En el hall del Espacio Cultural Gobbi, Paysandú recibió por primera vez una muestra que ha recorrido escenarios como el Teatro Solís, festivales en Brasil y la Bienal de Arte Textil en Miami. Se trata de “Corsé: más que una vestimenta”, una exposición colectiva que integra el circuito del arte textil contemporáneo, en el marco del Festival Textil organizado por la Agencia de Desarrollo.
La propuesta reunió obras de 18 artistas nacionales e internacionales, entre ellos Virginia D’Alto, María Benita Rodríguez y Mercedes Fernández. Según se señala en el boceto promocional, “los corsés que integran esta muestra reflejan diversidad de enfoques y estilos propios de cada artista.
No solo se celebra la belleza y el valor de la técnica artesanal con que se confecciona el corsé, sino que también se invita a una reflexión sobre el simbolismo en diferentes contextos históricos y culturales”.
Cada pieza propone un diálogo entre el pasado y el presente, aludiendo tanto a la historia de la moda como al cuerpo como soporte de expresión. Una de las artistas participantes, Virginia D’Alto, dialogó con EL TELEGRAFO acerca del proceso de creación de su obra y el enfoque elegido.
“Hoy en día se utiliza como un elemento de vestimenta, pero en el correr del tiempo, en la historia, no fue solamente vestimenta. La usaron en la Edad Media como elemento masculino en las guerras, los corsés de metal. Después, por la mujer fue utilizado como un elemento de canon de belleza del cuerpo femenino. Por suerte, hoy en día ha ido cambiando ese concepto”, explicó. A los artistas se les dio libertad total para concebir su pieza.
En el caso de D’Alto, el punto de partida fue su propia relación con el corsé. “Nunca usé, nunca me gustaron por ese tema de opresión, yo dije: no tengo relación. Pero en el último tiempo dos amigos tuvieron una enfermedad en la columna que tuvieron que usar un corsé. Entonces utilicé el concepto del corsé como un elemento sanador, que ayuda a las personas a mejorar su dolor, por ejemplo”, relató.
Su obra se titula Ortesis y está dedicada a “la función más noble que puede tener un corsé, que es aliviar el dolor y sufrimiento de las personas”. La pieza presenta un interior hecho en técnica de patchwork con tela reciclada de color rojo, mientras que el exterior conserva un aspecto estético más convencional. La dualidad entre lo que se muestra y lo que se esconde es parte del mensaje.
“El interior es un tapiz en rojo reciclado, hecho por mí en técnica de patchwork, que significa el interior del ser humano, y el exterior muy bello: sufrimiento por dentro y por fuera no. En realidad, la mayoría de los corsés que ustedes ven, los artistas utilizaron ese concepto de opresión, dolor en el interior, cuando en el exterior es todo belleza, que hoy en día también significa un poco el ser humano. Por dentro tenemos nuestros problemas, por fuera mostramos lo más bello que tenemos”, apuntó.
La artista citó además un antecedente emblemático que inspiró su enfoque: el corsé que usó Frida Kahlo. “Quizá el concepto de mi corsé… el más conocido en el mundo es el corsé de Frida Kahlo. Tuvo su corsé, que también significó para ella sanar, lo tuvo que usar mucho tiempo. Ella lo intervenía, lo pintó, le agregaba telas, le hablaba, ya era parte de su cuerpo. Pero gracias a ese corsé ella después pudo volver a caminar”.
En la base de la pieza, D’Alto deja un mensaje para los visitantes: “Mi homenaje a la función más noble del corsé: aliviar el dolor y el sufrimiento físico e interno de quienes necesitan de su ayuda para resistir y superar adversidades y limitaciones. Diseño frontal inspirado en el modelo 130 de la Comedia Nacional”.
UNA MUESTRA EN MOVIMIENTO
“Corsé: más que una vestimenta” fue presentada el año pasado en el Teatro Solís de Montevideo. De cerca de 50 corsés exhibidos entonces, se seleccionaron aquellos creados por artistas uruguayos para representar al país en la X Bienal de Arte Textil, celebrada en Miami en marzo de este año. La iniciativa fue apoyada por el Ministerio de Educación y Cultura y el Consulado uruguayo en esa ciudad.
Luego, la muestra viajó a Brasil para integrarse al festival Floripa Quilt, en Florianópolis, y tras su paso por Paysandú, ya tiene previstas nuevas paradas en Durazno y Treinta y Tres.
La versión que llegó al interior del país incluye también la participación de artistas de Argentina y Chile, además de obras realizadas por varones, lo que amplía aún más la diversidad de miradas. “Es simplemente que las personas que vengan a ver la exposición les dispare una idea y un cuestionamiento: qué está bien, qué está mal”, concluyó D’Alto.

