En la costa se adaptan a la crecida del río

El río amenaza otra vez, y los clubes de la costa comienzan a mover las piezas para intentar sobrellevar una situación que, por el momento, no afronta demasiadas complicaciones.
Igual, el funcionamiento no es el mismo por razones obvias.

El Club Remeros es, como suele suceder, el más complicado. Rápidamente los aparatos de gimnasia y la sala de botes se mudaron para el gimnasio de básquetbol y el salón de fiestas, donde se instalaron los remorgómetros para la tarea de los remeros, que obviamente no pueden bajar al agua.

El remo del Pescadores se limita al remorgómetro.

“Solo se inundó la cancha de paleta, pero subimos todo por precaución, tanto la sala de aparatos, los botes y el judo trasladó sus clases al Club Social. Salvo la paleta, el resto de las actividades se desarrollan con normalidad”, dijo el presidente Andrés Klein.

En el Yacht Club, la inauguración de la nueva secretaría permite que siga funcionando con tranquilidad, aunque la vieja está bajo agua.

“Pensamos que tendremos todavía por varios días los clubes anegados. A nosotros nos vino muy bien haber inaugurado la nueva sede con secretaría fuera del alcance de la creciente. Ha complicado la actividad de vela porque estábamos con franquicias para actividades de vela, tanto escuelita como escuela para adultos. En el momento no funciona el servicio de rampa y grúa para mantenimientos y demás”, se indicó en el Yacht Club.

En el Pescadores, los remeros trabajan en remorgómetro en los quinchos, sin poder bajar al agua. Y mientras el río escaló sobre el predio, amenazando a algunos de ellos.