Tras dos zafras de monitoreo, la Red Uruguaya de Monitoreo de la Chicharrita del maíz (Rumci) identificó diferencias importantes entre regiones, con mayores abundancias en el norte del país.
La información divulgada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) permite identificar zonas de mayor riesgo y fortalecer los sistemas de vigilancia.
Tras dos zafras de monitoreo, la Rumci confirma que Dalbulus maidis presenta una distribución heterogénea en Uruguay, con mayores abundancias en el norte y litoral oeste del país, particularmente en departamentos asociados a las principales zonas de producción maicera. En contraste, hacia el centro y sur del territorio, las abundancias fueron menores o incluso nulas en varios puntos de monitoreo.
La información generada permite identificar zonas de mayor riesgo y fortalecer los sistemas de alerta temprana. Los mapas mensuales de la Rumci muestran una marcada estacionalidad de Dalbulus maidis. Las mayores abundancias se registran entre febrero y mayo, mientras que las capturas son bajas durante gran parte del invierno y la primavera.
Entre las remendaciones, se destaca monitorear las poblaciones, controlar el maíz guacho e integrar información climática son herramientas clave para anticiparse al problema.
La chicharrita del maíz es un insecto hemíptero que se alimenta del floema de las plantas de maíz. Su importancia radica en que actúa como vector de patógenos responsables del complejo del achaparramiento del maíz. El insecto se localiza preferentemente en el cogollo y las hojas jóvenes, donde se alimenta y puede adquirir o transmitir los patógenos. Presenta alta movilidad y capacidad de dispersión, lo que facilita su propagación entre lotes y regiones.
La enfermedad: achaparramiento del maíz. El achaparramiento del maíz es una enfermedad compleja asociada a distintos patógenos (fitoplasmas y espiroplasmas) transmitidos exclusivamente por la chicharrita. La severidad del daño depende fundamentalmente de la etapa fenológica del cultivo al momento de la infección.
Principales síntomas: reducción del crecimiento (plantas achaparradas). Acortamiento de entrenudos. Enrojecimiento o amarillamiento de hojas. Malformación de espigas. Disminución del rendimiento.
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