Impacto económico de criptosporidiosis en los terneros suele subestimarse

Es importante detectar a tiempo los problemas sanitarios en terneros.
El impacto económico de la criptosporidiosis es considerable y suele subestimarse, “ya que no depende exclusivamente de la mortalidad. Incluye costos asociados a tratamientos, electrolitos, mano de obra adicional, reducción de la ganancia de peso, retraso en el crecimiento y menor desempeño productivo posterior”, manifestó durante las 53 Jornadas Uruguayas de Buiatría la doctora Sonia Vázquez Flores. La profesora emérita de Monterrey, México, indicó que los estudios realizados documentaron efectos prolongados de la criptosporidiosis clínica neonatal sobre la producción. En un estudio multicéntrico realizado en Bélgica, Francia y los Países Bajos, estimaron un costo promedio de 38.82 euros por ternero, considerando la proporción de animales infectados dentro de la cohorte nacida. De manera complementaria, señalaron que el costo real de la enfermedad puede ser considerablemente mayor cuando se integran las consecuencias clínicas y productivas a largo plazo. Se considera un costo de U$S 230 por ternera tomando en cuenta las pérdidas por producción láctea en su vida productiva. La profesional mexicana expresó que la criptosporidiosis bovina continúa siendo una de las enteropatías más relevantes del periodo neonatal en bovinos, debido a su elevada frecuencia, su impacto en la salud y productividad de los terneros y su potencial zoonótico. La alta resistencia ambiental, la baja dosis infectante y la frecuente coinfección con otros enteropatógenos explican la persistencia del parásito en los sistemas de producción. El diagnóstico oportuno, basado en la combinación de métodos de campo y herramientas moleculares, es fundamental para comprender su epidemiología y establecer medidas de control. La evidencia reciente resalta además el papel de la microbiota intestinal en la fisiopatología de la enfermedad. Aunque las opciones farmacológicas disponibles presentan eficacia parcial, el control efectivo de la criptosporidiosis depende principalmente de un enfoque integral que incluya bioseguridad, manejo adecuado del periparto, transferencia eficiente de inmunidad pasiva, nutrición adecuada y tratamiento oportuno. Bajo estas condiciones, es posible reducir la expresión clínica de la enfermedad, disminuir la contaminación ambiental y mejorar el desempeño productivo de los terneros.

CAUSAS DE DIARREA

La criptosporidiosis bovina es una de las principales causas de diarrea neonatal en terneros y representa un problema importante para la salud animal, la producción y la salud pública. En bovinos jóvenes, Cryptosporidium parvum es la especie más relevante por su asociación con diarrea, su resistencia ambiental y su potencial zoonótico, mientras que otras especies se observan con mayor frecuencia en animales de mayor edad. La infección suele presentarse durante las primeras dos semanas de vida y frecuentemente ocurre en coinfección con otros enteropatógenos, lo que incrementa la severidad clínica y sus efectos sobre el desempeño productivo. El diagnóstico depende de la edad del animal, de la eliminación intermitente de ooquistes y del método diagnóstico utilizado. Las pruebas de campo permiten una detección inicial, mientras que la PCR continúa siendo el método de referencia para la identificación de especies y los estudios epidemiológicos. Además, la infección se ha asociado con alteraciones en la microbiota intestinal, lo que contribuye a la susceptibilidad clínica. El control se basa principalmente en bioseguridad, manejo del periparto y terapia de sostén. Aunque los criptosporidicidas pueden reducir la contaminación ambiental, los criptosporidiostatos han demostrado mayor utilidad clínica al disminuir los signos digestivos y respiratorios y reducir la pérdida de peso en los terneros afectados. La criptosporidiosis bovina afecta principalmente a terneros menores de un mes de edad, con mayor frecuencia durante la primera y segunda semana de vida. La transmisión ocurre fundamentalmente por vía fecal-oral y se facilita por la baja dosis infectante, la elevada excreción de ooquistes y la notable resistencia ambiental del parásito. Estas características explican su persistencia en maternidades, corrales, utensilios de alimentación y fuentes de agua.

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