Tal como se nos contestó en un acceso de información pública, Teyma presentó a Presidencia de la República y a la Intendencia de Paysandú su propuesta de iniciativa privada para la gestión de los residuos del Departamento de Paysandú el día 9 de diciembre de 2025 en el expediente N.° 30/0025/2026. Ahora bien, el 1.° de diciembre ya había presentado la propuesta técnica y económica la misma Teyma para hacerse cargo de la gestión del Vertedero, vale decir, 8 días de diferencia entre una y otra iniciativa, y el 10 de diciembre de 2025 el intendente Nicolás Olivera le da la gestión a Teyma del Vertedero Municipal por Resolución N.° 2376/2025 en el expediente N.° 50/0434/2025. Raro por decir lo menos.
Ahora bien, en el expediente de la iniciativa privada de Teyma, el intendente Olivera dictó una resolución, la N.° 0086/2026 del 15 de enero de 2026, por la cual aceptó dicha iniciativa. Lo que sorprende es que el intendente acepta la inactiva de Teyma teniendo a la vista únicamente un informe de viabilidad operativa de cuatro folios sin firma --es decir anónimo-- del 27 de enero de 2026, y 9 días posterior a la aceptación del intendente. A eso se suman un informe de un folio y medio de Matías Casco del 14 de enero de 2026 y un informe jurídico de tres folios de igual fecha donde se citan las normas aplicables. Con esos informes la máxima autoridad departamental da el visto bueno a la iniciativa en el plazo de un mes, cuando por ley tenía un plazo de al menos 90 días para su estudio.
A esto se suma otros estudios que llevó a cabo la Intendencia de Paysandú, otro de viabilidad operativa y de gestión ambiental del proyecto firmado por Fernando González y Carlos Batista del 25 de mayo de 2026 de 3 fojas, desconociéndose la valía profesional de estas dos personas para llevar a cabo una valoración técnica de esos temas.
Si se sigue estudiando el expediente, nos encontramos con otro informe de factibilidad de Matías Casco de un folio y medio del 28 de mayo de 2026, a lo que se suma el día 22 de mayo de 2026 un estudio de factibilidad financiera elaborado por el Cr. Alejandro Mega.
Para que el lector comprenda esta maraña de datos, la resolución de Olivera que acepta la iniciativa privada de Teyma es del 15 de enero de 2026, y a ese momento la Intendencia de Paysandú no tenía ningún informe de viabilidad técnica de la misma, no contaba con el supuesto estudio de viabilidad del proyecto que es del 27 de enero, ni tampoco con el estudio de viabilidad económica del mismo, el que recién se hace el día 22 de mayo de 2026 por el Cr. Mega. Luego Teyma presenta su estudio de factibilidad de su proyecto y Olivera acepta ese estudio por resolución 859/2026 del 29 de mayo de 2026, meses después de aceptar la iniciativa. A su vez con relación a los permisos ambientales solo existe un informe del estudio Pitamiglio, Ingeniería Ambiental, referido a una solicitud de autorización ambiental previa, de febrero de 2026, sin surgir si el proyecto tiene o no las autorizaciones ambientales requeridas por la ley, a pesar de lo cual la licitación ya está en marcha.
Para mensurar de lo que hablamos se estima por la propia Intendencia de Paysandú que el costo de esta operativa será de $12.000.000 más IVA, o sea 300.000 dólares. La pregunta que se impone es ¿cómo Olivera acepta una iniciativa privada sin contar con ningún estudio serio de la viabilidad financiera, ambiental y operativa del proyecto?
En mi opinión se nota demasiado el interés de la Intendencia de Paysandú en sacar adelante a todo trapo este negocio millonario, sin exigir los estudios necesarios para fundamentar semejante decisión. Asimismo, se sostiene que no es una concesión de un servicio público la licitación en cuestión, y por lo tanto no debe contar con la anuencia de la junta departamental de acuerdo al art. 273 numeral 8.° de la Constitución Nacional. Estimo que es un error jurídico de peso. Es claro que se concesiona el servicio de recolección de residuos de varios puntos de Paysandú, al punto que Batista reconoce que los funcionarios que estaban destinados a ese servicio en algunas zonas donde operará la empresa concesionaria serán redistribuidos en otros lugares de la Intendencia de Paysandú.
En fin, nuevo negocio inexplicable, que implica un nuevo dispendio de dinero de los sanduceros sin razón de peso alguna, que termina realizando un gran negocio para un privado, al estilo Sandeco II. ¿Usted no desconfiaría?
Dr. Federico
Álvarez Petraglia
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