Infancia y vivienda: prioridades para una agenda nacional, es el resultado de un trabajo elaborado por un equipo académico con integrantes de Unicef, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) y la Cámara de la Construcción, donde señala que uno de cada dos niños y adolescentes del país –unos 400.000– vive en hogares con al menos una privación de vivienda.
El informe plantea propuestas para llevar adelante medidas concretas, donde el hábitat y la vivienda tenga a la infancia como una prioridad en las políticas públicas.
La investigación muestra que los hogares con niños concentran mayores niveles de pobreza, más privaciones habitacionales y una fuerte presencia en las periferias urbanas. Uno de cada dos niños, niñas y adolescentes en Uruguay vive en hogares con al menos una privación de vivienda (400.000 niños, niñas y adolescentes). Con estos hallazgos como base, se propusieron medidas concretas para que la política de vivienda y hábitat tenga a la infancia como prioridad.
Darío Fuletti, en representación de Unicef Uruguay, planteó que la pobreza en Uruguay tiene un fuerte sesgo infantil, lo que se traduce en mayores carencias para los hogares con niños. Explicó que el tamaño de las familias vulnerables no es mayor que en décadas pasadas, sin embargo, la crianza implica más necesidades y menos tiempo para insertarse en el mercado laboral.
Durante su exposición subrayó que la vivienda impacta directamente en la salud, la educación y las posibilidades de socialización de los niños, pero que las políticas públicas aún no brindan un apoyo suficiente.
Hacinamiento
El especialista en Datos e investigación del organismo internacional, Agustín Greif, expuso sobre distintas dimensiones que tuvieron en cuenta para analizar viviendas en su informe, como hacinamiento, tenencia segura, calidad de la vivienda, calefacción, saneamiento y acceso a Internet. En los hogares con niños, en cinco de los seis indicadores están en peor situación que aquellos que no los tienen. Especialmente el hacinamiento es una de las privaciones más extendidas, así como la precariedad en viviendas ubicadas en la periferia y la proporción de gastos con respecto a ingresos en familias con niños.
Según Greif, hay poblaciones infantiles que no tiene en cuenta la Encuesta Continua de Hogares, como aquellos que residen en viviendas colectivas del INAU, Ministerio de Desarrollo Social, Centros del Inisa, entre otros. La alta tasa de internación de niños en residencias, muy superior al promedio regional, está vinculada en gran parte a problemas habitacionales.
El técnico advirtió sobre la concentración territorial de la pobreza infantil en los municipios del norte y oeste de Montevideo, donde habitan más familias con niños en comparación con el resto del departamento. En esas zonas de la capital del país, se registran mayores tasas de homicidios y dificultades de acceso al transporte. Esto limita la autonomía y socialización de los niños, que suelen desplazarse a pie y utilizan menos los espacios públicos.
La economista Florencia Seré, integrante de la Cámara de la Construcción, analizó la inversión en vivienda durante los últimos planes quinquenales y su relación con la infancia. Aunque la mayoría de los hogares beneficiarios incluye niños, observó que las políticas habitacionales no contemplan explícitamente sus necesidades. De acuerdo a Seré, tampoco existe información sistemática sobre la presencia de niños en los programas y remarcó la necesidad de una evaluación con el fin de conocer a quienes llegan estas soluciones que deberán contemplar los entornos, la cercanía a servicios y condiciones urbanas necesarias para el desarrollo infantil.
Propuestas
El equipo investigador propone la generación de información precisa en los ministerios y organismos sobre las familias beneficiarias, incluyendo la presencia de niños. Priorizar a la infancia en las políticas habitacionales, como paso indispensable para reducir la pobreza infantil.
Aumentar la inversión en vivienda y explorar estrategias como la mejora del stock existente y apoyos temporales para familias en riesgo de perder su vivienda. Asegurar entornos urbanos adecuados, sensibles a las necesidades de los niños y con servicios de calidad. Integrar políticas sociales y habitacionales, con ventanillas únicas que simplifiquen el acceso y articulen con salud, educación y cuidados.
Atender a públicos específicos, como mujeres víctimas de violencia doméstica o jóvenes que egresan del sistema de protección del INAU.
Intercambio con el público
En el diálogo se profundizó en la necesidad de articular políticas dispersas sobre infancia y vivienda. Entre el público presente, destacaron intervenciones sobre la necesidad de caminos y veredas seguras, que cuestionaron el marco legal que actualmente responsabiliza a los vecinos. Apuntaron, además, al costo de la crianza y la importancia de un ámbito estatal que concentre información y coordine acciones en la infancia.
Entre los antecedentes históricos repasados por los presentes, se encuentran los aportes académicos sobre la infantilización de la pobreza hasta experiencias de programas como el Plan Juntos.
En la oportunidad, destacaron que la pobreza infantil también está presente en la ciudad consolidada y no solo en la periferia, en espacios como pensiones y conventillos.
El cruce necesario entre habitabilidad y desarrollo infantil, es una condición necesaria para que funcionen otras políticas o se potencien las redes familiares y sociales en los espacios que habitan.


