La oficial y masiva despedida al Indio Solari, fallecido este jueves a los 77 años se realizará hoy en el Parque Domínco de Avellaneda desde las 11.
Más de 1.500 agentes de la fuerza estarán en el lugar para ordenar a la multitud de fanáticos que ya se autoconvocaron para darle el último adiós al mítico cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Del total, al menos unos 700 efectivos ya están ubicados en la zona desde el sábado al mediodía.
El velatorio del músico tendrá lugar específicamente en el Polideportivo José María Gatica ubicado en Avenida Bartolomé Mitre 5000, ubicado dentro del predio de Parque Domínico.
“Para asistencia médica habrá postas sanitarias en la intersección de las calles Av. Bartolomé Mitre y Darwin; Av. Bartolomé Mitre y Armenia; Av. Bartolomé Mitre y Sadi Carnot”, informaron desde la cartera de Seguridad.
En este sentido, pidieron a los concurrentes: “Se recomienda respetar los corredores de circulación, contenciones y vallas de seguridad para evitar aglomeraciones en los accesos, concurrir con tiempo para un ingreso fluido”.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, afirmó en A24 que durante el velatorio, la provincia garantiza que “la gente va a estar cuidada y habrá respeto por la comunidad de Avellaneda”. Además, llamó a la tranquilidad y la paciencia, al pedir que quienes concurran lo hagan “con un espíritu de buena convivencia, de reconocimiento y afecto”.
A cinco minutos del comienzo del Mundial, la despedida que ya se le hizo a Solari en Plaza de Mayo tuvo a partes iguales épica y tristeza. A lo largo de toda la calle Florida, la voz del Indio se escurrió por todas las puertas y ventanas de los locales comerciales. “Ya nadie va a escuchar tu remera”, escuchan los diarieros. Y el ademán es el de “qué va a ser, che”. En este preciso instante de la historia, se oye por ahí algo que más de uno pensó: “Quedan pocos personajes que representen a la argentinidad. Charly García y pocos más”. Una verdad que Argentina irá desculando cuando salga de este estado de knock-out.
Eso piensan y sienten, al menos, los seguidores. Por otro lado, la gente que ha vivido ya varias veces el desorden y la violencia que generaba prácticamente cada concierto de los Redonditos o del Indio como solista no deja de estar razonablemente preocupada.
El problema es que la llamada “misa” ricotera, como se nombra a esta despedida pero también a muchos otros encuentros ricoteros, nunca estuvo extenta de enfrentamientos, sobre todo con la Policía. Para algunos era un “vía libre” que daba el propio Solari a quien tales desmanes servían para su épica de rebelde cool, que juntaba decenas de miles de seguidores en sus recitales, para partir luego lejos del país que tanto le daba y que lo tenía como un mito viviente.
Para quienes creían en él como un ser cuasidivino la violencia siempre era culpa de la Policía que, para ellos, promovía el enfrentamiento contra los pobres, inocentes y “pacíficos” fanáticos ricoteros.
¿Quién tenía la razón? ¿La muerte de Solari pondrá un punto final a ese problema o desde el más allá seguirá arengando a sus acólitos para que, también hoy tengan otro día de libertad y anarquía desbocada?
Cuando hoy se esté leyendo esto ya tendremos la respuesta. Sería lo mejor confiar en que la desaparición física del cantautor sea más un llamado a la concordia que a la violencia. Pero en un país como la vecina Argentina esperar eso puede ser pecar de ingenuo. O tal vez no.


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