En la presente entrega compartiremos con nuestros lectores opiniones sobre la Inteligencia Artificial (IA) y el futuro del empleo pertenecientes a los académicos David Cuenca Orozco y Víctor Mireles Chávez, ambos de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
1. Pérdida de empleos
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Foro Económico Mundial (FEM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), “entre el 45 % y el 47 % de los empleos en todo el mundo corren riesgo por el avance tecnológico representado tanto por la IA como por la automatización. Esta nueva realidad puede dar origen a una gran ola de desempleo y a problemas de ansiedad y depresión entre los trabajadores, por lo que es necesario echar a andar programas de alfabetización digital, de actualización y de competencia, para que aquellos no queden rezagados ante las nuevas herramientas”.
2. No hay marcha atrás
Cuenca Orozco afirmó que “es una situación irreversible. La automatización se incrementó a partir de la Cuarta Revolución Industrial y, hoy en día, buena parte de la producción de bienes y servicios depende de ella. Por eso, con su presencia cada vez más intensa y constante, y a la par de la aparición de la IA, seguirá habiendo una gran brecha entre quienes integran la fuerza de trabajo más vulnerable –o sea, aquellos que no poseen los medios de producción– y quienes están mejor posicionados en el esquema laboral y, por lo tanto, ya han empezado a adaptarse a esta nueva realidad”.
No hay opción: la implementación de la IA, sobre todo en los sectores productivos del país, es algo que tiene que hacerse sí o sí, pero también es indispensable aprender a incorporarla a las labores ya existentes.
“No se trata nada más de llevar esta tecnología a las empresas y otros centros de trabajo, y esperar a que, como una varita mágica, transforme el ámbito laboral. La IA permite hacer más eficientes los procesos de producción, esto es, organizar, administrar y operar múltiples tareas de manera más rápida, ubicua, sincronizada y, por supuesto, digitalizada”.
3. Sectores más afectados
Para Cuenca Orozco, “los empleos que experimentarán más transformaciones por la IA y la automatización son aquellos relacionados con los procesos de producción repetitivos y con los que no hay una intelección y un aparato crítico intelectual de por medio. “Los sectores en los que ya está presente la automatización son el de la maquila, el de la manufactura y el de las tecnologías de información y comunicación”, agregó. En suma, las industrias que tienen procesos de inicio y cierre en una línea de producción encadenada por áreas que se suceden por fases y en las que la salida de bienes y servicios depende de las áreas anteriores –como la automotriz, la de confección e incluso la audiovisual–, ya utilizan cada vez más la IA, para que ciertas funciones se vuelvan algorítmicas y no dependan de la mano humana, dijo Cuenca”.
4. ¿Quién protege a los que protegen?
Por su parte, el Dr. Víctor Mireles Chávez ha expresado que, “aunque no hay una cifra exacta sobre cuántos trabajadores se necesitan para atender un modelo de IA, el trabajo humano en esta tecnología se enfoca en etiquetar datos, moderar contenido, revisar resultados, entre otras cuestiones que pueden ayudar a que esta haga procesos o dé respuestas más precisas. Contrariamente a lo que se piensa, estas tareas son mal pagadas, subcontratadas y muchas veces realizadas en condiciones precarias. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que esto no solo permite la explotación laboral, ya que los trabajadores no pueden ejercer sus derechos laborales, sino también afecta la parte emocional, ya que los empleados están expuestos rutinariamente a contenidos perturbadores sin protección adecuada, incluyendo violencia gráfica, discursos de odio, explotación infantil y otro material objetable, todo lo que puede afectar su salud mental y desencadenar trastorno de estrés postraumático, depresión y una menor capacidad de empatía”.
5. Sesgos
En cuanto al tema de los sesgos de población, Mireles Chavez señala que se ejerce algo conocido como la injusticia epistémica, la cual definió como formas de exclusión no materiales, como la marginación de lenguas y culturas que no están representadas en los datos utilizados por la IA. “Los pueblos originarios, por ejemplo, cuyos idiomas no están presentes en Internet, no son considerados por los sistemas de IA y esto genera exclusión cultural, social y cognitiva de poblaciones enteras del desarrollo tecnológico”, comentó. Por otro lado, una de las principales preocupaciones es cómo la IA, al generar contenidos visuales o textuales, perpetúan imágenes y narrativas simplificadas, muchas veces basadas en estereotipos culturales.
6. La IA es la “nueva televisión”
Finalmente, Mireles Chavez “mostró su preocupación en la forma en que las personas perciben a la IA. En muchos contextos, la IA ha adquirido una reputación injustificada de infalibilidad. Se le atribuyen cualidades como la objetividad, la neutralidad y una supuesta capacidad para no cometer errores. Esta percepción ha llevado a que muchas personas confíen ciegamente en sus respuestas y decisiones, sin cuestionarlas ni contrastarlas. “Este fenómeno me recuerda a lo que ocurría hace algunas décadas con la televisión: si algo “salía en la tele”, era automáticamente considerado cierto. Hoy, ese lugar de autoridad lo ocupa la IA. Frases como “lo dijo la inteligencia artificial” se utilizan para validar información, sin considerar que estos sistemas no son imparciales ni están libres de errores”, agregó. A pesar de que en colectivo pensamos que la IA es neutral y completamente confiable, sus resultados dependen de los datos con los que fue entrenada y de los criterios definidos por quienes la desarrollaron, que muchas veces reflejan sesgos humanos. Además, aunque se cree que es precisa haciendo cálculos y tareas matemáticas puede cometer errores, especialmente si la información de entrada es incorrecta o ambigua”.Dr. Rodrigo Deleón
DELEÓN ABOGADOS – 33 Orientales 989 – Paysandú – Celular: (099) 10-33-13 – E-mail: rdeleon1370@gmail.com


Sé el primero en comentar