Dr. Ricardo Diez: Enfermedad cardiovascular (ECV) y mujer: epidemia silenciosa

La enfermedad cardiovascular (ECV) es la primera causa de muerte en las mujeres. Se la considera una “epidemia silenciosa” porque muchas desconocen su riesgo cardiovascular. Además, los síntomas del infarto pueden ser diferentes o menos evidentes que los clásicos, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento. Asimismo, las ECV pueden desarrollarse y responder al tratamiento de manera distinta que en los hombres.
El corazón de la mujer no solo es más pequeño, sino que también presenta diferencias anatómicas y fisiológicas que pueden influir en la forma en que se manifiestan las enfermedades cardiovasculares. Las hormonas femeninas desempeñan un papel crucial en la salud cardiovascular.

Factores de riesgo tradicionales

Tabaquismo.
Hipertensión arterial.
Diabetes tipo 2.
Dislipemia.
Obesidad visceral.
Sedentarismo.
Alimentación no saludable.
Consumo de alcohol.

Factores de riesgo específicos de la mujer durante la edad fértil

estación: aumento de cinco a seis veces del riesgo de trombosis.
Hipertensión arterial y diabetes gestacional.
Preeclampsia y eclampsia.
Parto prematuro o restricción del crecimiento fetal.
Síndrome de ovario poliquístico.
Enfermedades autoinmunes, como lupus y artritis reumatoide.
Síndrome antifosfolipídico.
Menopausia precoz o insuficiencia ovárica prematura.
Tratamientos oncológicos cardiotóxicos o radioterapia torácica.
Déficit de proteínas anticoagulantes, como la antitrombina y la proteína C.
Tratamientos de fertilidad utilizados en técnicas de reproducción asistida.

Perimenopausia y menopausia

La perimenopausia y la menopausia son etapas naturales en la vida de la mujer que se acompañan de una disminución de los estrógenos. Esto hace que desaparezca parte de la protección cardiovascular presente durante la edad fértil, aumentando el riesgo de hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes y enfermedad cardiovascular.

Otros factores de riesgo

Estrés crónico.
Falta de sueño.
Ansiedad y depresión.
Sobrecarga de tareas de cuidado.
Situaciones de violencia de género.
En las mujeres mayores también adquieren relevancia otros factores, como la fragilidad, la pérdida de masa muscular, el aislamiento social, las limitaciones económicas y las dificultades de acceso a la atención sanitaria.

Conclusión

El corazón de la mujer cambia en cada etapa de la vida. Por eso, prevenir la enfermedad cardiovascular implica conocer tanto los factores de riesgo tradicionales como aquellos propios de la salud femenina, adoptar un estilo de vida saludable y realizar controles médicos periódicos.
Cuidar el corazón desde la juventud, durante el embarazo, la menopausia y el envejecimiento es la mejor estrategia para reducir el riesgo cardiovascular y aumentar la expectativa de vida.
Las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse. No fumar, controlar la presión arterial, mantener la glucemia y el colesterol en valores adecuados, realizar actividad física de forma regular y seguir una alimentación saludable son las medidas más eficaces para proteger el corazón.
“El corazón femenino merece ser escuchado, comprendido y atendido con la misma rapidez, el mismo rigor científico y la misma importancia que el de cualquier otra persona”.

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