Solicitada: El “atraso” de Orsi y la insólita vara con la que la oposición mide la ética

En estos días, asistimos a un espectáculo que roza el absurdo total: la plana mayor de la derecha rasgándose las vestiduras y saliendo en procesión a exigir “honestidad”, ante una deuda doméstica del presidente en su casa de Salinas.
Hay que reconocerle a la derecha uruguaya una capacidad asombrosa para la manipulación política. Tienen el don de encoger elefantes y agigantar hormigas con una velocidad que envidiaría el mago más audaz. Bocinean de forma indignante como catastrófica, el simple hecho en que el presidente Orsi figuró con un retraso en el pago del impuesto de Primaria por una suma que apenas arañaba los 7.000 pesos uruguayos, una cifra que a cualquier compatriota se le puede traspapelar entre las facturas a pagar en un mes complicado. Realmente resulta obsceno tener que pedirle sensatez a quienes gobernaron el país hasta hace muy poco, pero la memoria colectiva no puede ser tan frágil. Calificar de “bochornoso” un atraso impositivo hogareño –que el propio Orsi mandó a regularizar enseguida y pagó de su propio bolsillo– es de un cinismo de dimensiones olímpicas.

No maquillar la historia y jamás la impunidad

No se justifica el olvido, el mandatario debe dar el ejemplo, pero pongamos la balanza sobre la mesa de la República. Comparemos la dimensión de un trámite doméstico frente al festival de privilegios e impunidad que se orquestó en los últimos cinco años donde Luis nunca se podría atrasar en la contribución de la casa, porque vivía en la residencia y la contribución la pagaba el pueblo. ¿Esta es la honestidad?
Mientras la gente de a pie masticaba la Ley de Urgente Consideración que facilita el desalojar a un inquilino en apenas un mes, si se atrasaba con el alquiler. Mientras la gente de a pie masticaba que nos aumentaban por ley la edad jubilatoria a los 65 años obligándola a trabajar más y viviendo menos, el presidente Luis Lacalle Pou vivía en una realidad paralela en una mansión donde no gastaba en nada. ¿Esta es la honestidad?
Durante cinco años, el pueblo uruguayo financió la vida del presidente en la residencia de Suárez y Reyes, viviendo igual que un rey, con un gasto anual total que rondó los 4,8 millones de dólares, acumulando casi 24 millones de dólares estatales en todo el período.

¿Esta es la honestidad?
Pensemos que siete mil pesos uruguayos no alcanzan hoy ni para pagar dos días de sueldo del jardinero de la lujosa casa presidencial. El pueblo uruguayo pagó sus niñeras para hijos adolescentes, peluqueras para la primera dama y hasta un gimnasio privado montado exclusivamente para el disfrute del mandatario. ¿Esta es la honestidad? Pero hay ejemplos diferentes.
Estos compañeros sí: Son símbolos de honestidad
Ni Tabaré Vázquez, ni Pepe Mujica eligieron vivir a costa de la plata de los uruguayos; siempre prefirieron sus hogares y sus barrios. También Orsi vive en su casa de Salinas y paga absolutamente todas sus cuentas. ¿No es esta la mayor muestra de honestidad?

La memoria trae más dudas: ¿Cuánto nos costó?

Contrario a lo anterior con la plata del pueblo, el gobierno anterior no solo costeaba lujos domésticos, sino que financiaba cosas muchísimo más oscuras. ¿Cuánto nos costó?
Nos van a decir, ¿cuánto nos costó realmente la persecución y el espionaje a los senadores Charles Carrera y Mario Bergara? ¿Esta es la honestidad?
¿Cuánto nos costó a los uruguayos usar el aparato del Estado para perseguir a “Loly”, para saber si le era infiel, movilizando comisarios y recursos de inteligencia como si fuera un asunto de seguridad nacional? ¿Esta es la honestidad?
¿Cuánto nos costó armar la cacería ilegal contra el dirigente sindical Marcelo Abdala? Por supuesto que nunca sabremos las cifras exactas porque se financió en las sombras, con la caja negra de un poder que usaba patrulleros y sistemas informáticos del Ministerio del Interior como si fuesen su empresa de detectives privados. No sabemos cuánto nos costó, pero seguro que mucho más de 7.000 pesos. ¿Esta es la honestidad?
En las oficinas más íntimas de la Torre Ejecutiva, otro escándalo, no se les traspapelaron deudas de Primaria, sino que se gestionaban pasaportes exprés a ciudadanos rusos por 50.000 dólares, cada uno en una red criminal liderada por el mismísimo jefe de la custodia presidencial. ¿Esta es la honestidad?

Otro escándalo fue saber que enviaron un pasaporte exprés, completamente gratis y por valija diplomática al narco que lo esperaba en una cárcel de Dubái. ¿Esta es la honestidad?
Otro escándalo que tuvo su colmo fue cuando se reunieron en el piso 11 de la propia Torre Ejecutiva para romper actas notariales y borrar chats de prueba, una cita donde el propio Luis Lacalle Pou admitió que “pasó a saludar”. ¿Esta es la honestidad?
Otro escándalo se daba, mientras recibían un misterioso cargamento desde los Emiratos Árabes, llegaban de regalo 450 Kg de pescado más duro que una piedra. ¿Estarían congelados? ¿Esta es la honestidad?

Críticas sin honestidad

Salen ahora dando cátedra de moral pública, y sin embargo durante el gobierno anterior todos los días aparecian noticias que los involucraban en situaciones de corrupción. Hoy vienen a hablar de transparencia quienes sostuvieron a ministros y autoridades que destruyeron actas de la cancillería frente a la nariz de la Justicia. ¿Esta es la honestidad?
El gobernar con honestidad no se daña por ser infalible con la burocracia de los tiempos de los impuestos. En cambio gobernar con honestidad es no robarle al pueblo, no es usar el aparato del Estado para perseguir senadores opositores. Tampoco es gobernar con honestidad, exprimir el presupuesto nacional para financiar caprichos personales mientras se le pide austeridad a los trabajadores. ¿Esta es la honestidad?
Al uruguayo le gusta la sensatez, por eso cambió de rumbo y sacó a los que no gobernaron con honestidad. Cuando la derecha sale en jauría a gritar por esta deuda para intentar tapar el saqueo que le hicieron a la gente, quedan en evidencia quienes no gobernaron con honestidad. El pueblo distingue perfectamente al presidente que se atrasa con una cuenta de la contribución de su casa, con el otro presidente que convierte el palacio presidencial en un feudo privado donde vivió 5 años financiado por el pueblo, no gobernaron con honestidad.

La memoria, nos te trae alguna aberración

La derecha hoy quiere imponer que una deuda domiciliaria del presidente, es una aberración. Esto me genera una duda, cuál es para la derecha la definición de aberración.
Aberración es vivir en la residencia del pueblo y hacer que los uruguayos paguemos las reformas de cañerías, los tableros eléctricos, el parque de casi medio millón de pesos mensuales, los sueldos de cocineros, mucamas, niñeras y los 80 guardias de seguridad de una residencia monárquica que nos costaba a todos los uruguayos, miles de dólares por mes. ¿Esta es la honestidad?
Aberración es mandarle un pasaporte gratis y forma exprés a la cárcel a un narco uruguayo preso en Dubai.

¿Esta es la honestidad?
Aberración es expedir pasaportes para ciudadanos rusos vendidos a grandes cifras de dinero y negociando desde el cuarto piso de la Torre Ejecutiva. ¿Esta es la honestidad?

Nos preguntamos, deuda o pasaporte

Pónganse a pensar que un solo pasaporte ruso, vendido en más de dos millones de pesos, entra casi 287 veces en la deuda que le critican a Orsi. Por más que la derecha arranque temprano su campaña electoral, el pueblo uruguayo despierta la memoria y sabe muy bien de qué lado está la verdad, por eso la lucha con el pueblo y para el pueblo continúa, “levanten esas banderas que desde lejos se puedan ver”… ¡Que siga gobernado la honestidad!

Pablo Miranda Ponce

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