En la vida cotidiana, muchas de las cosas que solemos creer no han sido necesariamente verificadas: simplemente nos resultan familiares. Una frase que se ha escuchado muchas veces, una idea repetida en redes sociales o una creencia sostenida en conversaciones cotidianas, puede adquirir con el tiempo un estatus de verdad. No por su evidencia, sino por su insistencia.
Este fenómeno conocido como “ ilusión de verdad” ha sido ampliamente estudiado en psicología cognitiva, donde investigadores han demostrado que la repetición facilita el procesamiento mental, y esa facilidad es interpretada automáticamente por el cerebro como señal de veracidad.
Ejemplos en lo cotidiano
En consulta escucho frases como “soy así”, “no puedo cambiar”, “siempre me pasa lo mismo”. Muchas veces no reflejan los hechos de manera particular, donde la persona reflexiona con más detenimiento sobre su vida, sino que esa narrativa ganó cierta veracidad porque se ha repetido o escuchado en otros.
Creencias como “si me siento inseguro es porque algo está mal” en este caso se toma la emoción como evidencia.
“Si trabajas mucho te va a ir bien”. Esta creencia cultural es bastante difundida, tiene un gran valor motivacional ignorando variables estructurales.
“Lo natural es mejor que lo químico”: esta frase también altamente repetida, no siempre es falsa, pero tampoco siempre es verdadera.
Y por último a nivel de vínculos podríamos mencionar ejemplos como: “el que te cela es porque te ama”, “las parejas felices no discuten”.
Una idea repetida culturalmente puede legitimar conductas problemáticas en el caso de los celos.

Repetición sin evidencia
Por lo tanto, repeticiones falsas podrían ser percibidas como verdaderas si se repiten lo suficiente. Lo más inquietante es que esto ocurre aun cuando las personas saben, en un inicio, que la información es incorrecta o no la ha verificado para aclararlo.
Por ejemplo: “las mujeres manejan mal”, “los humanos solo usamos el 10% del cerebro”, “el frío enferma”, “no sé si es cierto pero lo vi varias veces”.
La memoria no solo almacena datos, también registra la familiaridad. Y con el tiempo, esa familiaridad puede pesar más que el contenido original.
En la actualidad que vivimos, estamos saturados de información la mayor parte del día. Ese efecto se amplifica, donde la exposición constante reemplaza la verificación.
Lo visto muchas veces parece verdadero aunque no haya sido examinado críticamente.
No es falta de inteligencia
Este sesgo no distingue entre personas con mayor o menor inteligencia, se trata de funcionamiento cognitivo. La familiaridad actúa antes de que intervenga la reflexión.
Esto sucede a la gran mayoría de las personas, las cuales sin reflexión previa se ven influenciadas por ideas repetitivas del entorno.
Introducir la pausa
En varias entregas he escrito sobre la importancia de la pausa en la vida cotidiana. En este caso particular, sería para reflexionar sobre lo que se siente como verdadero, diferenciándose de lo que efectivamente lo es. Preguntas que pueden guiarte: ¿esto lo sé o solo lo escuché muchas veces? ¿Existe evidencia o solo familiaridad?
En esta interrupción aparece la posibilidad de evaluar o informarnos para adquirir mayor precisión. No todo lo que suena correcto lo es, tal vez simplemente se ha repetido lo suficiente para parecerlo.
(097352937)


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