Oficial principal Carlos González asumió como Jefe de Bomberos de Paysandú

En la víspera, en un acto celebrado en el patio del Destacamento local de Bomberos se realizó el acto de relevo de jefe, imponiendo en el cargo al oficial principal Carlos González, quien se desempeñaba en Montevideo. En tanto, el jefe saliente, oficial ayudante Nerio Da Motta, se despidió luego de un año al frente de la fuerza sanducera y pasará a situación de retiro voluntario.

Veintinueve bomberos formados en el patio aguardaron la orden del Jefe de Parada, subcomisario Gary Fraga –quien supo desempeñarse como Jefe del Destacamento– para comenzar la ceremonia. De la misma participaron el senador Jorge Larrañaga, el intendente departamental Nicolás Olivera; el jefe de Policía, comisario general Alejandro González, junto al subjefe y el coordinador ejecutivo, Coriolano Umpiérrez y Leonardo Haiache, respectivamente; el jefe del Batallón, teniente coronel Roberto Avilés; el flamante Prefecto de Puerto; capitán de corbeta Matías Pan; así como integrantes de la Dirección Nacional de Bomberos, ediles, bomberos retirados y Bomberos Voluntarios de Colón, entre otros asistentes.

Luego de la lectura del boletín de órdenes diarias, el Jefe de Región I de la Dirección Nacional de Bomberos, comisario Juan Desiderio, impuso en su cargo a González –oriundo de Bella Unión–, a quien le deseó éxito en su gestión. A la vez que agradeció a Da Motta por su servicio y le invitó a disfrutar de esta nueva etapa de vida junto a su familia.

Nerio Da Motta posa junto a su familia, luego de su emotivo discurso en que resaltó la labor del personal
del Destacamento.

EMOTIVO DISCURSO

“Hoy me toca pararme frente a ustedes con el corazón lleno. No es un día cualquiera. Es el día en que cierro una etapa que no fue solo un trabajo, sino una forma de vida. Hoy me despido como jefe, pero jamás dejaré de ser bombero. Cuando ingresé a esta querida Dirección Nacional de Bomberos, lo hice con uniforme nuevo, muchas ganas y más dudas que certezas. Con el tiempo entendí que ser bombero no se aprende solo en los manuales ni en los cursos: se aprende en la guardia compartida, en la madrugada fría, en el mate que pasa de mano en mano, en la mirada cómplice antes de entrar a un incendio”, comenzó diciendo Da Motta.

Recordó que tuvieron jornadas durísimas. “Incendios que parecían no dar tregua, accidentes que nos marcaron para siempre, rescates donde cada segundo valía una vida. También hubo momentos de alivio, de misión cumplida, de abrazos silenciosos cuando todo terminaba bien. Y en cada uno de esos momentos, lo que hizo la diferencia fue el equipo. Porque si algo aprendí en estos años es que nadie apaga el fuego solo. Somos una cadena. Somos confianza. Somos respaldo. Somos esa voz firme que dice ‘vamos’ cuando el miedo intenta paralizarnos”.

Como jefe, manifestó, “intenté estar a la altura de ustedes”. “A veces me equivoqué, otras acerté, pero cada decisión la tomé pensando en cuidar al personal y servir mejor a la comunidad. Liderar este cuerpo fue el mayor honor de mi carrera. No hay orgullo más grande que ver a hombres y mujeres crecer, formarse, superarse y ponerse el uniforme con la misma pasión del primer día”, sostuvo.

Asimismo, agradeció a su familia “porque detrás de cada guardia extendida, de cada salida imprevista, de cada fecha especial que no pude compartir, estuvieron ustedes sosteniendo el hogar y entendiendo que el deber llamaba”. Y también lo hizo con sus compañeros, a quienes destacó por su “lealtad, compromiso y hermandad”. “En este cuartel aprendí que el verdadero rango no lo dan las insignias, sino el respeto ganado en el día a día”, agregó Da Motta.

“Hoy me jubilo del cargo, pero no del orgullo. Me voy tranquilo, porque sé que el cuerpo queda en manos firmes, profesionales y valientes. Sé que seguirán honrando este uniforme con la misma entrega que siempre los caracterizó. Dicen que el fuego transforma todo lo que toca. A mí me transformó en alguien más fuerte, más humano y más consciente del valor de la vida. Me llevo cicatrices invisibles, historias imborrables y amistades que duran para siempre. No es un adiós. Es un hasta siempre. Seguiré siendo parte de esta familia, alentando desde otro lugar, pero con el mismo amor por esta vocación que nos une. Gracias por permitirme servir. Gracias por caminar a mi lado. Y recuerden siempre: donde haya una emergencia, habrá un bombero dispuesto. Y donde haya un bombero, habrá esperanza”, expresó emocionado.

JERARQUIZAR EL DESTACAMENTO

En tanto, el Jefe de Región I de la Dirección Nacional de Bomberos, comisario Juan Desiderio, indicó a EL TELEGRAFO que el nuevo jefe cuenta con “una vasta trayectoria profesional con antecedentes como jefe de destacamento, tuvo un pasaje como jefe de Bomberos de Artigas en su momento”.

“Obviamente que es un caminar dentro de la carrera y después de haber vuelto a Montevideo por un tiempo importante donde perfeccionó su profesionalismo, digamos, en la parte técnica de bomberos. Ahora retorna al interior del país, precisamente a una ciudad capital como Paysandú, de la importancia que tiene la jurisdicción muy amplia, como ciudad y como industria, pues sabemos acá Paysandú es un polo industrial muy importante”, sostuvo.

La idea era “jerarquizar el destacamento, la jefatura de este destacamento, aprovechando que Da Motta, que entendemos que tuvo una buena gestión, pasaba a retiro voluntario. Por lo que insistimos en que viniera un oficial con una experiencia importante para poder volcar a lo que es el beneficio y el mejoramiento de la función de bomberos en la ciudad”, dijo.