El pasado jueves leímos una nota publicada en Montevideo Portal al intendente Nicolás Olivera. En la misma, ante la pregunta formulada por el periodista sobre la denuncia ante la Jutep por su viaje a Italia pagado por Teyma, el intendente afirma que “dicen que una empresa pagó los pasajes. La empresa que ellos dicen que pagó los pasajes no pagó los pasajes. Eso es mentira. Entonces, de ahí se cae todo lo otro. Y muchas otras cosas que no se dicen, porque por lo que me han comentado que es una denuncia muy escueta, pero que en eso de escueta ya tiene cosas que no son ciertas”.
Pues bien, en el acceso a la información pública que se llevó a cabo oportunamente y preguntada la Intendencia: “2- Si dicho viaje fue sufragado por la empresa Teyma” sobre el punto, se nos contesta: “La empresa Teyma fue quien se hizo cargo de proporcionar los pasajes”.
Ahora bien, acá alguien miente, o es el intendente o es la propia Intendencia, pero es claramente escandaloso que un órgano público diga una cosa y la principal autoridad del departamento salga en un medio nacional a desmentir esa información. Por supuesto que se deberá estar a lo que informe el intendente a la Jutep, pero mucho nos tememos que tendrá que retroceder sobre sus pasos, pues esa información no solo sale de la Intendencia, sino que también varios medios la brindaron en su momento, aclarando que junto al intendente sanducero también viajaba el intendente de Salto –sería bueno saber quién le pagó el pasaje a Carlos Albisu–.
Lo dicho, las cuentas deben estar claras, sobre todo cuando, a su vuelta, Nicolás Olivera adjudica en forma directa un negocio millonario como es la gestión del Vertedero, a Teyma, todo lo cual parece poco transparente, por decir lo menos. Tan poco transparente, como el actual diputado, Fermín Farinha, que no ha explicado hasta hoy y luego de más de un año que se conociera, cuál fue la razón para que percibiera dos sueldos de fondos del Estado, y de dos entes del Estado, como lo son la Intendencia y el Congreso de Intendentes, situación que obviamente no olvidamos y por la cual seguimos esperando las explicaciones correspondientes.
Bueno sería que Olivera concurra a la Junta Departamental a iniciativa propia y aclare estos extremos, como también sería positivo que fuera a informar qué pasó con Sandeco y su catastrófica gestión, por qué no hay garantía de fiel cumplimiento y quién se hará cargo de los juicios millonarios contra la Intendencia a consecuencia de esa gestión.
A este episodio donde Olivera pretende sacarse el lazo y no asumir lo que hace, se suma el de Rodrigo Vercellino, diputado suplente del Partido Nacional y responsable hasta hace unos días atrás de Ferias de la Intendencia. En este caso, al menos tenemos arriba de la mesa una renuncia, pero seguimos como todos los sanduceros sin saber por qué se produjo la misma.
La ciudadanía merece conocer por qué se dio esta renuncia y si es verdad o no que existieron irregularidades en su gestión, por aquello de la transparencia y de la recta administración de la cosa pública. Pero bueno, tal vez sea pedir mucho a esta administración, que sea trasparente, pero si se le puede pedir que sea valiente y afronte los temas sin ir a quejarse a directorios en Montevideo por las investigaciones que se realizan en Paysandú. Lo dicho, la falta de coherencia tarde o temprano en política y en la vida se termina pagando.
Dr. Federico Álvarez Petraglia

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