En el último número de la revista “Seguridad y Salud en el Trabajo” publicada en febrero del 2026 por el Ministerio de Trabajo y Economía Social (MTES) de España se ha incluido un artículo titulado “Impacto de la hiperconectividad laboral en la salud mental: evidencias y desafíos”. Sus autores son Laura Gómez Armesto, Marina Ortiz López, Guillermo García González, Eva González Menéndez, María Jesús López González, María Luz Aránzazu García González y Fermín Torrano Montalvo. La importancia y actualidad del tema objeto de dicho trabajo justifica compartir pasajes del mismo con nuestros lectores.
1. Riesgo emergente
De acuerdo con los autores, “la cuarta revolución industrial ha traído consigo la integración de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en todos los ámbitos de la sociedad, modificando de forma sustancial los modelos laborales y sociales. (…) Este cambio ha transformado la forma en que se articulan las relaciones laborales y ha favorecido el surgimiento de nuevas modalidades de empleo, como el teletrabajo o los modelos híbridos. La pandemia de la COVID-19 aceleró esta evolución (…) Esta digitalización no solo ha transformado la modalidad de trabajo, sino que también ha creado escenarios de riesgo psicosocial a los que se enfrentan las personas trabajadoras. La necesidad de adaptarse a herramientas digitales, algoritmos y sistemas de inteligencia artificial ha generado nuevas exigencias laborales, afectando a la calidad de vida y al bienestar emocional, repercutiendo directamente en la salud mental”.
2. Sin definición
El artículo reconoce que, “actualmente, la literatura científica carece de una definición clara y ampliamente consensuada sobre este constructo de la hiper conectividad en el ámbito laboral. No obstante, se han desarrollado múltiples aproximaciones que permiten delimitar sus principales características e implicaciones. En términos generales, la hiperconexión se ha entendido como el desbordamiento y saturación de información, de solicitudes, de interacciones y de interrupciones derivadas del uso continuado de tecnologías digitales. A esta visión cuantitativa se suma una dimensión cualitativa centrada en la dificultad o incapacidad para desconectar, lo que con vierte este fenómeno en una fuente sostenida de malestar y agotamiento psicológico para la persona”.
3. Factores
Se identifican varios factores de riesgo psicosocial directamente relacionados con el uso de las TIC, entre los que destacan los siguientes:
a) Tiempo de trabajo: “el uso intensivo de las TIC ha hecho que las personas trabajadoras estén más monitorizadas en cuanto a su control y rendimiento. Esta situación ha propiciado una tendencia a prolongar la jornada laboral más allá de los límites contractuales, puesto que, en ocasiones, las personas trabajadoras perciben que su éxito profesional está vinculado a su continua visibilidad y disponibilidad digital (…) Este fenómeno se materializa en el llamado “presentismo digital”.
b) Interfaz trabajo – familia: si bien “la conciliación mejora considerablemente gracias a la flexibilidad y autonomía proporciona da por las nuevas tecnologías, también tiene su parte negativa, ya que la disponibilidad continua fomenta una cultura laboral en la que las fronteras entre el trabajo y la vida personal se vuelven difusas (…) La hiperconectividad fuera del horario laboral limita el tiempo y la energía necesaria para asumir las responsabilidades familiares. Este conflicto se ve especialmente acentuado en el caso de las mujeres, debido a la persistencia del rol social tradicional de cuidadora principal”.

c) Autonomía: “la expectativa de respuesta produce una sensación de urgencia constante, reduciendo la capacidad de la persona trabajadora para establecer sus propios tiempos y definir prioridades en su trabajo”.
d) Carga de trabajo: “estar siempre conectado/a se asocia estrechamente con un incremento significativo de la carga de trabajo, tanto en su dimensión cuantitativa como cualitativa. La conexión continua genera interrupciones frecuentes, aparición de tareas inesperadas y urgentes, así como sobrecarga comunicacional, por ejemplo, el exceso de correos electrónicos tipo ping-pong. Esta situación deriva en una sobrecarga cognitiva que dificulta la priorización de tareas y afecta negativamente a la productividad”.
e) Relaciones y apoyo social: “la hiperconectividad, centrada en la comunicación digital (correos, mensajes, videollamadas, entre otros), tiende a sustituir las interacciones cara a cara, lo que puede llevar a relaciones más impersonales y menos profundas entre los compañeros y compañeras de trabajo”.
4. Salud mental
Finalmente se destaca que “el uso constante de dispositivos electrónicos está asociado con la realización de múltiples tareas simultáneas, lo que sobrecarga el sistema cognitivo”. En efecto, “la multitarea digital reduce la eficacia y aumenta los niveles de agotamiento y estrés. Está demostrado que el estrés ha aumentado notablemente en sus manifestaciones vinculadas al uso intensivo de las nuevas tecnologías, dando lugar a formas específicas como el tecnoestrés, que incluye la tecnoansiedad, la tecnofatiga y la tecnoadicción (…) la exposición constante a estímulos digitales ha sido relacionada con un aumento de la ansiedad, el agotamiento psíquico y la alteración de los ritmos de sueño. La llamada telepresión, definida como la presión psicológica por responder de forma inmediata a mensajes y correos electrónicos laborales, ha sido reconocida como un factor que incrementa la ansiedad por generar una respuesta rápida y la angustia por la espera de una respuesta (…) El desgaste emocional acumulado, derivado de la hiperconexión constante, puede desembocar en el síndrome de burnout, definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el resultado del estrés crónico no gestionado con éxito en el lugar de trabajo”.
Por todo ello, “resulta imprescindible abordar este nuevo riesgo emergente mediante estrategias preventivas integrales, ajustadas a la realidad digital del entorno laboral contemporáneo, especialmente considerando el crecimiento proyectado de estas modalidades de trabajo en el futuro cercano”.
Dr. Rodrigo Deleón
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