
En su primera homilía en América, el papa León XIV eligió tres símbolos —el puente, los palmares y el mate— para convocar a la fraternidad ante miles de fieles reunidos en el Parque París Londres. “Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús”, pidió.
Evocó al beato Jacinto Vera, quien durante la Defensa de Paysandú de 1864 atendió a refugiados y heridos de ambos bandos desde la isla de la Caridad, “suplicando en nombre de Dios que los ejércitos de hermanos se dieran el abrazo fraternal”. Y sobre el puente internacional General Artigas, dijo: “¡Qué importante es ser constructor de puentes!”.
De los palmares destacó que “no crecen aisladas, sino que forman palmares”, como la Iglesia. Del mate afirmó que “es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro”, y mencionó también los que se toman en soledad, “un momento de silencio y oración”.

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