Estudiantes de Psicología de la Universidad de la República (UdelaR) llevan adelante el Espacio de Escucha en la sede de Ajupe, una propuesta con instancias individuales de acompañamiento y, además, talleres colectivos para el intercambio y la reflexión.
Este año la propuesta comenzó en abril y está a cargo de los estudiantes Matías Peralta y Belén Turrión, quienes trabajan con socios de la institución y, según explicaron a Pasividades, el objetivo es generar un ámbito donde las personas puedan expresarse libremente.
idea es ofrecerles un espacio a los socios donde ellos puedan compartir lo que quieran hablar, de sus malestares, sus felicidades, sus angustias”, señaló Matías, quien agregó que la propuesta busca que “se sientan en un lugar seguro, contenidos y más que nada acompañados”. En ese sentido aclaró que “no estamos haciendo terapia, ni diagnosticando, sí acompañamos” y sintetizó que se trata de “alivianar un poquito porque hablando se aliviana”.
Consultados sobre las principales inquietudes que aparecen en los encuentros, Belén indicó que son variadas, aunque “se presenta mucho el tema de la soledad y malestares relacionados a que es una etapa difícil”, expresó. Desde su rol como estudiantes, destacó que el trabajo apunta a generar intercambio y construcción conjunta: “Tratar de lograr ese encuentro, ese diálogo, ese acompañamiento para la persona, y este intercambio que se da que es muy enriquecedor para nosotros como para la otra persona”.

En esa línea, Matías valoró la experiencia como parte de su formación profesional. “Esto también es un aprendizaje para nosotros, como que nos va formando para el plano profesional y nos hace entender y ver, en lo personal, cuestiones que pueda llegar a trabajar en el día a día cuando sea profesional”, señaló. A su vez, destacó la importancia de desarrollar una escucha activa: “Es un continuo aprendizaje, es un proceso que estamos atravesando junto con los usuarios de Ajupe”.
El trabajo cuenta con la supervisión de la docente Mercedes Sánchez, responsable de la práctica de graduación. “Nos va guiando, nos va supervisando porque creemos que es lo más ético y responsable”, explicó Matías, en referencia al acompañamiento académico que enmarca la experiencia.
Para Belén, el espacio “amplía un montón la mirada, trabajar con ellos, siempre desde el respeto y la confidencialidad”, sostuvo, al tiempo que remarcó la importancia de evitar respuestas cerradas y promover la reflexión.
TALLERES GRUPALES
Además de las instancias individuales, el proyecto incluye talleres grupales y actividades colectivas. Los estudiantes participan en distintos espacios en Ajupe donde se presentan, explican la propuesta y consultan sobre intereses y necesidades de los usuarios. “Nos estamos haciendo conocer, nos presentamos, explicamos para qué estamos y qué es lo que venimos a hacer”, indicó Matías.
“En cada espacio tenemos planificado hacer talleres grupales para generar ese vínculo de confianza con ellos, para que se acerquen”, agregó.
Por su parte, Belén explicó que “la idea es hacer un taller por mes, colectivizar los problemas individuales que tienen los socios” y, además proyectan actividades semanales, los sábados.
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