Escribe Ernesto Kreimerman: Una realidad a la que solo acceden Trump y Milei

Donald Trump se presentó el 23 de setiembre de 2025 ante los principales líderes de 192 países en la Asamblea General de la ONU como el gran pacificador, el hombre que resuelve las guerras que la organización internacional es incapaz de terminar.

Era un mensaje que ya había estado repitiéndolo con anterioridad. En realidad, lo estaba repitiendo desde hacía varios meses. Pero “la verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque se piense al revés…” Expresado así de breve y contundente, el mérito es de Antonio Machado.

Sin embargo, ese pronunciamiento es radicalmente falso. Pero realidad y ficción todo se entrevera en la cabeza de Trump… y también en la de Milei; en “citas” ha sido imbatible pero la “verdad estadística” lo ha abochornado. No hablemos de lo más reciente para que no se pretenda argumentar que “eso es por la inestabilidad de las guerras…”, vayamos a sus inicios de gloria autoproclamada y para ello la “treta” fue hablar de los meses previos a gobernar desluciendo más aún esos antecedentes… desde la más burda complicidad del silencio de quienes teniendo sentido de la falsedad optaron por el silencio.

A saber: en diciembre de 2023, en su primer discurso como presidente de la nación, se presentó como el hombre de la motosierra, aludiendo a una recesión y subida de precios, absolutamente desproporcionadas, señalando que el gobierno saliente, el de Alberto Fernández, había dejado una “inflación a niveles del 15.000% anual”.

El diario públicos.es de España (edición del 11.12.2023), desnudaba así esta extravagancia: “La cifra y la medición es absurda por donde se la mire: la actual alza de precios anual está en el nivel altísimo de 142%, según el Indec que el propio nuevo mandatario destacó como un organismo que funciona de forma transparente. Tanto que mantuvo a su presidente en el mismo lugar para empezar su gobierno. Lo que se espera para este mes es aún peor, con valores que ascienden al 20% de aumento en solo 30 días.

En cuanto a cómo calculó su número elegido, el flamante presidente estipula que la inflación se calcula de acuerdo con el nivel actual de precios más una proyección de la relación que dan las reservas con los pasivos del Banco Central de Argentina. “En muy poco tiempo se podría cuadriplicar la cantidad de dinero y con ello llevar a la inflación a niveles del 15.000% anual”, comentó en su discurso.

Esa “inflación proyectada” no tiene rigor metodológico, pero incluso así sigue siendo llamativo porque ni cuatriplicando la actual inflación anual ni tampoco multiplicando por cuatro lo que él considera en lo que viaja la inflación de alimentos –o incluso, la mayorista– se alcanza ese número elegido, el de 15.000% de inflación.

Lo concreto es que el presidente Javier Milei después de tanto fabular la realidad, confunde absurdas operaciones de “marketing político” con resultados inexistentes.

Por aquellos días más de un humorista local ensayaba la ironía de que Milei estaba ante un impulso sesentista, parodiando el mayo francés bajo la consigna de “la imaginación al poder”… pero es tan abrumadora la realidad y las diferencias que no da para muchos chistes.

Aún en medio de escándalos cada vez más graves y con figuras centrales de su administración involucradas, como la catarata de asuntos denunciados cuyo protagonista central es Manuel Adorni, e incluso Karina Milei, la hermanísima del presidente y el propio presidente, con una inestabilidad institucional creciente… pero aun surfeando para resistir.

El discurso de posverdad del estelar presidente de Argentina incluye una “inflación proyectada” sin rigor metodológico; frases rimbombantes en materia de seguridad; y datos, al menos engañosos, en Salud y Educación. 

Pero esas puestas en escena ya no importan, han perdido efecto. Ahora se anuncia que el próximo 4 de julio Milei realizará su viaje número 18 a Estados Unidos. Es, según el presidente argentino una ratificación de su “alineamiento irrestricto”. Y obviamente, cuando Milei llegue a EE. UU. está en pleno el Mundial de fútbol.

Esta agenda se anunció horas después de que Milei mantuviera reuniones con legisladores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y con el propio embajador designado por Trump para Argentina, Peter Lamelas. Desde Washington se asume que es una ratificación de la sintonía política entre ambos presidentes.

Desde la presidencia argentina se entiende que este avance consolida la confianza mutua entre ambos países. Actualmente hay más de 330 empresas de primer orden operado en Argentina.

La realidad ya no es lo que era

Apelando a retóricas en las que pretende presentarse por encima de sus pares, descuidando las reglas más elementales de la diplomacia, Trump busca plantarse como un negociador “exitoso”, incluso pacificador, que está rescatando para el “imperio” a un tiempo dorado. Y recordando que ya no hay lugar para el multilateralismo.

Al igual que Milei, Trump apela al autobombo, la exageración y la simple mentira. El periodista Tony Schwartz, en 2016, en The New Yorker, Schwartz describió a Trump como alguien que tenía una “relación vagamente relacionada con la verdad”. Y advirtió que Trump apelaba a lo que llamó “hipérbole veraz”, una estrategia promocional en la que se exagera para captar la atención y apelar a las expectativas de éxito de la gente.

Es contundente: un estudio realizado por el Washington Post acerca del comportamiento del presidente Trump concluyó que al cabo del primer año en funciones (enero-diciembre 2017) Trump promedió seis afirmaciones falsas o engañosas al día. En su segundo año, esa cifra se “superó” y llegó a unas 16 al día, que trepó hasta 22 en su tercer año y a aproximadamente 39 en su último año.

Claro está que dejó un récord: la base de datos dejó registro de más de 30 mil declaraciones en el primer gobierno. Una estadística sin igual. Excluyo, en beneficio de la comunidad científica estadounidense, el disparatorio sobre la pandemia de Covid.

Para concluir, discursos más recientes, por ejemplo del segundo año de su segundo mandato, Trump reivindicó para sí haber puesto fin a ocho guerras en diez meses, considerando situaciones meras disputas diplomáticas. Casi todos los conflictos enumerados continuaron, según se informa, a pesar de los anunciados acuerdos de alto el fuego que no eran tales, como hoy día.

Fin

Mientras se agudizan las crisis políticas y económicas, y la concentración del poder avanza sin contrapesos, los indicios apuntan a un escenario preocupante del que nada bueno puede esperarse al final de ese camino.

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