“Escritoras latinoamericanas del siglo XXI: Historias que no siempre se cuentan”

El viernes, a las 18, en la Biblioteca Enrique Chaplin del Centro Cultural Bella Vista, tendrá lugar el segundo conversatorio del ciclo “Lecturas para resistir y transformarnos”, que llevan adelante las profesoras Liliana Gros, Rosario Molinelli y Carla Bernardoni. Este ciclo tuvo su jornada inicial el 7 de marzo, en adhesión al Día Internacional de la Mujer, con un primer conversatorio en el cual se abordó la novela “El diccionario de las palabras olvidadas” de Pip Williams. El que se anuncia para el viernes lleva por título “Escritoras latinoamericanas del siglo XXI: Historias que no siempre se cuentan”, anunció Rosario Molinelli, quien junto a Gros, Bernardoni y Alejandra Planel, forma parte de la subcomisión de Cultura del Centro Cultural.

La idea inicial era presentar estos conversatorios una vez al mes, “sobre la base de diferentes libros y textos literarios relacionados con la mujer”, pero por motivos de fuerza mayor, en mayo y abril no pudieron llevarse a cabo. “Por eso recién ahora es el segundo. La idea es reunirnos en torno al espacio de la biblioteca para conversar y compartir actividades en torno a la lectura de textos, en este caso de tres escritoras latinoamericanas que plantean la temática vinculada a la condición de las mujeres, un tema muy conversado, pero aún no resuelto. Son tres escritoras contemporáneas, que abordan temáticas muy actuales, hacen pensar mucho, y que no están disponibles en el mercado editorial”, agregó Molinelli. Por una parte, esta segunda actividad adhiere tardíamente a dos fechas cumplidas en mayo, el Día del Libro y el Día de la Madre. Y se suma además a la conmemoración del natalicio de José Gervasio Artigas, “quien tuvo mucho que ver con los proyectos vinculados a la formación de bibliotecas”.

Molinelli destacó el buen recibimiento que tuvo la actividad cumplida en marzo. “La cantidad de público excedió nuestras expectativas. El espacio de la biblioteca se llenó de gente, de grupos diversos, de filiaciones distintas. No eran de un mismo colectivo, sino que había un público muy variado en cuanto a sus intereses y proyecciones, y que fue muy receptivo, muy participativo”. La experiencia les permitió ver que la biblioteca “no solamente alberga una colección de libros muy interesante, sino que también es un espacio cultural, un espacio para hacer cosas, pensarlas y compartirlas. El primer conversatorio nos dio esa posibilidad, y fue el puntapié inicial para seguir pensando en hacerlos”. La actividad es abierta a todo publico.