La Universidad de la República ha alcanzado números muy importantes en cantidad de estudiantes en la región, viene de inaugurar una residencia y está construyendo un nuevo campus en Paysandú. Todo esto ha sido fruto de un proceso de muchos años, de varios períodos de gobierno en los que la UdelaR ha tenido por rumbo el desarrollo en el Interior del país. Un desarrollo que se cimentó sobre bases sólidas, sobre la premisa de que la educación que se impartiera tuviese la misma calidad que en Montevideo, en las propuestas que se ofrezcan en la más recóndita de las casas universitarias.
Por primera vez en muchos períodos de gobierno, este proceso de crecimiento hacia adentro parece estar en riesgo. Y el peligro no es que no se pueda terminar el campus o alguna otra de las obras que están encaminadas en diferentes puntos del país, sino que esas estructuras queden vacías por falta de docentes, estudiantes o funcionarios, o peor, por falta de sentido, porque esa premisa cualitativa resulte imposible de cumplir.
Estos temas estuvieron sobre la mesa en las recientes reuniones celebradas tanto en Salto como en Paysandú, en las que se analizaron avances y desafíos en el Centro Regional Universitario Litoral Norte, con el propósito inicial de lanzar la Maestría en Políticas Públicas, pero también con un intercambio sobre la Rendición de Cuentas y la solicitud presupuestal para 2027 basada en el Plan Estratégico de Desarrollo de la UdelaR (Pledur) para el quinquenio 2025-2029. En ese contexto se planteó que la UdelaR propuso para 2027 un incremento del orden del 13% de su presupuesto total (3.903.496.264 pesos). Sin embargo, el Poder Ejecutivo dispuso otorgar 100 millones de pesos, que se destinarán exclusivamente a becas de grado y posgrado, lo que representa un incremento de 0,3% sobre el total ya asignado para el año que viene en la Ley de Presupuesto quinquenal.
La propia Universidad de la República publica en su portal una suerte de síntesis de estas reuniones, en las que se intercambió sobre el proceso de crecimiento y consolidación de la UdelaR en el interior, los avances alcanzados en la región y los desafíos que enfrenta el Cenur Litoral Norte, y toda la UdelaR, para sostener y profundizar su desarrollo. “La restricción presupuestal en el marco de la Rendición de Cuentas ocupó un lugar central en los intercambios. Cancela (Héctor, rector de la UdelaR) señaló que en la asignación presupuestal actual no está previsto un crecimiento de fondos destinados al desarrollo en el interior, lo que constituye un hecho histórico y una señal especialmente dura para el desarrollo universitario en los territorios”.
Las propias autoridades universitarias asumen que la asignación de recursos determinada desde el sistema político es un mensaje de que el crecimiento de la Universidad de la República en el interior ha dejado de ser una prioridad, al menos en este momento histórico.
Cancela advirtió en los encuentros con representantes del espectro político que los recursos que no se logren actualmente pueden transformarse “en una deuda acumulada para los próximos años”. Llamó además a sostener una mirada de largo plazo y a valorar los avances alcanzados. “No hay que perder la perspectiva de lo logrado y de todo lo que tenemos para ofrecerle al Uruguay. Nuestro papel es esencial en el país”. Refiere también el artículo que, desde los sectores políticos, se destacó el aporte de la UdelaR a la generación de conocimiento y a la búsqueda de respuestas frente a problemáticas concretas de la región, de allí que se pusiera de manifiesto la necesidad de continuar fortaleciendo las capacidades de investigación del Cenur y su articulación con la comunidad.
El orden docente de Paysandú planteó que, ante el crecimiento de la matrícula, es importante fortalecer el acompañamiento de las trayectorias estudiantiles, algo que Cancela refrendó al señalar que la permanencia de las y los estudiantes es otro de los temas que preocupan. El rector puso de relieve la capacidad de las sedes universitarias para recibir estudiantes de distintos puntos del país, muchas y muchos de los cuales se radican en las ciudades para desarrollar sus estudios, por lo que es fundamental fortalecer la movilidad y avanzar hacia un circuito universitario que articule Salto, Paysandú y otras ciudades de la región.
Un aspecto sustancial en el para qué queremos una universidad descentralizada es la permanencia en el territorio de los profesionales que allí se forman. Es importante la investigación, por supuesto; la extensión, ni que hablar; pero también es sustancial que quienes se formen tengan luego la posibilidad de encontrar en el lugar las oportunidades de ejercer, de crecer, de formar una familia y de contribuir con su conocimiento al desarrollo de la comunidad.
En estos últimos años la Universidad se volvió muy importante para Paysandú, al igual que Paysandú se convirtió en una plaza importante para la Universidad. Es una posibilidad muy concreta que, si lo que parece ser un mensaje muy claro se termina consolidando en una tendencia en futuros presupuestos, haya un retroceso de esta presencia universitaria. Es imposible aventurar cómo se expresaría este retroceso: si en una reducción en la oferta de carreras, en la menor cantidad de estudiantes, en la desaparición de investigaciones locales, o de alguna otra forma.
En ninguno de los casos se tratará de buenas noticias.