Comepa fue sede de las jornadas de actualización teórico-práctica en cirugía, dirigidas a médicos y equipos vinculados al área quirúrgica, con el objetivo de contribuir a la formación continua en temáticas relevantes de la especialidad. Con la participación de especialistas del Centro de Trasplante del Hospital Militar –referente nacional en trasplante hepático–, la actividad reunió durante dos días a profesionales de la región en torno a patologías hepatobiliares, coloproctología, cirugía de cuello y urgencias. La instancia combinó presentaciones clínicas con prácticas en un simulador, favoreciendo el intercambio entre generaciones y equipos de distintas instituciones.
En conferencia de prensa, el Dr. Martín Harguindeguy, médico cirujano del equipo de Trasplante y Cirugía Hepatobiliar del Hospital Militar y el Sanatorio Americano, valoró la consolidación del trabajo conjunto entre Montevideo y Paysandú: “No es de ahora, esto se viene cultivando desde hace muchos años. Ese vínculo entre nuestro centro de Montevideo y Comepa viene desde hace muchos años y cada vez que pasan las generaciones se va afianzando más”.
“Quizá por el vínculo inicial, porque yo soy sanducero también, y fuimos creciendo como equipos quirúrgicos, fuimos entablando ese vínculo con el paso de los años que realmente es buenísimo”, sostuvo.
UNA CIRUGÍA QUE NO SE HACE EN SOLEDAD
En relación a las particularidades de la cirugía hepatobiliar, Harguindeguy explicó que se trata de una disciplina que no puede ejercerse de forma aislada. “Esto no se puede operar ni de a uno ni de a dos. La cirugía hepatobilipancreática no se puede operar de a un cirujano, de a dos, de a tres. Se necesita más gente: se necesita anestesista especializado, instrumentistas, y muchos cirujanos. Pero además se necesita tecnología”, apuntó.
Destacó que es difícil reunir todos los elementos necesarios en un solo lugar. “Es costoso, es técnicamente muy demandante. Entonces es muy difícil conseguir todo eso que digo: infraestructura, recurso humano y tecnología. Todo eso es muy difícil de obtener y hay pocos lugares en el país que se puede hacer esto”.
En ese sentido, subrayó el esfuerzo realizado por Comepa: “Tiene infraestructura, ha hecho un esfuerzo muy grande en incorporar tecnología en este momento, y con el apoyo del Servicio de Cirugía y de la Dirección se ha hecho una incorporación muy grande de tecnología, que permite hacer cirugía de avanzada”, remarcó.
Agregó que muchas veces se subestima la importancia de la inversión tecnológica. “Eso de que parece ‘ah, compraron un bisturí ultrasónico, compraron una tecnología para quemar tumores’”, en realidad, “eso redunda en menos complicaciones a los pacientes, mayor costo-efectividad en las cirugías generales y mayor seguridad. Es bueno por donde se lo mire”.
FORMACIÓN Y CONTINUIDAD
En cuanto al contenido de las jornadas, explicó que se trabajó sobre “temas de cirugía hepatobiliar, temas de cirugía esofagogástrica, coloproctología y también de algunos temas de urgencia, de agudos. Y vinieron especialistas de cada una de las áreas para aportarle a estos casos clínicos”.
El abordaje se hizo en formato de casos clínicos complejos o particulares, sobre los cuales se realizó una revisión de la bibliografía internacional y se aportaron distintas perspectivas profesionales, tanto de Montevideo como del interior.
Para Harguindeguy, estos encuentros tienen un valor que va más allá de lo técnico. “Entrelazamos lazos humanos entre generaciones jóvenes, que van a ser las que sucedan y van a continuar estos vínculos. Es muy importante eso. Además de lo técnico, lo humano. Y yo destaco eso fundamentalmente”, resaltó.
URUGUAY Y SU HISTORIA QUIRÚRGICA
Consultado sobre el posicionamiento del país en esta área, fue categórico: “Uruguay en cirugía siempre estuvo muy bien, históricamente siempre estuvo muy bien. Uruguay tiene una tradición quirúrgica que es muy buena”.
Relató un hecho poco conocido que ilustra esa tradición. “Dato al pasar: en Uruguay se hizo una apendicectomía, antes que en París. Porque los cirujanos uruguayos que habían ido a Marsella, ahí se hacía la apendicectomía, y en París no, decían ‘no, eso no va a andar’. Entonces, cuando volvieron a Uruguay, los cirujanos hicieron una apendicectomía –que hoy es corriente y sería un crimen no hacerla– antes que en París”, contó.
“Con esto le quiero decir que la historia quirúrgica en Uruguay es muy buena. Nosotros vamos al exterior frecuentemente. De hecho, en este momento dos integrantes del equipo están en Estados Unidos en un centro de primer nivel mundial, y todos los días tenemos noticias de ellos. No tenemos nada que envidiarle a la cirugía mundial”, subrayó.
UN PROGRAMA MODELO EN TRASPLANTES
Respecto a la cirugía de trasplante, Harguindeguy explicó que el país cuenta con un programa nacional único que se desarrolla en el Hospital Militar: “es modelo en América. Lo digo con humildad, pero tenemos indicadores de calidad que revisamos año a año, que acabamos de revisar los del 2024, y tenemos estándares mejores que los internacionales en todo: complicaciones, reintervenciones, mortalidad, tiempo de lista de espera”, aseguró.
Atribuyó los resultados al equipo humano. “Sin dudas que es el equipo. Está constituido, es un programa chico. Estuvimos en Portugal, ellos cumplieron mil trasplantes y nosotros teníamos 50 por ahí –ahora tenemos 350 en total–. Nosotros hacemos 25 trasplantes por año, aproximadamente, pero ellos tenían mil y andaban peor que nosotros. ¿Cómo es posible, si nosotros aprendimos con ellos?”, observó.
En ese sentido, explicó que “la escala a veces juega en contra, porque uno tiene menos tiempo de pensar en los pacientes. Es abrumador el trabajo. Y el tiempo es muy importante: el tiempo que uno le dedica a establecer las estrategias, las complicaciones”, en definitiva, “tiempo y equipo”, concluyó.
EL CAMINO ES EL TRABAJO EN EQUIPO
El Dr. Javier Hornos, jefe del Servicio de Cirugía de Comepa, se refirió al impacto de estas instancias formativas. “Más allá del adiestramiento teórico y práctico que vamos a desarrollar, la apuesta es a un servicio que, desde el punto de vista humano y de la conformación de equipo que él (Harguindeguy) resaltaba, nos ha ido enseñando, y nosotros tenemos que ir imitando ese camino”, consideró.
“Quienes gestionamos el servicio de cirugía estamos con la cabeza metida en eso, y los resultados sin dudas que son notoriamente superiores que hacer las cosas en forma individual”, agregó. Señaló además la importancia de inculcar nuevas formas de trabajo. “El Interior y las mutualistas tienen que ir aprendiendo eso, porque eso es un hábito que no se cambia de un día para otro, sino que son costumbres que de a poquito hay que ir inculcando. Insistiendo en eso, porque los resultados son diametralmente opuestos”, insistió. “A veces ser chiquito no significa que no se puedan hacer las cosas, pero si se le da una impronta humana al paciente y sobre todo nos cuidamos entre nosotros”, eso “sin dudas va a redundar después en el futuro en una buena calidad de atención. Por eso apostamos a este grupo, porque ellos nos han enseñado que ese es el camino”, cerró.


