
Las Termas de Almirón tienen nombre y apellido científico: sus aguas son cloruradas sódicas, pertenecen al sistema San Gregorio-San Vicente --no al acuífero Guaraní-- y presentan una mineralización de más de seis gramos por litro, cuatro veces por encima del máximo tolerable en agua potable. Así lo confirma el primer Vademécum de Aguas Minerales Termales del Uruguay, presentado en Almirón luego de su lanzamiento en Salto, que reúne resultados de una investigación inédita sobre siete perforaciones del litoral analizada en laboratorios de la Universidad Complutense de Madrid.
El doctor Francisco Maraver, coautor del trabajo, fue categórico: "Los jóvenes de Guichón van a poder presumir de que, dentro de las aguas termales del litoral norte del Uruguay, las aguas de Almirón son las únicas diferentes". Esa composición abre posibilidades terapéuticas concretas: trastornos del aparato locomotor, lumbalgias, fibromialgia, procesos dermatológicos y secuelas prolongadas del Covid.
El intendente Nicolás Olivera destacó el valor del conocimiento científico para resignificar el recurso: "El agua del pozo termal de Almirón sigue siendo exactamente la misma. Pero sí va a transformar el valor que nosotros le podamos dar". El alcalde de Guichón, Martín Álvarez, lo definió como "una biblia para los guichonenses" que respalda lo que la comunidad siempre intuyó sobre las propiedades curativas de sus termas.
La representante de la Universidad de la República, Elena Alvareda, señaló que la publicación --con más de 30 autores de diversas disciplinas-- ya proyectó internacionalmente a Almirón: "En Serbia ya se mencionó a Almirón, a Guaviyú y a las termas de Salto".
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