Con pocas horas de diferencia, mientras se aprestaba a reunirse el Consejo de Ministros para recibir al ministro de Economía y Finanzas Ec. Gabriel Oddone, su segundo en esta cartera, el subsecretario Ec. Martín Vallcorva tuvo a su cargo lo que varios dirigentes políticos calificaron como un “sincericidio”, al explicar a la militancia en una reunión partidaria que el Frente Amplio no podría cumplir lo que prometió en campaña, y no necesariamente porque se haya encontrado con números distintos en la economía a los que esperaba recibir del anterior gobierno.
Luego de la reunión del Consejo de Ministros para tratar el tema, Oddone enfatizó en conferencia de prensa junto a la contadora general de la Nación Adriana Arosteguiberry y al director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) Rodrigo Arim, los compromisos del gobierno que lidera Yamandú Orsi y destacó que la planificación presupuestaria persigue ampliar y fortalecer la matriz de protección social, mejorar los estándares de seguridad pública y acelerar el crecimiento económico y equitativo.
“Es un presupuesto de oportunidades y audaz para un contexto cargado de incertidumbres y restricciones”, dijo Oddone al comenzar la presentación del proyecto de ley que tiene más de 700 artículos y estará basado en los principios de responsabilidad, transparencia, sostenibilidad y eficiencia, según destacó, y por otro lado anunció que el presupuesto contará con una asignación incremental de 140 millones de dólares en 2026 y que convergen a 240 millones para 2029.
A todo esto, ante dirigentes y militantes de su partido Vallcorba confesó que “el programa (del Frente Amplio) es impagable”. Sostuvo en la instancia que “cuando se votó el programa del congreso, ya sabíamos que si pensábamos que era para un período de gobierno, estábamos razonando mal. Porque es impagable, es imposible de pagar. ¿Es una buena orientación de hacia dónde tenemos que ir? Sí, pero no se puede hacer”.
El estupor ganó a su audiencia pero las sensaciones se multiplicaron, en cantidad y variedad de reflexiones, en tanto la oposición recibió el sinceramiento como “un centro al área” de cara al gol, porque en resumidas cuentas, la fuerza de gobierno prometió en campaña electoral a la ciudadanía lo que se sabía de antemano que no se podría cumplir.
Estos dichos fueron criticados por dirigentes de la oposición, quienes señalaron que hubo “demagogia” y “deshonestidad” del FA durante la campaña electoral. Por otro lado, desde el FA, el senador Gustavo González aventuró en diálogo con La Diaria que lo dicho por Vallcorba sobre una insuficiencia de recursos para cumplir con el programa genera que la discusión acerca de imponer un impuesto al 1% más rico de la sociedad cobre “más vigencia que nunca”, porque así se tendría más recursos para cumplir el programa ahora en duda. La frase, pronunciada en un comité de base y recogida por el semanario Búsqueda, indignó a miles de militantes frenteamplistas que se resistían a creer estas reflexiones, y muchos optaron por cuestionar al mensajero antes que analizar el tema en sí, que debería ser lo realmente importante, para saber qué se puede hacer y que no, qué esperar del presupuesto, que es precisamente lo que vale a la hora de gobernar, más allá del programa comprometido ante la ciudadanía. Es que al parecer el Frente Amplio en la campaña electoral se mandó la de Tortorelli, aquel pintoresco candidato presidencial que en las elecciones de 1942 y 1950 prometía construir las carreteras en bajada para ahorrar combustible e instalar canillas públicas donde saliera leche gratis para los más desfavorecidos. Salvando las distancias, la principal diferencia en este caso es que a Tortorelli la ciudadanía no le creyó, por lo cual nunca llegó a presidente.
Pero desestimando el episodio de Vallcorba –por lo menos ante las preguntas de los periodistas– el titular de Economía, el Poder Ejecutivo todo, explicó al país el contenido y prioridades del mensaje presupuestal remitido al Parlamento sobre el filo del plazo, el 31 de agosto: la prioridad de las asignaciones incrementales será Infancia y Adolescencia, que concentrará aproximadamente el 40% de las asignaciones. También se priorizarán las áreas de Seguridad, Crecimiento económico, Salud y Vulnerabilidad Social (10%).
Respecto a la política fiscal, el secretario de Estado destacó que el déficit con el que se encontró la administración es el más elevado desde 1995 y por esa razón la estrategia estará basada en la responsabilidad, la transparencia y la sostenibilidad. En ese sentido, dijo que se buscará una nueva regla fiscal con un ancla de deuda pública de mediano plazo ubicada en el 65% del PBI (deuda neta GC-BPS) con metas de corto plazo que implicarán una convergencia gradual hacia un equilibrio primario para el 2029.
Respecto al gasto público sobre el PBI (Producto Bruto Interno), Oddone dijo que se mantendrá en niveles actuales y especificó algunas de las obras en infraestructura que se llevarán a cabo.
Entre los proyectos que destacó el ministro figuran la construcción de una represa en Casupá, la planta potabilizadora en Aguas Corrientes, planta potabilizadora y represa en el arroyo Solís Chico y otras obras de mejoras en redes de abastecimiento de OSE.
Además, en materia de salud, estará incluida la construcción del Hospital de la Costa y diversas inversiones en la red vial, a la vez que por otro lado, el ministro subrayó que los ingresos crecerán basados en mejoras de la eficiencia recaudatoria y ajustes tributarios, aumentando en un 1,5% del PBI.
Entre las iniciativas tributarias el secretario de Estado destacó la incorporación de medidas para localizar en Uruguay el Impuesto Mínimo Global para empresas multinacionales que facturan más de 750 millones de dólares y la equidad en el tratamiento tributario entre las ganancias de capital originadas en inversiones locales y en el exterior.
Además, se aumenta el tope de franquicias a 800 dólares utilizado en un máximo de hasta tres veces y se agrega el 22% de IVA, exceptuando los envíos desde Estados Unidos, en los que se podrá optar con utilizar el régimen actualmente vigente.
Pero más allá de esta presentación, que naturalmente ya estaba elaborada antes del sincericidio de Vallcorba, es legítimo preguntarse cuánto de lo que se incluye en el documento del Presupuesto-Quinquenal es posible cumplir y cuanto no, cuánto es “impagable” a la hora de la realidad y cuanto tiene su origen en los planteos voluntaristas y reclamos de los sectores que siempre están rodeando al gobierno de turno para sacar su tajada en el reparto de recursos presupuestales.
Y sobre todo, de acuerdo a lo que expresara el subsecretario, ¿cuánto de lo que se formula es parte de la “orientación” que no se puede cumplir en el quinquenio, sino que es parte de hacia donde se debe ir, y sobre lo que por tanto no hay que tener expectativas de cumplir en el corto plazo?
El ministro Oddone, de sólida formación académica y en quien no en balde confió Yamandú Orsi la conducción de la cartera –frente a otros aspirantes de la izquierda más propensos al voluntarismo resumido en el que “de algún lado va a salir la plata”– seguramente explicará, convencerá y/o impondrá a los dirigentes de su partido –no ya a la militancia–, el por qué siempre es mejor hacer lo que se debe hacer por el interés general, por el ciudadano de a pie, dejando de lado los delirios y aventuras de gastar lo que no se tiene, porque entre (mal)cumplir con los eslóganes y afrontar la realidad, no hace falta tener más de dos dedos de frente para saber cuál es la mejor –la única– opción valedera.