Amandayé suma formación internacional y eleva nivel del kayakismo en Paysandú

En diciembre pasado, el club Amandayé organizó una instancia de formación poco habitual para el kayakismo local. Instructores acreditados por la American Canoe Association (ACA), considerada la principal entidad internacional en la enseñanza del canotaje, dictaron un curso intensivo que reunió a profesores y socios del club con el objetivo de fortalecer conocimientos técnicos, protocolos de seguridad y criterios de actuación en el agua.
La capacitación correspondió al nivel 2 del sistema ACA, una estructura que va del nivel 1 al 5 y que certifica habilidades progresivas en técnicas de paleo, equilibrio, autorrescate y rescate de kayakistas en situación de riesgo, entre otros contenidos. El curso fue dictado por los argentinos Federico Haffner, instructor ACA nivel 4 y guardavidas, y Santiago Martín, guía e instructor especializado en kayaks de travesía. En marzo, ambos volverán a Paysandú para dictar el nivel 3, una instancia más exigente y considerada suficiente para el tipo de aguas que se navegan habitualmente en el río Uruguay.

Haffner es uno de los pocos instructores nivel 4 de la región. Ese dato no es menor en un deporte donde la formación certificada resulta clave y donde, según coinciden quienes participaron en el curso, la diferencia se nota tanto en el enfoque pedagógico como en la manera de leer el río y anticipar escenarios de riesgo.
El curso se desarrolló durante un fin de semana completo en las instalaciones del club y en la zona costera comprendida entre el Amandayé Ipeguá y la toma de agua de Norteña. Las jornadas combinaron instancias teóricas y prácticas, con un esquema que alternó exposiciones, intercambio informal y trabajo directo en el río. Participaron cinco personas, entre profesores y socios, un número reducido que respondió tanto a la intensidad del curso como a la exigencia previa que supone este tipo de certificaciones.

Cristian Ribeiro, profesor del club Amandayé y uno de los participantes, explicó que la motivación principal se encontró en fortalecer la formación interna. “El curso fue pensado para mejorar nosotros, reafirmar conocimientos, aprender otros nuevos y marcar un camino de formación más sólida”, señaló a EL TELEGRAFO. Ribeiro, de 27 años, está vinculado a los deportes náuticos desde hace una década y se desempeña como docente en el club desde hace cuatro años, tras llegar a Paysandú desde Salto para cursar la licenciatura en Educación Física.

Según relató, uno de los aspectos centrales del curso estuvo en el énfasis en la seguridad y en la capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas. “En el club organizamos travesías con frecuencia y como docente siempre digo que no hay mejor respaldo que saber que, si pasa algo, vas a poder asistir a tus alumnos y que ellos también van a poder asistirte a vos”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la formación no apunta únicamente a quien enseña, sino a construir grupos de navegación donde todos manejan criterios comunes y procedimientos claros.
La dinámica del curso, explicó Ribeiro, evitó el formato rígido. Hubo espacios de introducción teórica, intercambio y análisis de situaciones reales, seguidos de prácticas en el agua donde se pusieron a prueba maniobras y técnicas bajo supervisión directa. “No es estar todo el tiempo exigido al máximo, sino entender por qué se hace cada cosa y cómo aplicarla en contextos reales”, resumió.

Esa mirada también resultó ser compartida por Rossina Pagani, alumna del club y participante del curso. Con cinco años de experiencia en kayakismo, explicó que decidió inscribirse para ganar seguridad y herramientas prácticas. “Valió cada segundo. Los profesores no sólo están muy capacitados, sino que te cambian la perspectiva. A veces uno se confía en el río y el curso te obliga a pensar escenarios distintos, a anticiparte”, dijo a EL TELEGRAFO.
Pagani, también de 27 años, destacó especialmente el enfoque integral de la seguridad, que va más allá del uso del chaleco salvavidas. “Te hacen revisar todo antes de entrar al agua: el estado del kayak, el equipamiento, el clima, los recursos que tenés si pasa algo. Es un combo de decisiones previas que cambia mucho la forma de navegar”, explicó. Para ella, la formación no está necesariamente ligada a convertirse en instructora, sino a saber cómo actuar ante una emergencia propia o ajena.

Otro de los aportes del curso apuntó al análisis del equipamiento. Pagani navega en un kayak de travesía de casco más angosto, menos estable que otros modelos, y señaló que los instructores le dieron recomendaciones específicas para mejorar su rendimiento y seguridad. “Te ayudan a entender tu kayak, sus límites y cómo adaptarte a él”, comentó.
La próxima instancia será el curso de nivel 3, previsto para el 7 y 8 de marzo. A diferencia del nivel anterior, está orientado a kayakistas con maniobras ya incorporadas y con experiencia. Desde el club subrayan que la propuesta no está limitada a profesores y que cualquier persona con el nivel adecuado puede acceder a la capacitación.

Para el Amandayé, estas instancias forman parte de una política más amplia de profesionalización y concientización. En un deporte donde el entorno natural impone variables permanentes, la formación técnica y la seguridad aparecen como ejes centrales, según Ribeiro. La llegada de instructores internacionales y la adopción de estándares reconocidos marcan un punto de inflexión para el kayakismo local, con impacto directo en la práctica cotidiana y en la forma de entender el río.