y Daniel Fagúndez D’Anello deja más interrogantes sobre la mesa que deben ser usadas como valiosos insumos para este necesario y saludable debate, destacando que “un aspecto fundamental en la relación entre teletrabajo y los riesgos psicosociales vinculados a la salud mental es la autonomía que proporciona esta modalidad. El teletrabajo puede aumentar la sensación de control sobre el trabajo, lo que potencialmente mejora el bienestar psicológico. Sin embargo, esta autonomía también puede conllevar desafíos, como una mayor dificultad para desconectar del trabajo y la gestión de la autodisciplina, lo que puede aumentar el riesgo de agotamiento y estrés. La interacción social mediada tecnológicamente, la fragmentación del proceso de trabajo y el aislamiento son otros factores cruciales en el análisis del impacto del teletrabajo en la salud mental. Sánchez Escudero ha señalado que el aislamiento social resultante del teletrabajo puede contribuir a sentimientos de soledad y desconexión. Este aislamiento puede ser particularmente desafiante en culturas donde las interacciones sociales en el lugar de trabajo juegan un papel importante en la vida cotidiana.

Por su parte, examinó cómo el teletrabajo, al realizarse en el mismo espacio físico que la vida familiar, puede dificultar la separación entre estas dos esferas y roles. Si bien muchos señalan que el teletrabajo puede ofrecer mayor flexibilidad para manejar responsabilidades familiares, también puede llevar a una mayor interferencia entre el trabajo y la vida personal, superposición de tareas y demandas de atención, lo que puede resultar en un aumento del estrés y la tensión. Estas desigualdades influyen en cómo los trabajadores experimentan el teletrabajo y sus efectos en la salud mental. Las mujeres tienden a asumir una mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados, incluso mientras trabajan desde casa, lo que redunda en una “doble jornada” (o triple, incluso) y afectar su bienestar y productividad laboral.
Las mujeres pueden tener menos oportunidades de teletrabajar o enfrentar condiciones de trabajo a distancia menos favorables, lo cual se debe a una variedad de factores, incluida la discriminación de género y la segregación laboral por género. Concomitantemente, la visibilidad y el avance profesional en un entorno de teletrabajo presentan desafíos únicos para las mujeres: puede limitar su visibilidad en la organización, lo que genera consecuencias negativas para su desarrollo y progresión profesional. La falta de interacción cara a cara y la reducción de oportunidades para establecer redes y recibir mentoría pueden ser particularmente perjudiciales. Estas situaciones representan diferentes tipos de factores de riesgos psicosociales derivados de la falta de reconocimiento, oportunidades de desarrollo profesional o sobrecarga de trabajo (laboral, doméstico y familiar)”.

Desventajas

En España, la Exposición de Motivos de la Ley 10/2021, de 09/07/2021 (reguladora del trabajo a distancia) expresa que el teletrabajo “también presenta posibles inconvenientes: protección de datos, brechas de seguridad, tecnoestrés, horario continuo, fatiga informática, conectividad digital permanente, mayor aislamiento laboral, pérdida de la identidad corporativa, deficiencias en el intercambio de información entre las personas que trabajan presencialmente y aquellas que lo hacen de manera exclusiva a distancia, dificultades asociadas a la falta de servicios básicos en el territorio, como la conectividad digital o servicios para la conciliación laboral y familiar, o traslado a la persona trabajadora de costes de la actividad productiva sin compensación alguna, entre otros”.

Debate necesario, soluciones urgentes

Las opiniones mencionadas anteriormente y el debate que atraviesa ámbitos académicos y de políticas públicas tratando de lograr que el teletrabajo no se transforme en una “jaula de oro” para las trabajadoras que adopten esa modalidad de trabajo, requiere de un debate necesario, tripartita y fundamentado. En sociedades como la uruguaya, las mujeres ya están sobrecargadas de tareas que deberían ser repartidas con sus parejas pero no lo son, por lo que no parecería lógico que el teletrabajo (otrora presentado como la panacea) termine reforzando patrones que deberían ser erradicados, no consolidados.

Dr. Rodrigo Deleón




DELEÓN ABOGADOS – 33 Orientales 989 – Paysandú – Celular: (099) 10-33-13 – E-mail: rdeleon1370@gmail.com

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