¿Qué harán los políticos sanduceros por Casa Blanca y sus trabajadores?

En el preámbulo de su libro “El Capital”, el filósofo alemán Carlos Marx (1818-1883) utilizó una frase que se transformó en una de las más famosas de la historia moderna: ““Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Si tuviéramos que parafrasear a este famoso autor –muy citado pero poco leído– para adaptar su frase a los duros e inciertos tiempos que atraviesa nuestro departamento, deberíamos decir: “Un fantasma recorre Paysandú: el fantasma del desempleo”. Sin lugar a duda estamos asistiendo a un capítulo que marcará la historia de Paysandú, tal como lo hicieron en su momento en cierre de Famosa, Cármica, Paylana, Sandupay, Aceitera del Litoral, Pili o la dramática reducción de las plantillas de Azucarlito, AmBev y Paycueros. Es un proceso largo y penoso que lleva más de 40 años, pero que no se ha detenido ni revertido jamás: nunca una de las industrias sanduceras creció, avanzó o prosperó; muy por el contrario, han mermado su actividad y por ende su número de trabajadores, configurando un panorama que es cada día más sombrío. Durante todo ese tiempo, Paysandú adoptó una actitud autocomplaciente, de plena indulgencia y una falta total de autocrítica. Año tras año vimos como se vendían los muebles de una casa que estaba embargada y con bandera de remate mientras el tiempo pasaba sin detenerse; años más tarde, cuando se terminaron los muebles que podían venderse empezamos a vender las joyas de la abuela y en eso estamos.

Para contextualizar este problema, hay que tener en cuenta que, en 2024, 115 empresas en Uruguay se presentaron a concurso de acreedores, lo que representa un aumento del 21,1% respecto al año anterior. Este del año 2024 es el segundo número más alto desde 2017. Entre las últimas empresas figuran Balsa y Asociados, Grupo Larrarte, República Ganadera y por supuesto, Conexión Ganadera. Otras empresas optaron por otro tipo de soluciones, como la empresa Claldy, de la ciudad de Young, que en marzo de 2024 realizó un acuerdo privado con sus acreedores para reorganizarse ante la situación crítica que atravesaba en ese momento.

En estos días, y como consecuencia de la estafa realizada en Conexión Ganadera, Fricasa se encuentra en una posición extremadamente delicada que pone en peligro la supervivencia de un frigorífico que supo ser orgullo de nuestro departamento. Más allá de las buenas intenciones de jueces, síndicos, de las partes involucradas y de una legislación concursal que se ha modernizado en los últimos años, hay una realidad que rompe los ojos: en Uruguay es muy difícil (por no decir imposible) que una empresa que entra en concordato pueda sobrevivir al mismo. Por lo general, los concordatos son “entierros de lujo”, como lo fue el concordato de empresas locales (Servipay) o nacionales (Motociclo). La realidad es que los acreedores cobran tarde, mal o nunca y que los trabajadores son los que llevan la peor parte en este tipo de procesos porque pierden nada más y nada menos que su fuente de trabajo. Pili es otro caso de como un concordato es tan sólo el último acto de una tragedia de la cual ya se sabe el final. ¿Está Paysandú para un golpe de esa naturaleza? ¿Qué está haciendo al respecto el sistema político para evitar o revertir ese trágico desenlace?

La verdad es que, ante esta situación, el sistema político sanducero puede y debe dar una respuesta clara para demostrar que los sanduceros no vamos a quedarnos sentados “comiéndonos los mocos” mientras se siguen cerrando empresas en nuestro departamento. ¿Qué vamos a esperar? ¿A que cierren AmBev o Paycueros? ¿A que cierren Azucitrus, Forbel o Azucarlito? Como dice el refrán, “ningún cordero se salvó balando” y Paysandú no será la excepción: o se pone de pie para dar una batalla que podrá ser dura pero que debe y merece ser darse o se arrodilla ante esta nueva adversidad, traicionando de esa forma el tantas veces invocado pero hoy olvidado “espíritu de Paysandú” que por lo que hemos podido ver hasta ahora, brilla por su ausencia cuando se trata de defender las fuentes de trabajo sanduceras. Si es verdad (como dicen los políticos de todos los partidos) que no aparecen a visitar la gente cada cinco años, esta es la oportunidad que demuestren que realmente no es así.
Ante esta situación, se debe interpelar “sin pelos en la lengua” a la clase política sanducera para que sea clara a la hora de responder qué medidas concretas tomarán para defender las fuentes de trabajo en Fricasa. No se trata de formar comisiones (que como dice el saber popular, es la mejor forma de que un tema no se concrete) o de hacer lindas declaraciones. Así empezamos con Pili y ya sabemos como terminó todo: con la planta desguazada y vendida por pedazos, al tiempo que los trabajadores perdieron su fuente de trabajo.

Se trata de dejar de lado los lindos discursos para la tribuna y trabajar codo a codo, más allá de las banderías partidarias, con el único objetivo de mantener a flote y con buena salud al frigorífico local. Paysandú está hoy en una emergencia laboral y más allá de la actual campaña electoral de cara a las elecciones departamentales de mayo de este año y de que cada candidato trata de sacar alguna ventaja de aquello que entiende que lo puede beneficiar, lo cierto es que el departamento está sacudido por una nueva realidad difícil de asimilar: la emergencia laboral. Esa es la única verdad y “no hay más perro que el chocolate”.

Este es el momento para que la clase política sanducera debe mostrar su grandeza, traduciéndola en una necesaria capacidad para articular acuerdos de largo alcance que permitan elaborar y poner en práctica políticas de estado a través de las cuales podamos conservar y aumentar las fuentes de trabajo en nuestro departamento. En ese contexto, la denominada “Paybancada” que tan bien trabajó en el pasado para el beneficio de todos los habitantes de este departamento, debe retomar su funcionamiento, máxime teniendo en cuenta que tendremos 2 senadores (Nicolás Olivera y Jorge Larrañaga Vidal) y 3 diputados (Gorosterrazú, Fermín Farinha y Walter Verri). Esta no puede ser la hora de las mezquindades y de las “chacritas”, sino de aunar esfuerzos para que podamos superar esta situación que, si bien afecta en forma más despiadada a los trabajadores de Fricasa, nos toca a todos de una u otra manera porque todos tenemos a algún familiar, amigo o conocido que se ha visto perjudicado, de la misma forma que se ve perjudicado el estado de ánimo de todos quienes asistimos a esta triste página de nuestra historia.

El día 20 de enero de 1961, el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, dijo en su discurso de investidura una de sus más famosas frases “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti. Pregúntate qué puedes hacer tú por tú país”. Ese es precisamente el tipo de interrogantes que deben plantearse hoy los políticos sanduceros de todos los partidos porque si no hacen nada, o si no hacen lo suficiente por Fricasa y sus trabajadores, les sucederá lo que expresa una famosa canción cuya letra pertenece a Ruben Lena y fue magníficamente interpretada por el dúo “Los Olimareños”: “si no los despeina el viento, los va a despeinar la Historia”.