Nicolás Olivera planteó al presidente Yamandú Orsi, para asegurar la instalación de la planta de hidrógeno verde de HIF en Paysandú, ante la protesta de Argentina, “la posible relocalización de la planta en Paysandú en un lugar que pueda ofrecer ventajas logísticas”. “El gobierno ha mostrado sensibilidad sobre” ese punto, dijo, y agregó que “hay un buen panorama para adelante”. A su juicio, el escenario actual permite sostener que “el gobierno entiende y cree, y nosotros también, que hay viabilidad del proyecto, que se está haciendo todo justamente para concretarlo”.
La relocalización de la planta dentro del propio departamento podría fortalecer la viabilidad del emprendimiento. La propuesta es instalar la planta en un predio de Ancap, cerca de Lorenzo Geyres, sobre la cuenca del río Queguay –donde se encuentran las canteras de calizas–, para desembocar en el río Uruguay. Eso podría generar una demora de entre un año y un año y medio, pues se deben hacer todos los estudios nuevamente. Representantes de HIF no respondieron a consultas en la víspera.
“En esta postura nueva de poder analizar una relocalización dentro de Paysandú, en algún lugar que ya cuenta con ventajas logísticas para avanzar en este proyecto, entendemos que podría cerrar un círculo virtuoso”, expresó. Añadió que una decisión de ese tipo sería relevante “para los sanduceros, importante para la región, importante para el país” y también para una nueva etapa del cambio en la matriz energética.
“EL GOBIERNO LO VE CON MUY BUENOS OJOS”
El análisis de una eventual mudanza del proyecto dentro del departamento, aparece bastante avanzado. “Le diría que está bastante avanzado en cuanto a ver lo positivo de la relocalización”, señaló, y vinculó esa apertura con “una sensibilidad que el presidente ha mostrado” para contemplar los planteos surgidos a partir del conflicto con Argentina, aunque subrayó que siempre se reivindica “la soberanía que el Uruguay tiene cuando se trata de decidir las inversiones”.
Insistió en que si el emprendimiento pudiera instalarse “en un lugar en donde ya existen condiciones preexistentes para la radicación de algún emprendimiento industrial”, sería lógico considerar esa variante. “Si desde el punto de vista ambiental se estudia la viabilidad y si encuentra ventajas hasta logísticas también, sería necio no analizarlo. Y el gobierno lo ve con muy buenos ojos”, afirmó.
Olivera sostuvo que esa salida podría desactivar tensiones sin resignar el objetivo de inversión para Paysandú.
“La relocalización responde a encontrar entre el Estado, el gobierno, la Intendencia y la empresa, un lugar que ofrezca las mismas o mejores condiciones de la propuesta por el proyecto. Y que si eso descomprime la situación en Argentina, mejor que mejor”, expresó. Luego resumió su visión en una fórmula política y económica, indicando que “si todas las externalidades son positivas, evidentemente estamos en un punto donde creemos que es un ganar-ganar”. También reveló que la propuesta no apareció de forma improvisada en la reunión con Orsi, sino que ya venía siendo manejada. “La de relocalización es una propuesta que se viene manejando, que la trajimos formalmente también al presidente, pero que el gobierno la tiene y la viene masticando, en donde aparentemente estamos todos bastante alineados”, afirmó.
No obstante, advirtió que el tiempo de definición no es indefinido. “También hablamos de plazos”, dijo, antes de recordar que la empresa opera bajo una ventana comercial precisa. “La ventana de oportunidad habla de que ellos en el 2030 tienen que empezar a vender a Europa. Entonces, si no se instalan ahora, no llegan para esa fecha”. Según expresó, ese calendario vuelve todavía más urgente la necesidad de una resolución.
De allí que Olivera planteara la cuestión en términos estratégicos para el país. “Uruguay tiene que hacer todo para que esta empresa, cumpliendo con los estándares medioambientales, cumpliendo con todo lo que tenga que cumplir, se instale en Uruguay, y se instale en Paysandú”, afirmó.
LA SITUACIÓN LABORAL DEL LITORAL
El intendente colocó la discusión sobre HIF dentro de un cuadro más amplio de dificultades económicas y laborales. Señaló que el litoral arrastra un deterioro sostenido y que Paysandú aparece entre los departamentos más golpeados. “Los departamentos litoraleños estamos complicados hace tiempo”, sostuvo. Atribuyó parte de esa situación a la diferencia cambiaria y al deterioro de competitividad, dos asuntos que dijo haber conversado también con el Ministerio de Economía y con el propio presidente.
En ese marco, explicó que la preocupación no es solo coyuntural, sino estructural. “¿Cuánto cuesta producir en el Interior? ¿Cuáles son los factores que conspiran a veces para que se radiquen emprendimientos?”, planteó. Y describió el panorama regional expresando que “Salto, Paysandú, Río Negro, el mundo del departamento ha estado duramente golpeado”. Sobre la situación puntual de Paysandú, precisó que “estamos por encima de la media, en más de un 10 por ciento de desocupación”.
Vinculó esa realidad con la necesidad de transformar el antiguo perfil productivo sanducero. “Estos temas hacen que tengamos que avanzar de la mejor forma para dar respuesta a un modelo que hace muchos años –década del ‘50– se instaló en Paysandú, que era el modelo fabril y estamos trabajando para reconvertir también eso”, afirmó. En esa línea, mencionó al turismo, la ciudad universitaria y la economía del conocimiento como partes de una reconversión más amplia, en la que la planta de hidrógeno verde aparece como una pieza central.
Sobre el eventual impacto laboral de HIF, Olivera subrayó que “se está hablando de unas 1.500 personas con picos de 3.000 durante el período de la construcción y después un elenco estable de personas trabajando con todo lo que derrama también en esto”, afirmó. Se trata de “un impulso importante a lo laboral”.
PORTLAND Y EL COSTO DE LA REESTRUCTURA
Otro de los temas puestos arriba de la mesa fue el futuro del negocio del portland. Olivera aclaró que no rechaza una reestructura del sector, pero reafirmó un límite claro para Paysandú. “No estamos en contra de la reestructura del negocio del portland, pues le cuesta a los uruguayos mucho dinero”, dijo. Sin embargo, “no queremos que sea Paysandú el que pague el costo de la reestructura”. Para el intendente, esa discusión debe formar parte de una estrategia más amplia de defensa de la industria y del departamento. “Eso termina siendo parte de una discusión más amplia ahora que vamos a ver de qué forma virtuosa vamos a salir”, señaló. “Hay que ponerle cabeza, que fue lo que vinimos a ponerle hoy, ver de qué forma defendemos la industria nacional, la industria local, la viabilidad industrial, y sobre todo la posibilidad de emprendimientos como este”, concluyó.


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