En Paysandú concurren unos 550 comensales a los comedores municipales durante el año, luego del pico de 1.200 personas que se registró durante la pandemia de COVID-19 en 2021.
“Bajó a la mitad y este número no cambia, a pesar del cese del alerta roja, por la atención a personas en situación de calle. Es decir, no pernoctan en el refugio, pero solicitan la asistencia alimentaria y están cubiertos a través del sistema nacional de comedores por un convenio entre la Intendencia y el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) tanto en el comedor 52 o los periféricos de Curupí, Chaplin, Vista Hermosa y Suroeste”, dijo la directora de Promoción Social, Guadalupe Caballero.
En el Interior del departamento, Guichón y Quebracho están incluidos en el sistema nacional y con recursos propios funciona en Porvenir con un trámite efectuado el año pasado y respuesta pendiente de INDA para su inclusión en dicho registro.
Bajo la dirección nacional de Micaela Melgar, “aún no hemos tenido directivas diferentes y la referente territorial siguen siendo la nutricionista Silvia Bentancourt”.
Caballero aclaró que el retiro de viandas se habilita ante la presentación de certificados médicos. De lo contrario, el usuario del servicio debe asistir al comedor.
“Una vez que llegó la resolución que cesaba la pandemia, recibimos el comunicado de INDA que se comenzaba nuevamente con la presencialidad. Lo hicimos en forma paulatina para evitar complicaciones con los usuarios y actualmente la excepción es para las personas que presenten un certificado médico. Deben completar un formulario en la Dirección de Promoción Social y únicamente de esa forma levantan la vianda. Es una disposición del gobierno anterior que se repite con la actual administración”, concluyó.

