Marzo es el mes de la audición y es la oportunidad de llamar la atención sobre la creciente tendencia a la pérdida de capacidad auditiva en la población de todas las edades, particularmente los más jóvenes. La predisposición a mayores ruidos en las ciudades, se suma al uso de distintos tipos de auriculares durante períodos prolongados y esa conducta, que se ha tornado costumbre, asegura una profundización de la problemática en la adultez.
Tanto sea en la intensidad o duración del ruido, el rango de seguridad se encuentra entre 70 y 75 decibeles, que es más bajo del que se utiliza habitualmente. Los especialistas aseguran que es tan importante proteger los oídos de los ruidos, así como realizarse exámenes de audición, a partir de los 50 años. Los especialistas también sugieren hacerlo con los niños que comienzan su ciclo escolar, en tanto puede interferir en los procesos de aprendizaje.
La importancia de la pérdida de audición lleva a un mayor aislamiento social y al declive cognitivo porque el cerebro no está estimulado a escuchar. De allí parte el alerta del equipo técnico de Atención de Alzheimer Paysandú (ADAP), cuyo centro recibió al médico otorrinolaringólogo Daniel Suárez, acompañado por la licenciada en Fonoaudiología Giovana Delgado. En su sede realizaron pesquisas auditivas y audiogramas, enmarcado en el mes de la audición.

Factores negativos y positivos
El Dr. Marcelo Luaces, integrante del equipo técnico de ADAP, señaló que “cada individuo tiene una trayectoria auditiva única que está determinada por características genéticas e influida por factores biológicos, conductuales y ambientales a lo largo de la vida. La capacidad auditiva resulta de la interacción entre influencias negativas o causales y positivas o protectoras”.
Los factores causales se relacionan “con el nacimiento e infecciones del oído hasta infecciones virales, exposición al ruido, medicamentos ototóxicos y elecciones relacionadas con el estilo de vida.
Muchos de estos factores se pueden prevenir a lo largo de la vida practicando una buena higiene del oído, evitando los sonidos fuertes y adoptando un estilo de vida saludable”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para el año 2050, casi 2.500 millones de personas vivirán con algún grado de pérdida auditiva, de las cuales al menos 700 millones necesitarán una rehabilitación.
Riesgo cognitivo
En los adultos mayores la hipoacusia genera aislamiento social y se asocia a una mayor frecuencia de depresión. “En los últimos años varias cohortes de adultos mayores han demostrado que existe una asociación entre presbiacusia y desarrollo de deterioro cognitivo”, señaló.
Las hipoacusias mayores a 40 dB son un factor de riesgo para demencia. En el año 2017 la Asociación Internacional de Alzheimer junto a la revista científica Lancet actualizaron los factores de riesgo que permiten prevenir la demencia. “Además de los factores de riesgo cardiovascular y del nivel educacional, se incluyó por primera vez a la hipoacusia y al aislamiento social como factores que se recomienda tratar para prevenir el desarrollo de demencia. De esta forma, el manejo de nuestros adultos mayores con hipoacusia deberá muchas veces incluir una evaluación cognitiva”, señaló a Pasividades.
Aún no se ha demostrado que el uso de audífonos pueda enlentecer el desarrollo de deterioro cognitivo. Sin embargo, diversos grupos de investigación tratan de comprobar esta interrogante. En Chile, a través del financiamiento del proyecto Anillo ACT1403, intentan comprender los mecanismos involucrados en la asociación entre hipoacusia y deterioro cognitivo.
Acrónimo: escuchar
Según Luaces, las intervenciones de salud a lo largo de la vida se resumen en el acrónimo “Escuchar”: prevenir y tratar las Enfermedades del oído, buscar Soluciones de comunicación a cada condición, tener una Comunidad empoderada y participativa, hacer un Uso racional de los dispositivos de audio y reducción del ruido, realizar Chequeos auditivos a lo largo de la vida, tener Acceso a las tecnologías y Rehabilitación.


