Paysandú tiene cosas realmente admirables. Por ejemplo, la capacidad de anunciar obras con bombos, platillos, fotos, cintas y discursos… aunque después la realidad quede enterrada debajo del mismo movimiento de tierras.
En diciembre de 2017 el diario local titulaba con entusiasmo el llamado a empresas en el MTOP, junto al intendente, para construir los accesos sur al puerto de Paysandú.
Más de 2 millones de dólares. Licitación 5/2018. Empresa adjudicataria: Cujo. Movimiento de tierras, carpeta asfáltica e iluminación. Todo financiado mediante fideicomiso de Afisa. Parecía que Paysandú se preparaba para transformarse en un gigante logístico.
Pero pasaron casi siete años.
Se hizo el movimiento de tierras. Se hizo la carpeta. La iluminación quedó por el camino… y el puerto directamente dejó de funcionar hace años.
Una obra de acceso para un puerto sin actividad. Es como construir la alfombra roja para un teatro cerrado.
Y la pregunta más grave es otra: ¿dónde estuvo el estudio de mercado?, ¿quién evaluó la viabilidad real?, ¿quién explicó por qué se gastaron millones de dólares públicos para terminar con una obra a medias y un puerto prácticamente fantasma?
Después aparecen hablando de “gestión eficiente”, “desarrollo” y “planificación”. La única planificación visible fue la de cómo sacarse la foto antes que llegara la realidad.
Vergonzoso. Porque cuando se dilapidan dineros públicos, no se pierde plata del Estado. Se pierde plata de la gente.
Ing. Agr. David Doti


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