“Tengo más ganas de vender todas las ovejas que llamar a la policía para hacer la denuncia”

La resignación del productor es evidente. Y no es para menos al ver la impotencia de sus ovejas otra vez muertas y heridas a causa del ataque de perros, mientras recuerda que ya denunció algo similar el pasado 31 de marzo y hasta el momento ninguna institución se dio por aludida de lo que está pasando en la zona de Molino Quemado, departamento de Paysandú.

“Tengo más ganas de vender todo que llamar a la policía o cualquiera de esas instituciones que sólo sirven para pagar sueldos a personas que no hacen nada”, dijo a EL TELEGRAFO Manuel Gómez Vila. “No puede ser que tenga que seguir con problemas”, sostiene. “Hace más de una semana que vengo con tres ovejas que se mueren en la cañada y no entendía como estando acostumbradas a andar en ese lugar las encuentra ahogadas”.

Precisó que hoy (por ayer miércoles) “encuentro otra más ahogada y empiezo a mirar el resto de la majada y había varias mordidas. Ahí me doy cuenta que los perros las corren y terminan ahogándose en la cañada”.

Subrayó que “no voy a hacer la denuncia porque viene la policía y actúa correctamente, pero después liberan a los perros y pueden ser los mismos que atraparon hace algunas semanas, que después se los dieron a la misma persona que dice ser su dueño”.

Antecedentes

La primera denuncia de Gómez Vila fue a fines de marzo, cuando perros de un productor de la zona le atacaron su majada y la de otros vecinos, provocándoles la muerte y dejando varios animales heridos. Ante la denuncia realizada y el buen proceder de la policía, ubicaron los perros, pero indicó que el dueño de los canes se negó a firmar la notificación policial en donde indicaba que son de su propiedad.

En ese entonces, Gómez Vila ya manifestaba a EL TELEGRAFO que “hay varios vecinos que tenemos ovejas, con todo en orden y ya no sabemos que hacer”. Una de las opciones “es vender todas las ovejas y quedarnos sin nada, porque así no se puede seguir viviendo”. Y acotó que “hay varias denuncias de vecinos; sabemos de quiénes son los perros pero nadie puede hacer nada”, finalizó sumamente molesto.
Cuarenta días después, un productor de 87 años de edad y su esposa de 73, amanecieron con la desagradable presencia de tres perros atacando a sus ovejas, en un predio de la misma zona de Molino Quemado, a unos 12 kilómetros de la ciudad de Paysandú. La particularidad del hecho es que precisamente Gómez Vila, había advertido en la tardecita anterior a las autoridades que tres perros andaban en la zona y podían generar serios daños, los que finalmente se verificaron en varios predios.

Bosco García y su esposa Mirtha Suárez fueron quienes tuvieron la sorpresa de que los perros le estaban atacando a su majada. Esos perros fueron capturados y luego entregados a la persona que dice ser su dueño, quien vive en una tapera de un campo cercano
En esos días, Gómez Vila se contactó con Marcela Delgado, encargada del INBA, quien le manifestó que mandaría a una persona de la zona. “Pero la realidad es que hace 2 meses que andamos con el problema y no le encontramos la vuelta”, dijo en aquel momento.

Hoy, a poco más de 4 meses y medio del primer ataque, los productores de la zona de Molino Quemado siguen desamparados, y esperando que el Instituto Nacional de Bienestar Animal que fue creado para protegerlos, realmente cumpla las funciones para lo que fue instituido desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), y no sea parte del ocaso de la producción ovina en la región.