Qué ver: Wonder Man, en Disney +

A ver, ¿a usted le gustan las películas y series de superhéroes? Tal pregunta puede llegar a dividir las aguas entre el público actual. De un lado los amantes de las aventuras fantásticas llenas de efectos especiales y del otro los seguidores de un cine más “adulto”, que solo ve en ese género un escapismo superficial que no conduce más que a comer kilos de pochoclo y ser, en definitiva, un eterno adolescente.
Por supuesto que la verdad nunca está totalmente de un lado o del otro en posiciones tan radicales. Una película de “fantasía” o de ciencia ficción, o una directamente de superhéroes, puede tener sus aristas serias y otra supuestamente “artística” puede ser un soberano bodrio que, en realidad, no aporte nada de nada. Sin embargo, las cartas parecen estar echadas de antemano y gran parte del público jamás se pondrá a ver una serie como Wonder Man, por ejemplo. Lo cual es una pena, ya que esta serie no es ni superficial ni está llena de efectos especiales. Aunque podría estarlo.

El tal Wonder Man no es un superhéroe muy conocido por aquí pero Stan Lee (qué otro va a ser), le dio vida en las historietas en la década de los 60. Era un villano que luchaba contra Los Vengadores del mundo de Marvel. Los de la competencia, o sea DC, demandaron a Marvel porque ellos ya tenían a La Mujer Maravilla (Wonder Woman) y lo del cambio de sexo no era suficiente para no ver un plagio en el personaje. Así que Wonder Man murió en uno de los números de la historieta.

Pero tiempo después el propio Stan Lee lo revivió, esta vez en el bando bueno, ya que ciertas acciones también de tufo plagiario de parte de DC lo hicieron, como le pasaba a Hulk, enojar. Así es que Wonder Man tuvo una larga carrera en la historieta. Sin embargo, aquí se lo conocía muy poco por lo que una serie sobre él no causó ni mucho revuelo, ni mucha curiosidad.

Por otro lado Marvel estaba buscando desesperadamente un cambio, ya que las ya innumerables películas y series estaban empezando a cansar hasta a los más fanáticos. Entonces, el gran giro llegó con, justamente, Wonder Man. Yahya Abdul-Mateen II es el nombre del actor que interpreta a este superhéroe, nombre difícil de recordar, pero que conviene tener en cuenta porque este actor, igual que su personaje, se va para arriba y es muy pero muy bueno. ¿Qué vemos de diferente en esta serie? Pues que tiene mucho de drama, bastante de comedia y prácticamente nada de… súperheroico. Porque su creador Don Heck (un habitual de Marvel) tira a la papelera todo el pasado del personaje y hace algo totalmente diferente. Ahora Wonder Man es Simon Williams, un actor desempleado que busca desesperadamente cualquier papel por pequeño que sea, cuando se entera que están por filmar una remake de…Wonder Man, su personaje preferido desde la niñez. Así que hace todo lo posible para conseguir ese papel, y lo consigue. Todo ayudado de manera “demasiado” conveniente por otro actor desempleado, pero más entrado en años que interpreta de manera absolutamente maravillosa, Ben Kingsley.

Los que hayan visto Iron Man 3, recordarán que aparecía un villano llamado El Mandarín, interpretado por Kingsley que, en realidad, era un actor. Ese es precisamente el personaje que Kingsley retoma aquí. Un tipo sin suerte que es utilizado por una agencia del gobierno para hacerse amigo y espiar al inocente de Williams, que solo ve en él un alma gemela y amigo del alma. También juega mucho el hecho de que el personaje debe mantener ocultos sus poderes porque está prohibido que superhéroes trabajen en el cine, por motivos obvios de seguridad. Es así que la serie entonces toma más por los carriles de las desventuras que tienen ambos personajes como actores desempleados que como un superhéroe y un espía, digamos.

Ni que decir tiene que todos esperamos que, en determinado momento, el tipo no aguante más y saque a relucir sus poderes, pero eso, al final del día, es un porcentaje mínimo de los capítulos, es más, en varios ni siquiera aparece ese lado del personaje.

¿Eso es lo que hace buena y recomendable a la serie? No. Lo que la hace buena y recomendable es que cualquiera que se ponga a verla creará una empatía casi automática con los dos personajes. No en vano se conocen viendo la película Perdidos en la noche, en un cine de barrio. Ellos también están perdidos buscando el golpe de suerte que les puede cambiar la vida. Y en eso tanto Abdul-Mateen como Kingsley son tan buenos como lo fueron Dustin Hoffman y Jon Voight en aquella mítica película. ¿Demasiado decir? Véanla a ver qué me dicen.

Fabio Penas Díaz

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