Solicitada: Un médico profundamente humano

Quisiera compartir una historia que, estoy seguro, representa a muchas familias de Paysandú y especialmente de Guichón.

Conocí al Dr. Ismael Terzano no solo como un excelente dermatólogo, sino como un médico profundamente humano. Aunque ejercía en Montevideo, nunca dejaba de regresar a su querido Guichón. En vacaciones atendía gratuitamente a quienes golpeaban la puerta de su casa buscando ayuda. Lo hacía con una sencillez y una generosidad que hoy cuesta encontrar.

Mi padre tuvo un problema importante en la piel. El doctor Terzano lo examinó y, en lugar de conformarse con una consulta rápida, le dijo: “Vaya a verme a Montevideo para hacerle los estudios necesarios”. Convocó a otros colegas hasta llegar al diagnóstico correcto. Aquello cambió la vida de mi padre.

Ese primer encuentro en Guichón no quiso cobrarlo. Mi padre, agradecido, le regaló un enorme zapallo. Tiempo después, Ismael me contó entre risas que junto a su madre lo cortaron, llenaron una mesa entera y terminaron haciendo un exquisito dulce de zapallo. Esa anécdota refleja la sencillez que siempre lo caracterizó.

Los años pasaron y el Dr. Terzano asistió al cumpleaños número 94 de mi padre. Verlo compartir ese día con nuestra familia, feliz de estar entre los Claro, fue un regalo que jamás olvidaremos.

Por todo ello, quisiera proponer que Paysandú o Guichón le rindan un homenaje en vida. Sería un hermoso gesto que una calle llevara el nombre del Dr. Ismael Terzano, como reconocimiento a un profesional que dedicó su conocimiento y su corazón al servicio de la gente.
Los pueblos no solo deben recordar a sus grandes médicos cuando ya no están. También deben agradecerles mientras aún pueden recibir ese reconocimiento.

Con profundo respeto y gratitud.

Un uruguayo, nacido en Paysandú y residente en Argentina

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*