La sucesión de eventos meteorológicos que se dieron en nuestra zona durante este mes, en dos fines de semana, causaron problemas en las líneas de 15.000 y 30.000 voltios que abastecen de energía eléctrica a localidades del noreste y norte de nuestro departamento, caso de las ubicadas en el entorno de la Ruta 26, y su detección y reparación insumieron largas horas y en algunos casos días, ante las dificultades en la tarea para los equipos de UTE, destacó a EL TELEGRAFO el gerente regional norte del organismo Ing. Lauro López Ponce.
El jerarca indicó que lamentablemente eso hizo que se interrumpiera el servicio en determinados momentos hasta para unos 13.000 abonados, en algunos sectores por mayor tiempo que otros, pero indicó que a la vez que se pudieron ir reparando los problemas originados por vientos y descargas eléctricas, se ha venido trabajando en estos días en establecer un monitoreo y curso de acción, mediante seguimiento terrestre y aéreo, para reforzar puntos críticos del sistema desde la semana que se inicia para dejar la red en mejores condiciones que las que se encontraba antes de la sucesión de tormentas.
Expuso el Ing. López que las interrupciones comprendieron la zona del eje de la Ruta 26 desde la cantera Ancap hasta el kilómetro 120-130, y la alimentación a Quebracho. “Pasaron algunos temas puntuales, que arrancaron el sábado 17 de mayo, y en la tarde, en medio de las alertas meteorológicas, se produjo una interrupción del servicio desde la cantera Ancap, rutas 3 y 26, hacia todo lo que es la Ruta 26”, detalló López Ponce.
Ello afectó poblados como Gallinal, El Eucalipto, Zeballos, Federación, Paso del Parque, Paso del Daymán, “Nuestra gente fue al lugar pero hubo notorias dificultades para detección y reparación de las faltas en medio de los factores climáticos tan adversos, porque se tiene que desplegar las cuadrillas en el campo, por lo que la tarea se vio dificultada y con la llegada rápida de la noche, no se pudo volcar las horas necesarias para la reparación en esa jornada”.
Acotó que se volvió a desatar la tormenta durante la noche, lo que agravó el panorama para la detección y reparación de los sectores afectados, “los recorridos se reanudaron al otro día, y coincidió que en esa madrugada hubo un nuevo evento climático que no solo comprendió esa zona del departamento, sino todo el norte del río Negro”, explicó.
“Estamos hablando ya del 18 de mayo, domingo, y ese día a las 7 de la mañana andábamos por los 13.800 clientes sin energía en todo el norte. Por lo tanto se sumaron los problemas e interrupciones del día 17 en esa zona de la Ruta 26 al resto de una gran zona norte.
Al otro día se continuó buscando la falla de la Ruta 26, lo que no es una tarea fácil por cuanto las líneas no siguen necesariamente la ruta, sino que hay que entrar a establecimientos ya con serias dificultades de ingreso, consecuencia de las lluvias, pero se encontró el problema y se reparó, por lo que se recuperó el servicio para Gallinal y aledaños ese domingo”, acotó.

“Luego tuvo lugar otra falla el propio día 18, y se fue reparando, pero hubo zonas de la Ruta 26 que tuvieron tensión recién el día 21 de este mes, lo que quiere decir que hubo interrupciones que se extendieron por dos o tres días, según el lugar, con más afectación en Paso del Parque del Daymán.
Se demoró porque depende de los daños la velocidad conque se puedan encarar los trabajos, previa detección del lugar de la falla”, señaló.
“Esta falla no existía antes de este temporal, y lamentamos esta afectación a los clientes, que ha sido originada en las líneas de 30.000 y 15.000 voltios, que abastecen desde Paysandú, pasan por la Ruta 26 y ahí básicamente hay dos líneas, una de las cuales alimenta toda la Ruta 26 hasta Las Acacias y el casco de Azucitrus, y la otra va a Quebracho”, precisó.
“Esas son líneas de 30.000 voltios, y a su vez en cada uno de esos puntos hay estaciones de transformación para 15.000 voltios y esta es la que generalmente se despliega hasta todas las localidades; el sábado la falla fue en la línea de 30.000 voltios”, explicó, y por eso fueron mayores las afectaciones.
“Ese fin de semana la falla fue en la aislación de la línea, seguramente por alguna descarga eléctrica, y se reparó al otro día. También en algunos casos hubo caída de postes, pero no fue este el caso para la localidad de Gallinal”, aclaró.
“Pero con la tormenta del domingo sí hubo postes caídos, más sobre la Ruta 26 básicamente hacia Paso del Parque, en la que se demoró hasta el 21 o 22 de mayo para recuperar la energía, y fue por lo que hemos tenido una seguidilla desde el 17 en la tarde hasta el 21, en algunos clientes”, significó.
Nuevos eventos y respuestas
Como primera respuesta ante este escenario complicado, se restablecieron en primera instancia las condiciones iniciales de las líneas “pero luego el domingo 25 tuvimos otro evento, y también otro el 26, cuando se había dejado todo en condiciones normales. A la vez el domingo por la mañana tuvimos una falla en otro tramo, entre Constancia y la cantera de Ancap y ahí, además de afectar nuevamente la Ruta 26, fue afectado Quebracho. Esta interrupción fue del entorno de las cinco horas”, explicó. A su vez, “el 26 hubo un nuevo temporal, con alerta meteorológica, en las últimas horas de la tarde, y hubo un corte que afectó la zona. Se volvió a encontrar la falla, volvieron las lluvias y las condiciones no dieron para reparar enseguida la falla, y ello recién pudo hacerse al otro día, el 27.
Es decir que hemos tenido una superposición de problemas, a la vez que se dio otro evento luego entre Constancia y la cantera de Ancap, lo que se resolvió a la media mañana del 27”.
Mantenimiento adicional
Destacó el Ing. López que las instalaciones eléctricas siempre están expuestas al clima, tanto a los vientos como las descargas eléctricas, lo que genera fallos, que se tratan de encontrar y reparar lo más rápidamente posible. Pero lleva su tiempo la recorrida de líneas a campo abierto, entrando a establecimientos rurales, y se demora en encontrar la falla, contrariamente a la ciudad, donde los circuitos son más cortos y es más fácil detectar los fallos, cuando en lo rural hablamos de decenas de kilómetros.
Subrayó el gerente regional que actualmente UTE está disponiendo “mantenimiento adicional de las instalaciones para mejorar su performance con personal que trabaja sin cortar la energía, son trabajos con tensión. La semana venidera van a estar trabajando equipos en algunos lugares donde se detectaron aspectos a corregir y damos mayor confiabilidad, tratando de minimizar los posibles desperfectos. En el norte del país hay dos cuadrillas y de acuerdo a las necesidades se va asignando el personal con vistas a corregir todo lo que tiene que ver con alguna anomalía detectada”.
“Luego de esa corrección continuarán las inspecciones tanto aéreas como por tierra y si surge alguna otra anomalía, que no se detecta desde tierra, se adoptarán las acciones correspondientes. Desde el aire se trabaja con helicópteros y con drones y se hace un plan de respuesta a las anomalías, pero evidentemente lo que nos pasó con los días de temporal era que las fallas eran imposibles de ver de antemano, no había forma de verlas porque no era algo que estaba por fallar, si no que fue el temporal”, consideró el jerarca.

