En el marco del Simposio Nacional de Agricultura que se desarrolla en Paysandú, los ingenieros agrónomos Andrés Locatelli y Valentín Picasso, manifestaron que los resultados obtenidos hasta el momento son alentadores acerca de la posibilidad real de desarrollar en el mediano plazo germoplasma de Tinopiro con adaptación agronómica básica a regiones de baja latitud.
El comportamiento agronómico de Tinopiro como cultivo forrajero fue más que aceptable, comparable a varias especies ya adaptadas a la región, indicaron en el marco de su exposición realizada en las instalaciones del salón Egeo ante un muy buen marco de público.
Los profesionales, Locatelli integrante del Cenur Litoral Norte, investigador de la Estación Experimental Dr. Mario A. Cassinoni (Eemac) de Facultad de Agronomía, y Picasso por el departamento de Producción Animal y Pasturas de Facultad de Agronomía, expusieron el tema bajo el título: Cultivos Perennes: beneficios, especies promisorias, resultados en Uruguay y su nicho.
En su disertación, indicaron que las magnitudes de heredabilidad en sentido estricto estimada para la mayoría de los componentes de rendimiento en grano fueron la base para explicar las altas respuestas a la selección obtenidas en los primeros ciclos de selección en nuestra región. Aspectos como el manejo de la defoliación y su impacto en el forraje y grano, comportamiento en mezclas con leguminosas, así como explorar las posibilidades de utilización del grano con germoplasma nacional, son puntos clave para su adopción a nivel local.
Explicaron que estos componentes están siendo investigados actualmente.
Entienden que la integración de cultivos perennes en los sistemas agrícolas puede convertirse en un hito para aumentar los servicios ecosistémicos en la producción de alimentos. Tinopiro, uno de los granos perennes con mayores avances en el mundo, está dando sus primeros pasos en la región.
El porqué del trabajo
Al explicar sobre el motivo de la investigación, indicaron que los granos de cereales han sido una fuente primaria de alimentación para los seres humanos durante miles de años. Actualmente, granos como el maíz, arroz y trigo, son la principal fuente mundial de energía, hidratos de carbono y proteínas vegetales de la dieta humana.
Sin embargo, los sistemas agrícolas predominantes donde estos granos anuales se producen se asocian a diversos impactos negativos. El actual sistema alimentario mundial ejerce una presión insostenible no solo sobre el uso de la tierra, sino también sobre el medio ambiente, debido al agotamiento del agua dulce, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la alteración de los ciclos del nitrógeno y el fósforo, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
La perennización de las especies cultivadas y el aumento de la diversidad de cultivos a escala de campo, explotación y región es un enfoque alternativo para abordar la problemática de la pérdida de servicios ecosistémicos asociados a los sistemas agrícolas anuales, ya que consiste en alterar fundamentalmente el propio ecosistema agrícola.
Debido a estaciones de crecimiento más cortas y sistemas radiculares menos desarrollados, los cultivos anuales proporcionan menos protección contra la erosión del suelo, tienen una menor eficiencia en el uso del agua y los nutrientes, almacenan menos carbono en el suelo y hacen que el sistema de producción sea menos resistente a los estreses bióticos y abióticos que las comunidades de plantas perennes.
En diversas instituciones a nivel mundial se están desarrollando cultivos de grano perenne, entre los que se encuentra: Tinopiro, trigo perenne, sorgo perenne, girasol Maximilia, girasol perenne y el arroz perenne.
Aunque muchas especies muestran potencial para su domesticación como cultivo de grano perenne, Tinopiro resaltó entre ellas.
Relacionada genéticamente al trigo
Tinopiro es una gramínea perenne, hexaploide, está relacionado genéticamente al trigo común, presenta alogamia y autoincompatibilidad, y pertenece a la tribu de las tritíceas y a la familia de la poaceas. Es nativo del sur de Europa, medio-oeste de Asia Central, y su zona de influencia primaria llega hasta el oeste de Pakistán.
Introducido a Estados Unidos, con el nombre de intermediate wheatgrass en 1932, fue implementado como cultivo forrajero en el área superior del medio oeste debido a su resistencia al frío y a su calidad de forraje.
A causa de sus aptitudes tanto forrajeras como graníferas, Tinopiro es considerado como un cultivo perenne con alto potencial doble propósito, lo que implica su capacidad para proporcionar una doble fuente de ingresos y mayor flexibilidad en empresas agrícolas ganaderas.
El rendimiento de grano de Tinopiro en el hemisferio norte, aunque mostró un mejoramiento constante (40 kg/ha/ciclo), aún está entre tres y cuatro veces por debajo del trigo comercial. Su producción forrajera puede situarse alrededor de los 7000 kg MS/ha/año.
Limitantes
Aunque son evidentes las fortalezas agroecosistémicas de este cultivo, existen varias limitantes o huecos en la información para lograr su expansión geográfica a regiones templadas como la nuestra.
La presencia de requerimientos de vernalización en la especie, son una de las principales limitantes para la expansión geográfica de Tinopiro en regiones con inviernos más templados como los de Uruguay. El comportamiento agronómico, así como las bases para el mejoramiento genético de Tinopiro bajo regiones templadas, son temáticas aún no exploradas en la especie. Por otro lado, a nivel mundial hay consenso en afirmar la existencia de una disminución del rendimiento en grano conforme avanzan los años de producción. La generación de conocimiento en estas áreas podría otorgar las herramientas básicas necesarias para la adopción de Tinopiro en regiones templadas con inviernos suaves.