Es notorio que cada vez más personas leen los titulares de las noticias, pero no su contenido y los especialistas en redes sociales aseguran que para que un espectador continúe viendo un video, se debe captar su atención en los primeros tres segundos porque de lo contrario, el dedo impaciente se desliza hacia el video siguiente; más aún sucede cuando de documentación se trata. Manuales e instructivos son como malas palabras en la sociedad de hoy.
En ese apuro entran también los documentos varios que debemos tramitar al adquirir un vehículo. Entre la ansiedad por circular en el nuevo automóvil y la preocupación por el costo de las patentes y los seguros, se suele apurar toda gestión e ir directamente al importe total que pagaremos por la adquisición del vehículo. Pero cuando la euforia pasó y se nos presenta cualquier inconveniente que desencadena en la rotura del coche, decenas de dudas se nos vienen a la mente. ¿A dónde tengo que llamar? ¿Qué me cubría el seguro que contraté?
EL TELEGRAFO dialogó con el asesor Jean Pierre Camallonga, responsable de Seguros Paysandú desde hace 27 años.
“Muy poca gente se toma el tiempo de sentarse e informarse y acá puede haber un 50% de responsabilidad de uno y del otro; del cliente como del corredor o asesor”. Decía también Camallonga, que muchas veces hasta se contratan por WhatsApp y con unas pocas preguntas ya las personas deciden qué seguro contratar. Y esto básicamente se reduce al apuro, pero sobre todo al costo.
“Aquel cliente que te pregunta y te hace razonar y te pone ejemplos es el que va a tener las cosas claras al momento de sufrir un siniestro”.
ACERCA DEL VALOR DE UNA PÓLIZA
“El valor de una póliza está dado por el valor del vehículo multiplicado por un coeficiente x. De ahí sale lo que se denomina ‘prima del seguro’. A eso se le agregan los impuestos y el resultante de eso es el premio. El premio es lo que vos pagás. En el caso de los seguros de automóviles hay dos variables importantes: la probabilidad y el riesgo. Al auto se le denomina riesgo. Todo eso se trabaja para llegar al coeficiente. El riesgo se evalúa del 1 al 10 de tener un siniestro; por ejemplo, si mi zona de circulación es Montevideo, ya es muy alto”.
“Por eso los seguros en la capital valen un 40% más que en el Interior”. El asesor explicaba además que las diferencias radican en el tipo de auto. Si es rápido la posibilidad de siniestralidad es mayor y se le va a cobrar más en este ítem de agravación por siniestralidad que a un auto viejo que no es rápido para reaccionar. “Se van estudiando muchas variables de acuerdo al riesgo”. Lo otro que empieza a incidir sobre el coeficiente es la probabilidad del siniestro y ahí por ejemplo, una persona que vive en una localidad del interior del país, va a pagar menos porque va a tener menor probabilidad de un siniestro que otra que vive en Montevideo.
“AFIANZAR EL VÍNCULO CON EL ASESOR”
De las recomendaciones que dio el entrevistado a la hora de contratar un seguro, destacó en primer lugar el fortalecimiento de la relación con el asesor o corredor de seguros. “Contratar un seguro es una compra que debe ser pensada. Tienen que tomarse el tiempo de sentarse a informarse. Hacerse amigo del corredor, del asesor. Afianzar ese vínculo porque el asesor es muy importante”.
“Es el que va a estar después de horas si precisás algo, va a estar para guiarte. También es cierto que a veces uno explica algo y de repente pasa un año o dos que no lo usás y te olvidás. Contratando un seguro, cuidas tu patrimonio”.
“Nosotros estamos atrás de eso, de cuidar lo que tanto te costó construir: tu casa, tu empresa, tu auto. Si vos estás mal asesorado y mañana tenés un accidente, van a ir contra vos, contra tus propiedades. Por eso lo fundamental es realzar la figura del asesor. Que no sea solamente la persona que te vende el seguro, sino que te lo tiene que explicar de la forma necesaria para que se comprenda y estar ahí para apoyar y guiar ya sea para tomar las decisiones como para hacer los trámites”.
NO VALE TODO EN CUESTIÓN DE SEGUROS
Cuando se habla de seguros, hay dos partes: el asegurado y la empresa de seguros. “Se firma un contrato en el cual vos como asegurado te comprometes a hacer determinadas cosas y la compañía se compromete mediante determinadas normas a respaldarte o pagar en tu nombre. La responsabilidad del cliente es pagar la póliza y tener la documentación al día”.
Pero, dentro de la cantidad de responsabilidades de la compañía aseguradora “no vale todo”. Ahí radica la importancia de leer los contratos o charlar fluidamente con el asesor elegido. “Hay que respetar las normas y la cuna de esas normas es la legislación. Si tu venís circulando sin licencia de conducir, yo no te voy a poder cubrir. Pero no porque la aseguradora no quiera, sino porque hay una ley que dice que para conducir se debe estar habilitado. La compañía de seguros no puede ir contra la ley. Esas son las llamadas ‘Exclusiones’”.
“EXCLUSIONES”, UN CAPÍTULO PARA NO SALTEARSE
Las exclusiones son los siniestros que las compañías no cubren porque entienden que no se dio un buen uso al bien asegurado. Por ejemplo, “circular sin licencia de conducir, es una exclusión, no te puedo cubrir el siniestro; circular o tener un siniestro bajo los efectos del alcohol, está expresamente excluido. Pasar un semáforo en rojo –todo diría que está excluido, pero no–, es una distracción; es como no respetar un cartel de ‘Pare’ o de ‘Ceda el paso’; o alguien que avanza por la derecha y tú te distraes y lo chocas. Eso está cubierto porque se entiende que puede ser una distracción”.
Citamos algunas de las exclusiones que quizás no son tan obvias, sobre todo para quienes no tuvieron una charla adecuada previo a la firma de un contrato con la aseguradora.
-La pérdida o daños del vehículo cuando se esté siendo utilizado en un terreno o a través de cursos de agua que no sean adecuados por el tipo de coche.
“Dentro de las exclusiones, dice que no están cubiertos en caminos que no estén habilitados. De alguna manera tiene que haber cierta responsabilidad –citando a la Constitución: ‘actuar con la condición de buen padre de familia’– y apunta a que, si chocas por calles dentro de la ciudad, o en la ruta no va a haber problema, se cubre. Si chocas en un camino habilitado en la entrada de Quebracho, por ejemplo, también se cubre. Ahora, si agarrás un camino vecinal en mal estado y te pones a correr rally y volcás el auto, yo ahí como compañía debo ver que no se tomaron recaudos para no tener este siniestro. Se estudian esos casos, pero en principio están excluidos en todas las compañías”.
“Eso es porque el espíritu del seguro es cubrir en cuanto a lo inevitable, a lo fortuito”. Otras exclusiones son:
-La pérdida o daños del vehículo asegurado por inmersión parcial o total proveniente de crecientes o inundaciones.
-Cuando no es usado con arreglo a su destino.
-Como consecuencia de carreras o competencias de cualquier naturaleza.
-Cuando el coche transporte más personas de las permitidas.
-Cuando el vehículo asegurado transporte sustancias y/o materiales peligrosos.
-Cuando se circula utilizando un dispositivo móvil con una o ambas manos.
“EN LOS SEGUROS NO EXISTE ‘LA LETRA CHICA’”
Algo que el asesor resaltó acerca de las exclusiones, es que dentro de los seguros “no existe ‘la letra chica’. No hay un engaño ni una intención de ocultar las condiciones por las cuales se rigen los contratos, es letra para leer y está disponible tanto por el corredor como en las páginas web de las compañías. Es de uso público y se puede ingresar sea asegurado o no, en la web del Banco de Seguros, por ejemplo. Son muy parecidas en todas las compañías”, aseguró Camallonga y volvió a realizar el llamado a “acercarse al corredor de seguros y sacarse todas las dudas”.
