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Semana empieza con buen tiempo aunque hay perspectivas de lluvias desde mañana

El predominio de una masa de aire polar que viene debilitándose para dar paso a un sistema de inestabilidad está predominando sobre la región del subcontinente sudamericano, que incluye a Paysandú, previéndose que este escenario se extienda hasta el martes, cuando el tiempo comenzará a desmejorar, según se desprende de los informes de los institutos meteorológicos que cubren esta área del continente.
Datos del Instituto Nacional de Meteorología (Inumet) indican que en la víspera en Paysandú el tiempo amaneció bueno y frío, registrándose una mínima de 2,8 grados centígrados al abrigo y una máxima que no superó los 16 grados, mientras que la temperatura de rocío fue sensiblemente más baja, con 0,8 grados centígrados.

El día soleado restó severidad a las bajas temperaturas –típicas de esta época del año– pero ya en la caída de la tarde la sensación térmica fue mermando sensiblemente, a la vez que se han elevado los índices de humedad, que llegaron al 90 por ciento en horas de la mañana del domingo.
El pronóstico extendido para nuestro departamento y gran parte de la región dan cuenta de que este lunes el tiempo se presentará con un incremento de nubosidad y temperaturas más templadas, a la vez que ingresa un frente de inestabilidad que hará subir los valores de humedad y temperatura, a la vez que seguirán predominando los vientos del sector nor-noroeste a un promedio de entre 5 a 8 kilómetros por hora.

A partir del martes se incrementará sensiblemente la posibilidad de lluvias, en tanto las temperaturas seguirán moderándose. A la vez se incrementará la nubosidad, para desembocar el miércoles en una jornada en la que habrá mayores valores de humedad y se elevarán al 80 por ciento las posibilidades de lluvias en esta región.

Las previsiones indican asimismo que este estado del tiempo seguirá en similares condiciones los días jueves y viernes, con alta posibilidad de lluvias, pero desde las primeras horas del sábado se indica que gradualmente irán cesando las lluvias, lo que será acompañado de un acentuado descenso de temperaturas, con máximas que no superarían los 13 grados.

Precauciones

Con la llegada de los primeros fríos, así como aumento de la humedad, se incrementa la posibilidad de contraer enfermedades por personas de los grupos de riesgo, sobre todo en lo que refiere a enfermedades respiratorias potenciadas por factores ambientales y cambios en los hábitos cotidianos. Ya desde este mes y durante el resto de los meses de otoño e invierno, la mayor circulación viral y la reducción de la ventilación en espacios interiores elevan el riesgo de infecciones.

En personas susceptibles, los profesionales de la salud recomiendan reforzar el sistema inmunológico contra las enfermedades típicas de la estación, mediante la vacuna antigripal y contra el Covid 19, así como evitar exposiciones largas al viento y el frío, además de evitar corrientes de aire y tener suficientes horas de sueño para fortalecer las defensas naturales.

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General

Trabajadores reclaman ley que evite burocracia para acceder al seguro

A mediados de abril comenzó la cosecha del citrus en el litoral y en las próximas semanas se sumarán los trabajadores afectados al packing. La reducción de la zafra es un factor que incide negativamente en la generación de empleo y en los jornales necesarios para percibir el seguro de paro especial.
De acuerdo a los datos del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, en la zona norte del país –Salto, Paysandú, Río Negro, Artigas y Rivera– se concentra el 91 % del área destinada a este cultivo. En el sur –San José, Montevideo, Canelones, Colonia, Maldonado, Florida y Soriano– se contabiliza el 9 % del área.
En cuanto a los puestos de trabajo que generan las actividades en la totalidad de cadena agroindustrial, se estiman unos 16.000 puestos de trabajo durante la zafra. En Paysandú son más de 1.500 puestos –entre cosecha y packing— correspondientes a las distintas industrias.

ZAFRALES LOCALES

A mediados del año pasado, la zafra se vio fuertemente afectada por la intensidad de las heladas en los departamentos del norte del país. Particularmente en Salto, Paysandú y Río Negro se registraron entre junio y julio temperaturas de nueve grados bajo cero. Entonces, el evento climático perjudicó entre 20% y 30% de la producción en algunas empresas, como Azucitrus, con una reducción del volumen de cosecha.
La consecuencia fue una reducción de los jornales y el riesgo de más de 2.000 empleos en esta zona del país. Esta situación llevó a la aprobación de un seguro de paro especial para aproximadamente 4.500 zafrales en noviembre de 2025. Una vez finalizado el trámite parlamentario con la remisión del proyecto de ley al Poder Ejecutivo, llegó al Banco de Previsión Social (BPS) a comienzos de enero.

El 15 de enero empezaron a regularizarse los pagos, luego de movilizaciones que se reiteraron desde finales de 2025 hasta los primeros días de enero. Los restantes zafrales cobraron a principios de febrero y a 1.090 trabajadores pertenecientes a distintas empresas, no alcanzaron los jornales necesarios para acceder al beneficio. En marzo y abril completaron los meses del subsidio y en mayo aguardan su ingreso al trabajo.
Sin embargo, el dirigente de la Unión de Trabajadores de la Industria Azucitrus (UTIA), Melvin Nievas, aclaró que previo al seguro, cobraron la liquidación fuera de fecha. “Terminamos la zafra a mediados de setiembre y cobramos la liquidación recién en noviembre. Son dos meses después cuando tienen diez días para pagarlo. Eso significa que los trabajadores debemos cobrar un ajuste de 10% por estar fuera de fecha y se niegan a hacerlo”, dijo a EL TELEGRAFO.

En este marco, participaron en distintas instancias en el Ministerio de Trabajo con asesores legales. “Allí dimos opciones de pagos por quincenas que son aproximadamente 2.000 pesos”, señaló.
Por otro lado, indicó que se incrementó el importe de los seguros y “aquellos que cobraban entre $7.000 u $8.000, recibieron entre $11.000 y $12.000. Sumaron unos $4.000 a cada uno por un nuevo cálculo, a raíz del estudio de cada caso” efectuado en el BPS.

Comienzo de la zafra

A mediados de abril comenzó la cosecha; el sábado 2 “ingresaron los trabajadores del denominado packing chico y a mediados de mes lo harán los restantes”.
Antes de comenzar la zafra, los citrícolas comenzaron a realizar gestiones con los legisladores a fin de impulsar la elaboración de un proyecto de ley para la zafralidad en general y que incluya a otros sectores de la industria a nivel nacional. El objetivo es agilizar los trámites y evitar lo ocurrido el año pasado, al menos con el citrus.
“Desde junio del año pasado que no paramos”, señaló Nievas en referencia al comienzo de las primeras heladas que afectaron la cosecha y las dificultades posteriores que se plantearon en la continuidad del packing. Los reclamos incluyeron dos marchas y movilizaciones a las puertas del Ministerio de Trabajo y del BPS.

Esta preocupación formó parte de la proclama departamental del 1º de mayo en Paysandú. “En el acto estuvieron los diputados Juan Gorosterrazú y Fermín Farinha, a quienes propusimos que en próximas reuniones se pueda avanzar en un proyecto que simplifique los trámites, se contabilicen los jornales y accedamos al beneficio. La idea es que pueda salir en setiembre, precisamente cuando se terminan la zafras”, agregó.
Nievas enfatizó que se trata de “evitar la burocracia, las reuniones tanto en Montevideo como en Paysandú, con el Ministerio de Trabajo y los diputados. No somos solo nosotros en el citrus, sino toda la zafralidad que siempre tiene que andar a las vueltas”.

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Opinión

El impacto de la pobreza infantil es ahora

Como pocos países de la región, Uruguay ha orientado en los últimos años su discurso político hacia la infancia que nace en hogares pobres. El gobierno asegura que el año pasado se crearon 26.000 nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, en sus discursos del pasado 1.º de mayo, el plenario departamental del Pit Cnt sostuvo que esas oportunidades laborales no se reflejaron en Paysandú.

Mientras a nivel nacional descienden las cifras de desempleo —aunque aumentan en el litoral y el noreste del país—, empeora la calidad del empleo. A nivel global, en tanto, surgen nuevas dinámicas en las relaciones laborales y se incrementa la digitalización de los procesos. En Uruguay, en cambio, las formas de negociación han quedado anquilosadas.

Las resoluciones que extienden beneficios a trabajadores de distintas ramas —tradicionales, de producción y zafrales— requieren múltiples idas y vueltas entre el Parlamento y el Poder Ejecutivo.
Los adultos a cargo de hogares con niños enfrentan barreras para insertarse en el mercado laboral, perciben salarios bajos y encuentran dificultades para conciliar el trabajo con los cuidados o con oportunidades de estudio. Quienes no acceden a mejores condiciones de vivienda, alimentación o educación reconocen que padecen esta problemática desde hace décadas, pese a los cambios de gobierno.

Sin embargo, cerca de dos de cada tres uruguayos creen posible reducir drásticamente la pobreza en cinco años. Aunque algunos indicadores han mejorado de forma sustancial, persiste un núcleo duro que permanece inamovible desde hace décadas. Hoy, uno de cada cuatro niños y adolescentes es pobre, y ese estancamiento lleva más de diez años.

Al menos en Uruguay, no parece faltar voluntad política para abordar el problema. En el presupuesto aprobado a fines del año pasado, el gobierno hizo hincapié en esta prioridad. Sin embargo, el escaso espacio fiscal es un argumento recurrente de las distintas administraciones. A su vez, la inestabilidad política global presiona sobre la economía y limita la posibilidad de incrementar la recaudación en el corto plazo.

Mientras tanto, se eterniza el pase de facturas entre gobiernos, lo que agobia a la ciudadanía, que ya percibe que los problemas trascienden las ideologías. Así lo indican los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística: uno de cada seis uruguayos no logra cubrir el costo de una canasta básica, y la mayoría de las personas pobres son niños menores de seis años.

El panorama permanece incambiado en parte porque esta población carece de poder de presión. Esto también evidencia el fracaso de la teoría del derrame. Se trata de víctimas funcionales a discursos que priorizan temas urgentes y de impacto inmediato, en lugar de abordar una problemática estructural que compromete el futuro del país.

Junto a esta realidad, avanzan otras que se miden en porcentajes: el aumento de las personas en situación de calle, las altas tasas de prisionización y la persistencia de la pobreza infantil.

El problema es que los sucesivos gobiernos miden y diagnostican estas situaciones a través de conversatorios, presentaciones o lanzamientos de estrategias que no logran resolverlas.

Allí donde la cohesión social parece frágil, la pobreza se arrastra por décadas y atraviesa generaciones de niños, sin importar quién gobierne.

Mientras en el país faltan recursos, las sucesivas administraciones expanden el Estado, algo que se repite en cada aprobación presupuestal. Se superponen programas y organismos con estructuras administrativas similares. Y cuando deben dar respuestas, terminan destinando recursos a consultorías que poco aportan a lo ya conocido.

Es el mismo Estado que declara falta de recursos, pero sostiene empresas deficitarias, eventos oficiales y una burocracia creciente que recae sobre quienes buscan respuestas en las ventanillas públicas.
Se trata de una población cuya situación no cambia, tanto en períodos de crecimiento como de estancamiento económico. Por lo tanto, la pobreza infantil no se explica exclusivamente por los ciclos económicos, sino también por la ineficiencia de políticas públicas en un país habituado a gestionar crisis y defender diagnósticos.

A lo largo de los años se han implementado nuevas estrategias y planes integrales sin evaluaciones posteriores. A pesar de la sensibilidad expresada en torno a la infancia vulnerable, incluso en contextos de violencia, parece no haber responsables claros.

Se priorizan gastos en programas y cargos que pasan al costado del problema, mientras la salud mental, el acompañamiento familiar y la nutrición adecuada siguen relegados.

En tiempos de énfasis en los derechos humanos, aceptar el desempleo y la pobreza como problemas estructurales y crónicos implica, al menos, una contradicción con ese concepto.
El impacto es inmediato, pero también de largo plazo: la pobreza se perpetúa de generación en generación, como ya ocurrió en el pasado.

Lo cierto es que, tanto por ingresos como por condiciones de vida, hay 600.000 personas que no logran mejorar su entorno. Es un dato de la realidad, difícil de relativizar o comparar. En algún momento, será necesario ordenar un Estado que desvía recursos mientras superpone esfuerzos para explicar lo que, en los hechos, invisibiliza.

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Destacados

Bomberos advierte ante riesgos de calefacción en el hogar e incendios en esta época del año

Ante la llegada de las bajas temperaturas, el Destacamento de Bomberos de Paysandú emitió una serie de recomendaciones orientadas a prevenir incendios domésticos, los cuales aumentan considerablemente durante los meses de otoño e invierno debido al uso de artefactos de calefacción.
De acuerdo a lo señalado, la mayoría de los siniestros registrados en esta época del año están directamente vinculados a la utilización de estufas, braseros y otros equipos, muchas veces en condiciones inadecuadas o sin los controles necesarios. La falta de conocimiento y conductas imprudentes son factores determinantes en la ocurrencia de incendios de estructura, que pueden derivar en consecuencias graves para las personas y sus bienes.

En este sentido, el jefe del destacamento, oficial principal Carlos González, advirtió a EL TELEGRAFO que “la mayoría de los incendios se pueden evitar si se toman las precauciones necesarias, pero una vez que se inician, las personas cuentan con muy pocos minutos para actuar”. Asimismo, remarcó que “uno de los principales peligros es el monóxido de carbono, un gas altamente tóxico, inodoro, que en ambientes cerrados puede provocar intoxicaciones severas e incluso la muerte”.
Desde la dependencia se indicó que, si bien muchos incendios domésticos pueden prevenirse, cuando ocurren suelen generar lesiones por caídas, traumatismos o quemaduras, además de cuadros de intoxicación por inhalación de humo. En los casos más extremos, pueden ocasionar la muerte, generalmente asociada a la acumulación de monóxido de carbono.

Respecto al uso de estufas a leña, González enfatizó que “es fundamental realizar mantenimientos periódicos, especialmente la limpieza de los ductos de la chimenea, ya que la acumulación de hollín puede generar incendios”. A su vez, agregó que “contar con un matachispas es clave para evitar que una chispa encendida alcance materiales inflamables como alfombras o muebles”.
Entre las principales recomendaciones, Bomberos insiste en mantener una distancia mínima de un metro y medio entre la estufa y cualquier elemento combustible, no almacenar leña en sus inmediaciones y evitar el uso de líquidos inflamables para encender el fuego. También se exhorta a utilizar únicamente leña seca, no sobrecargar los hogares y colocar siempre protección frontal para impedir la proyección de brasas.
Otro aspecto central es la ventilación de los ambientes. “Siempre debe existir una entrada de aire que permita la circulación, evitando la acumulación de gases tóxicos”, subrayó el jerarca, al tiempo que recordó que “al momento de dormir no se debe agregar más leña, sino dejar que el fuego se apague”.

En cuanto a los artefactos eléctricos, se recomienda verificar previamente que la instalación del hogar soporte su uso, controlar el estado de cables y enchufes y evitar conexiones múltiples o extensiones. Además, se advierte no dejar los equipos encendidos de forma continua ni utilizarlos durante la noche sin supervisión. “Si se perciben ruidos extraños, olor a quemado o calentamiento excesivo, se debe interrumpir su uso de inmediato”, indicó González.

Para las estufas a gas, se hace especial hincapié en el control de mangueras, válvulas y conexiones, así como en la detección de posibles fugas mediante agua jabonosa. “Nunca se debe utilizar fuego para comprobar pérdidas de gas”, remarcó, agregando que ante cualquier anomalía “se debe ventilar el ambiente, cerrar la válvula y solicitar asistencia técnica”.
En relación a los braseros, se reiteró que no deben utilizarse en ambientes cerrados sin ventilación ni sin salida al exterior, debido a la constante emisión de monóxido de carbono y el consumo de oxígeno, lo que los convierte en un elemento de alto riesgo.

Otro aspecto importante, de acuerdo a lo indicado por González, son las colillas de cigarrillos y las velas encendidas. “Es importante que la gente entienda el riesgo que existe al fumar en la cama y la necesidad de apagar bien los cigarrillos. Así como el tema de dejar velas encendidas en la noche y sin control, o el encendido de los inciensos al colocarlo cerca de materiales altamente inflamables”, dijo. Un detalle no menor es la utilización de calienta camas el que se debe “prender media hora antes de dormir y luego desenchufarlo”. También la importancia de “no dormir con caloventilador encendido y enchufarlo solo, nunca en una zapatilla o alargue”.

Finalmente, desde Bomberos se recordó que ante un incendio lo primordial es resguardar la vida. En ese sentido, se recomienda evaluar rápidamente la situación, dar aviso inmediato al servicio de emergencias 911, cortar suministros de energía si es posible y evacuar el lugar. “Lo más importante es no exponerse innecesariamente. Si no se sabe cómo actuar, no se debe intentar apagar el fuego”, concluyó el jefe del destacamento.

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