El ingeniero agrónomo Federico Montaubán asumió este viernes la presidencia de la Asociación de Productores de Leche de Parada Esperanza (Aplpe), que nuclea a tamberos remitentes a Conaprole. Fue en el marco de la Asamblea Anual de la gremial, y en donde el ingeniero agrónomo Roberto Ceriani dejó su mandato tras varios años al frente.
El profesional sanducero de 48 años, reconoció a EL TELEGRAFO que “no vengo de tradición de familia tambera, y tampoco vinculada al campo, y fui ingresando al sector desde la actividad laboral, ya que integro una sociedad con otros dos colegas, en donde desde hace unos 15 años se arrienda un tambo, y ahí comencé a tomar conocimiento de la actividad lechera, la cual me gusta y me apasiona”.
“Es una responsabilidad que la asumo con mucho gusto”, precisó Montaubán, acotando que “tampoco pretendemos que Roberto se aleje de la gremial, ya que sabemos continuará acompañándonos activamente, además de que iremos renovando la presidencia cada dos años para mantener el recambio”.
Entiende que “hoy es fundamental, para mantener el sector lechero, mejorar la calidad de vida. Siempre ha sido una vida muy sacrificada y hay problemas de recambio generacional”. Por su parte, Roberto Ceriani dijo que a lo largo de los años y al trabajo de equipo en la gremial “hemos ido sorteando de buena forma las situaciones, llegando con el deber cumplido y entregando el mando a otro ingeniero joven y con mucha energía, y al que continuaremos acompañando para servir en lo que se pueda, pero buscando otros rumbos”.
Consultado sobre la situación del sector, el integrante del Grupo de los 29, explicó que “entrada la primavera se ha dado un cambio importante en las condiciones climáticas, con el aporte de agua en forma frecuente, especialmente en esta zona del litoral, donde las lluvias fueron relativamente mansas, aprovechables y con poco daño, cambiando radicalmente las condiciones de las pasturas y el campo natural”.
Más allá de entender que esas precipitaciones “llegaron un poco tarde en la primavera, enfrentamos el verano de otra manera y con reservas, que es lo más importante”.
Respecto a la rentabilidad del negocio, sostuvo que “nunca se alinean los astros, ya que con una buena primavera tras tres años de seca, con lluvias y una producción forrajera adecuada, y cuando en esta época se hace caja para mover algunas deficiencias que vienen del año y proyectarse para el que viene, nos bajan el precio de la leche, haciendo que la ecuación se ajuste, y en algunos casos sea negativa”.

