Ya se ha dicho varias veces; este Mundial de Fútbol no está levantando mucho interés entre los aficionados. Y también se sabe que el álbum del Mundial ha despertado más atención que el propio evento que se jugará en norteamérica.
Pero ahora resulta que, también sin salir del ambiente del álbum, un argentino se mandó una jugada en las redes que viene a comprobar lo maleable que puden llegar a ser los usuarios a la hora de seguir una ¿moda?, bueno, ni siquiera es eso. Es más bien una ocurrencia que terminó siendo un fenómeno masivo.
El argentino en cuestión se llama Valen Scarsini, más conocido en las redes como El Scarso y es un influencer que se dedica a subir retos o simplemente a comentar sus vivencias. Hasta el momento no había tenido un súper éxito, pero, como bien saben los que siguen a este tipo de personajes, un día uno puede ser un perfecto desconocido y al otro un famoso a nivel mundial.
Lo que hizo este tal Scarso no está extento de picardía criolla. Se puso a hojear su álbum del mundial y llegó a las páginas dedicadas a Nueva Zelanda, o sea, una o “la” selección menos prestigiosa y con menos apoyo de todas las que competirán en el certamen.
Se fijó entonces en quién era, en esa selección, el jugador con mejos seguidores en las redes. Así dio con el defensor Tim Payne. En ese momento ese jugador tenía solo 4000 seguidores en Instagram, algo que, para un país como Nueva Zelanda sería como decir…, digamos, 4 para Uruguay. O sea, nada.
Entonces, el pícaro influencer argentino comenzó a subir comentarios elogiosos sobre Payne. Jugó la carta de que no por ser un desconocido tenía que jugar mal, subió videos de algunas jugadas que el defensor había resuelto con habilidad, apuntó que el tipo es además simpático y canchero y así fue creando, casi de la nada, una imagen, un personaje.
Podría no haber ocurrido nada de nada. Esos intentos en las redes están presentes a diario y muy pocos se fijan en ellos. Aunque también sabemos que hay otras de esas ocurrencias a las que sí la gente hace caso y, claro, la de Scarsini sobre Payne resultó ser un éxito.
Quién sabe porqué la gente se prendió de los comentarios de Scarso y comenzaron a responder. Algunos fueron muy críticos, pero otros no. Y entre esos otros que decidieron seguir la influencia del influencer (de ahí la palabrita) hubo unos cuántos que terminaron por formar una legión de fanáticos.
Cuando se dice legión se habla de mucha gente. Porque no fueron ni 400, ni 4000, ni 400.000. Quienes seguían al menos hasta ayer a Tim Payne eran… 4 millones. Más que todo el Uruguay junto.
Figurita difícil
Obviamente, la figurita de Payne en el álbum pasó de ser una del montón a una de las más buscadas, tanto que hoy en el mundo es la más valiosa si se la quiere conseguir por fuera de la simple compra de un sobre.
Y todo esto creado en apenas tres días. Por supuesto que entre los comentarios de los seguidores en muchos se adivina que lo hacen sin tomárselo muy en serio, o totalmente en broma, pero ahí están. Se han metido en el tema y Scarso consiguió que solamente Tim Payne tenga más seguidores que toda la selección de rugby de Nueva Zelanda, que es ahí el deporte más importante a nivel nacional, que “solamente” tiene algo más de 2 millones.
Todo esto no deja de ser una muestra a la vez muy clara y brutal del mundo en que vivimos. O más bien del mundo de las redes sociales, que habría que ver si es realmente “el mundo”, pero que, evidentemente, tiene a la mayoría de la población mundial atenta a movidas tan delirantes como la de convertir en estrella a un don nadie.
Si, es cierto, no es algo tan nuevo después de todo. Antes de Internet cosas así pasaban en otros medios de comunicación. Pero no en solo tres días y tampoco a nivel mundial.
Lo que también puede pasar con la misma rapidez es que en estos mismos momentos se esté produciendo ya el olvido del jugador Payne. Los quince minutos de fama pronosticados por Andy Warhol hace décadas hoy pueden ser quince segundos en comparación con los sucesos diarios o de la semana.
Sin embargo, algo será indiscutible. Payne es una estrella del fútbol sin que el Mundial haya comenzado. Algo que a otras luminarias de este deporte como Messi o Ronaldo les costó mucho más que hacer un click en el portal de un influencer.

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