Buenos Aires (Por Horacio R. Brum).- Por alguna peculiaridad del nomenclátor capitalino, las calles que corren de sur a norte en el área céntrica de Buenos Aires cambian de nombre en Rivadavia, la arteria que bordea por el norte a la plaza del Congreso y es paralela a la Avenida de Mayo. La turística Florida, por ejemplo, se llama en el sur Perú, y Uruguay, que se interna en elegante Barrio Norte después de cruzar la avenida Santa Fe, tiene sus orígenes en la sureña San José.
Apropiadamente, en la esquina de Uruguay con Arenales está la embajada de nuestro país, un edificio de sobriedad republicana que antes fue un hotel y se compró bajo la presidencia de José Mujica con el producto de la venta de un esperpento de arquitectura brutalista de 12 pisos, en la avenida Las Heras.
Una cuadra más al norte hay una bombonería, que se dice vende los mejores chocolates de la ciudad. El comercio, de nombre Rapa Nui, adquirió notoriedad política unos años atrás cuando, en medio de una sesión del Senado y sin darse cuenta de que su micrófono estaba abierto, la entonces vicepresidenta de la República preguntó a un ayudante: “¿A qué hora cierra Rapa Nui?” La dignataria, conocida por su debilidad por los bombones y por las carteras caras, era Cristina Fernández de Kirchner, quien vivía a pocos metros de la bombonería.
El apartamento de Uruguay y Juncal devino en poco menos que un santuario cuando la justicia aceleró los tiempos y se hizo cierta la posibilidad de que su residente fuera condenada por numerosos hechos de corrupción. Bajo la consigna de: “¡Si la tocan a Cristina, que quilombo se va a armar!”, las masas adoradoras complicaban la vida de un barrio donde el clasismo va de la mano con la discreción, y se produjo en 2022 un intento de atentado contra la Sra. K por parte de dos elementos marginales, que hace unos días recibieron condenas de hasta 10 años de cárcel. Por el rechazo de los vecinos y por las deficiencias de seguridad de la zona, la expresidenta y vicepresidenta se mudó al otro extremo de la calle Uruguay, donde ésta nace como San José y atraviesa un barrio que mezcla una identidad proletaria con la residencia de jóvenes creativos de la industria audiovisual y los estudiantes de la cercana Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
En el número 1111, un edificio de principios del siglo XX impecablemente restaurado alberga ahora a una presa ilustre, que cumple la prisión domiciliaria en el lugar de su elección desde junio y debe pasar siete años sin salir de su hogar en el segundo piso, además de cargar con una tobillera electrónica, un artilugio que permite a las autoridades saber de inmediato si intenta violar esa condena. No obstante, la condenada recibe numerosas visitas, desde el presidente de Brasil hasta artistas e intelectuales de tendencias progresistas. De vez en cuando, ella sale al balcón de la ochava de San José y Humberto 1° para saludar a sus partidarios, lanza besos y hasta se permite hacer unos pasos de baile. Vive en familia, con la hija Florencia residente en el mismo lugar y Máximo, el hijo que se dedica a filmar videos de la vida diaria de su mamá, para distribuir entre los fieles por las redes sociales. Otro dato anecdótico sobre la “prisión” de la Sra. K es que a pocas cuadras del domicilio, cerca de la avenida Belgrano, existe un distrito de marroquinería fina, con carteras como las que le gustan a ella.
Golpeado por los malos resultados que tuvo el mes pasado en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, el gobierno insiste en agitar los fantasmas de la vuelta del kirchnerismo, bajo la divisa de “La Libertad Avanza o la Argentina retrocede”, pero el peronismo, con su mucho más larga experiencia en conquistar el poder, intenta envolver la figura de Cristina en un manto de discreción. Respecto a las elecciones legislativas nacionales de hoy, el partido prefirió trabajar sobre el capital ganado en los comicios anteriores y no hacer grandes actos de campaña para, como dijo un referente al diario Clarín, no dar oportunidades para que los medios destaquen lo malo del kirchnerismo-peronismo.
Si de eso se trata, es inevitable anotar que la presa de San José 1111 continúa presidiendo el Partido Justicialista y que sus leales son candidatos en 19 de las 24 circunscripciones donde se disputan los comicios del este domingo. Por otra parte, al inicio del mes fue visitada por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff, quien no tenía contacto con ella desde agosto. La reunión, según los analistas políticos, sirvió para mostrar la unidad del peronismo, un movimiento que el viernes 17 celebró 80 años del Día de la Lealtad, cuando hubo una movilización de trabajadores para obligar a la dictadura de la época a liberar a Juan Domingo Perón, quien estaba bajo arresto porque sus colegas militares recelaban del poder que había acumulado desde el ministerio de Trabajo. Unos meses más tarde, Perón ganó las elecciones presidenciales, gracias en parte al recurso propagandístico que criticó el intervencionismo del embajador estadounidense Spruille Braden.
“Braden o Perón” fue un lema de campaña que estimuló el nacionalismo de los votantes, y bien podría cobrar vigencia con otros protagonistas en la actualidad, ante la afirmación de Donald Trump –hecha durante la visita del presidente argentino–, de que la ayuda económica de Washington está condicionada al rendimiento electoral del partido de Milei. Por una de sus numerosas torpezas comunicacionales, el gobierno argentino entregó en bandeja al peronismo la frase “Bessent o Perón”, por el apellido del secretario del Tesoro de Trump y propagandista principal del salvataje económico proveniente del Norte.
“¡Argentinos, ya saben lo que hay que hacer!”, fue el mensaje que puso en las redes sociales la moradora de San José 1111, en cuanto se divulgaron los dichos de Trump. Como en los inicios del peronismo, la apelación al nacionalismo (un sentimiento que siempre está a flor de la piel de los argentinos, ya sea por la Selección o por la “causa Malvinas”), podría dar réditos electorales. En este país no se olvida que, cuando fracasaron los intentos de mediación, Estados Unidos apoyó con armamento a Gran Bretaña en la guerra de las Malvinas. Para el veterano asesor de campañas electorales Jaime Durán Barba, “Argentina es el país más antinorteamericano del continente”.
Más allá del optimismo mostrado por las fotos con Trump, en la Casa Rosada ya no piensan en “pintar el país de violeta”, por el color institucional de La Libertad Avanza. Se calcula ganar en la ciudad de Buenos Aires y seis de las 24 provincias, pero se da por perdida la provincia de Buenos Aires, donde ya ocurrió el vapuleo de las elecciones locales.
A menos que sople mucho viento a favor de aquí a 2026, de este bastión peronista, que concentra el 40% de los votos nacionales, podría salir el candidato a frustrar la reelección de Javier Milei, en la figura del gobernador Kiciloff, si éste conserva las bendiciones de San José 1111.

