Escribe Danilo Arbilla: Quo vamos?: qui lo sa

¿Por dónde empezar, qué camino tomar? Todos los días se agrega un nuevo despelote: a nivel internacional, regional o propio, o a todos los niveles a la vez; cosas de la globalización.

Lo de Ceuta, los histerismos y tira y afloja entre Milei y Lula, la “despedida de Petro”, las guerras que conforman la grilla y que son un poroto al lado del avance Fantino-Trump para “paparse” la FIFA y el “fóbal”. Esa dupla supera a la de Ortega-Murillo. Pienso que los van a frenar: es la oportunidad para Europa de anotarse un punto y mejorar su alicaída imagen.

Y lo local: el puerto, por donde cada vez pasan más barcos sin saludar y por el que forzosamente se habrá de achicar el número de jornales asegurados; la inseguridad, los porcentajes y la miopía de politizar y electoralizar un tema que nos jode a todos y que nos va a joder más si entre todos no nos apuramos a evitar que el cachorro crezca. Otro grave e inmediato —o eventual desastre a futuro— es el conflicto de la construcción a nivel bipartito, tripartito, a las trompadas o las cuchilladas; en cualquier momento hasta la CGT argentina entra a tallar.

El que está cómodo, en tanto, es Luis Lacalle Pou. En un retiro, no sé si dorado pero sí muy confortable, sin asomar mucho la cabeza, el expresidente observa cómo crece su imagen y se afirma su liderazgo en su partido, ni qué hablar, y en la Coalición Republicana también.

Va surfeando cómodo, por ahora. Lo confirma Equipos Consultores, que lo sitúa como el político más conocido —casi el 100%: 99%—, incluso más que el propio presidente Orsi. Es el que recibe más simpatía por lejos: 46%, seguido por el presidente Orsi con el 32%; Topolansky 31%, Cosse 24% y Bordaberry 24%, entre los que integran la lista de los primeros 15. El expresidente incluso no figura entre los 15 que reciben más antipatía, lista que encabeza Guido Manini Ríos seguido muy de cerca por Carolina Cosse, y es el único líder con saldo neto positivo —+12%—, seguido por Orsi con -10%. Lacalle también es el líder con más simpatías entre los votantes de la Coalición Republicana: cuenta con un 74% favorable; le siguen Bordaberry y Ojeda, ambos con el 41%, Álvaro Delgado con el 30% y Javier García con el 29%.

Pero no hay felicidad completa. Lacalle Pou, que ha venido surfeando tranquilo sin arriesgar —es un experto y sabe que lo difícil es mantenerse en la cresta de la ola—, no podía evitar nada menos que el 190.° aniversario de la fundación del Partido Nacional, al que él lidera sin discusión. En los actos del próximo domingo 9 será el principal orador. Lo van a estar esperando: ajenos y también propios.

Sus enemigos o adversarios lo van a estar monitoreando para ver de sumar piedras a las que ya tienen en las manos para utilizar en los momentos oportunos. Lacalle tendrá que ser muy cuidadoso con lo que diga para no darles el gusto todavía. Pero también tendrá que cuidar los ánimos internos: él es el líder indiscutido, no hay dudas, pero a la vez es un techo para otros dirigentes que quieren crecer y que no se les pase el tiempo. Todos lo respetan, pero no ignoran que algo tuvo que ver —aunque sea por omisión— en el fracaso electoral con la fórmula Delgado-Ripoll, y también con el tema Argimón como embajadora de Orsi ante la Unesco, que dolió y le afeó al Partido.

Y ojo: no es que nos quedamos para atrás con lo de la construcción, es que están corriendo horas clave y lo que se resuelva puede tener efectos muy negativos en varios planos y por mucho tiempo.

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