Una mujer de 36 años fue encarcelada al ser hallada responsable de varios hurtos. La malviviente golpeaba la puerta de viviendas o ingresaba a comercios y, con tono amable, pedía usar el baño. Del otro lado, los vecinos, solidarios y confiados, accedían sin imaginar que detrás de esa aparente necesidad se escondía una estrategia delictiva.
Así, la mujer identificada como V.G.L.S., encontró en ese artilugio su manera de delinquir. Aprovechaba el breve momento de descuido para tomar lo que estuviera a su alcance: alimentos, artículos de higiene, celulares u objetos de valor.
Su rutina delictiva, que databa desde el pasado febrero, quedó fuera de juego el pasado miércoles cuando llegó a la casa de una señora de 91 años. Tocó a la puerta y, fiel a su estrategia, pidió utilizar el baño. Pero esta vez, ante la falta de respuesta, no dudó en empujar la puerta e ingresar sin permiso. Rápidamente recorrió el lugar y tomó varios objetos personales de la dueña de casa antes de marcharse como si nada.
La situación fue advertida por vecinos, quienes dieron aviso inmediato a la Policía. Efectivos que patrullaban la zona comenzaron una búsqueda por las inmediaciones y lograron detener a la sospechosa.
Una vez en manos de la Justicia, el trabajo de los investigadores permitió comprobar no solo este último hecho, sino también tres hurtos anteriores, además de un delito de violación de domicilio.
Finalmente se condenó a V.G.L.S. por “cuatro delitos de hurto, tres de ellos especialmente agravados, uno en grado de tentativa en reiteración real con un delito de violación de domicilio”, imponiéndole como pena 14 meses de prisión efectiva.

