El Fondo Nacional de Recursos llegó a los 45 años y tuvo un récord de juicios de amparo por tratamientos de alto costo

(El Pais)

El recurso de amparo que presentó días atrás ante la Justicia el científico Gonzalo Moratorio para acceder a medicamentos de alto costo para tratar su tumor cerebral no es un caso aislado. El año pasado, hubo más de 2.000 juicios para acceder a tratamientos que no están cubiertos por el sistema de salud, cuestan miles de dólares al mes y si no fuera por esta vía no se podría acceder a ellos.

Los juicios de amparo para acceder a costosos tratamientos volvieron a subir en 2025, cuando se llegó a una cifra récord, según datos que expuso el 21 de abril la directora general del Fondo Nacional de Recursos (FNR), Viviana Domínguez, en la jornada académica “Sistema Nacional Integrado de Salud: financiación y futuro”, organizada por la Universidad de la Empresa (UDE).

Domínguez comenzó destacando las virtudes del FNR, creado hace 45 años, pensado para brindar tratamientos de alto costo, considerado una rareza a nivel regional e internacional, que tiene un presupuesto de U$S 538 millones al año. El 69% se destinó en actos médicos, el 29% en medicamentos, y 2% en gastos de administración.

“Muy bien estos 45 años, pero lo difícil es mantener esta sostenibilidad con el caudal que tenemos de dinero, y la innovación y desarrollo que viene. Ese equilibrio es difícil y tenemos que ser muy fuertes. No solamente en el FNR, sino en la priorización global en el sistema”, sostuvo la jerarca respecto a los desafíos.

“Tenemos que pensar bien cómo hacemos para que el FNR siga varios años más funcionando como hasta ahora. Uno de los riesgos que tenemos que ver es cómo mitigar la judicialización de la medicina, principalmente en los últimos 10 años”, agregó.

La directora expuso la suba progresiva e ininterrumpida de los juicios de amparo para acceder a tratamientos, que suponen la vida o la muerte para muchos pacientes. En 2025 hubo 2.120 juicios de amparo, una cifra superior a lo reportado en 2024 (1.984), en 2023 (1.628) y en 2022 (1.426). También resulta el doble de lo registrado en 2021 (1.024), y el triple o más frente a 2020 (782), 2019 (540) y 2018 (204).

El FNR ofrece un catálogo con ciertos fármacos y tratamientos para algunas patologías, y bajo ciertas condiciones, lo que deriva en que haya pacientes que recurran a la Justicia. Ya sea para acceder a nueva medicina no incluida en el catálogo de prestaciones del sistema de salud o buscando un tratamiento que está en la canasta pero no está indicado para una enfermedad.

El acceso de los fármacos por la vía judicial implica que tanto el FNR como el Ministerio de Salud Pública (MSP) y/o el Banco de Previsión Social (BPS), los tres organismos demandados, en conjunto o por separado, deban proveer el tratamiento al paciente en 24 horas, tal como establece la Ley 16.011, de recursos de amparo.

A su vez, la premura de cumplir con las sentencias supone para los organismos públicos salir a conseguir de apuro la medicina requerida, con precios que si no están acordados previamente los impone la industria médica mediante una regla de oferta y demanda. Esto se traduce en un desembolso millonario cada año.

“El gasto en cobertura por judicialización el año pasado fueron U$S 152 millones, igual que el gasto que tenemos en la cobertura que fuimos ampliando año a año hace 45 años en medicamentos”, dijo Domínguez. “Es una alerta, una alarma, ver cómo vamos entre todos a seguir resolviendo este tema”, añadió.

El 77% de los juicios en 2025 fueron por medicamentos de alto costo, y el 23% por actos o dispositivos médicos, al revés de lo que ocurre con la demanda del catálogo propio del FNR. Las tres prestaciones más demandadas fueron el Pembrolizumab (255), Bevacizumab (94) y Nivolumab (79).

La demanda de estos juicios está más concentrada entre usuarios de mutualistas, con una tasa de 0,74 amparos cada 1.000 afiliados, más del doble de aquellos que se asisten en seguros privados (0,35), y en ASSE (0,32). La cobertura por amparos se extiende por el tiempo que así lo requiera el paciente.

REPARTIDORES DE PEDIDOSYA NO ACEPTARÁN EFECTIVO DESPUÉS DE LAS 19

(TELEMUNDO)

A partir de hoy, los repartidores de PedidosYa no aceptarán pagos en efectivo desde las 19:00, en respuesta a los reiterados hechos de inseguridad registrados en las últimas semanas. Desde el sindicato señalaron que el uso de efectivo en horario nocturno los vuelve especialmente vulnerables frente a rapiñas y situaciones de violencia.

La decisión fue adoptada tras una reunión con el ministro del Interior, Carlos Negro, y autoridades de la Policía Nacional, quienes –según los trabajadores– sugirieron avanzar en medidas concretas de prevención.

A partir de ahora, todos los pedidos realizados después de las 19:00 deberán abonarse exclusivamente a través de la aplicación, mediante tarjeta de crédito o débito. En un comunicado, los trabajadores indicaron que esta resolución constituye un primer paso y que es necesario profundizar en nuevas acciones para mejorar las condiciones de seguridad. Las propinas podrán hacerse con efectivo.

REABRIÓ LABORATORIO ÓPTICO DEL HOSPITAL DE OJOS

(Canal 5)

El centro especializado José Martí lleva entregados unos 350 lentes gratis en lo que va del año a niños a través del Programa de Salud Visual Escolar. Esto fue posible porque la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) reabrió el laboratorio del hospital y contrató un técnico óptico que se encarga de armar los lentes. De esta forma se cubre la demanda que surge de las pesquisas en centros educativos.

“El laboratorio oftalmológico estuvo cerrado cinco años, acumulando armazones y cristales, y lo abrimos para poner a disposición lentes, sobre todo para el Programa de Salud Visual Escolar”, subrayó a Comunicación Presidencial el titular de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Álvaro Danza. El jerarca recordó que los escolares acceden a lentes para corrección sin costos, en base a los datos surgidos de las pesquisas en los centros educativos, que comenzó en mayo de 2025.

Danza explicó que al comenzar a trabajar se debió poner a punto los equipos, tras cinco años de inactividad. Para poner en funcionamiento este espacio de trabajo, ASSE contrató a un técnico óptico por primera vez en su historia, quien se encarga del armado de los lentes. Actualmente, con el trabajo de este profesional se tiene una capacidad de producción de 30 lentes diarios y los pedidos quedan listos en unos 10 días. Los niños los reciben en los propios centros educativos.

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