Apareció un yacaré en pileta de decantación en Quebracho

El pasado 6 de junio, se viralizó en la red social X, un video que publicó el usuario Matías Clima Meteo (@AficionadoMeteo) en el que se veía a un yacaré ingresar al agua cerca de una viviendas. La única mención al respecto decía “Quebracho (Paysandú)”.
Para ampliar sobre el hecho, nos comunicamos con Matías, quien nos indicó que días pasados se registró en las piletas de decantación del barrio Mevir I de Quebracho, junto a las viviendas, el ingreso de un yacaré de considerable tamaño. El video fue filmado por una chica de la zona y subido a las redes sociales. “Nosotros lo compartimos. El yacaré sigue en la zona. Está en las piletas de saneamiento”, dijo.
En tanto, Oldemar Chacón, residente de la tercera ciudad del departamento gentilmente nos proporcionó una copia del archivo, el cual compartimos.
Se trata de un yacaré (caiman lastirostris), reptil autóctono que mide entre 1,20 a 1,80 metros y su peso ronda en los 90 kilos. Se pueden encontrar incluso no muy a menudo, ejemplares de más de 2 metros de largo.

INTENTARÁN RELOCALIZARLO

“Ese yacaré está desde el miércoles. No es ni chico ni grande. Ya dimos aviso a la parte de Ambiente y lo vino a ver la gente del Área Protegida Montes del Queguay. Ellos vinieron y trajeron una jaula con un cebadero, pero hasta ahora no ha entrado”, dijo a EL TELEGRAFO, la alcaldesa de Quebracho, Silbia Visoso. La idea es relocalizar al animal hacia espacios más protegidos y alejados del centro poblado, como también para proteger su salud de las aguas servidas. “Ahí donde está él ahora es una pileta de Mevir de saneamiento y hay mucha gente en la vuelta. Le pedimos a los niños más que nada, que no se arrimen. Pero él, si no le hacen nada no va a atacar”, puntualizo la alcaldesa.

“NO REVISTE PELIGROSIDAD PARA LA GENTE”

EL TELEGRAFO consultó, además, con Raúl Maneyro, Profesor Agregado en Facultad de Ciencias Universidad de la República, sobre este reptil que se está viendo más seguido y que inevitablemente, genera algo de miedo en las personas.
“Lo más importante es que es una especie de nuestra fauna autóctona. Lo segundo es que no reviste peligrosidad para la gente. En estos casos si hay contacto es accidental no es un contacto que conlleve un riesgo de vida, porque los especímenes que hay en nuestra región, no son lo suficientemente grandes. Normalmente no sobrepasan los 1,20 o 1,50 metros. Sí hay que manejarlo con cuidado porque es un animal que muerde, que golpea con la cola. Me parece una excelente medida sacarlo de allí, por las dos razones más que atendibles. En primer lugar, porque el contacto del animal con aguas servidas o piletas de decantación es muy perjudicial para su salud, pero además también para evitar el contacto con la gente porque de repente por la curiosidad se arriman a sacarse una foto y se pueden llevar una mordida, cosa que le puede pasar con cualquier animal silvestre”, agregó.